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Las pastillas para aumentar tu inteligencia: ¿mito o realidad?

La psicología y las neurociencias están experimentando un importante cambio de paradigma: nootrópicos.
Las pastillas para aumentar tu inteligencia: ¿mito o realidad?
Crédito: Depositphotos.com

Durante gran parte del siglo XX, estas disciplinas habían centrado sus esfuerzos en diagnosticar y tratar ciertos desórdenes mentales y conductuales. Sin embargo, desde 15 años atrás su enfoque ha ido redirigiéndose hacia otros aspectos interesantes de los seres humanos.

Por ejemplo, han intentado desarrollar líneas de investigación destinadas a promover que las personas alcancen mayores cotas de felicidad y de crecimiento personal. Dentro de esta línea, también se han dado algunos pasos para conocer cómo se podría mejorar nuestro rendimiento cognitivo.

Los nootrópicos, tal vez, podrían ser el resultado final de esta ambiciosa propuesta.

Estamos hablando de un tipo de psicofármacos y suplementos dietéticos que mejorarían el rendimiento de nuestro cerebro y, así, de nuestras habilidades cognitivas.

No es ciencia-ficción: los nootrópicos, que ya están en el mercado, incrementan nuestra inteligencia y nuestra memoria, entre otros procesos cerebrales, mediante el sencillo gesto de tomar una píldora.

Lógicamente, esto ha suscitado debate y una encendida polémica: ¿cómo funcionan exactamente los nootrópicos? ¿Cuáles son sus efectos? ¿Pueden tener efectos secundarios? ¿Qué dice la ciencia al respecto?

Como son muchas las cuestiones que se plantean, en este artículo trataré de responder a las dudas más frecuentes sobre éstos.

Nootrópicos: ¿es posible definir esta idea?

Es complicado explicar detalladamente qué es un nootrópico. Además, al ser un producto que todavía está siendo estudiado, la comunidad científica no dispone aún de una idea clara sobre sus efectos. De hecho, tampoco existe una formulación clara sobre el concepto en sí mismo.

Esto se explica por la gran variedad de compuestos que existen en el mercado. Cada marca comercializa su propio preparado, incluyendo ingredientes muy variados entre ellas.

Esto hace que sea complicado abordar este concepto de forma genérica, porque de igual forma en que los compuestos y principios activos varían de una marca a otra, por lo que los efectos también pueden variar, tanto positivos como negativos.

La génesis de la idea de nootrópico se remonta a la década de los 70, cuando el neurólogo y químico rumano Corneliu Giurgea lo investigó en su laboratorio.

Desde ese tiempo hasta ahora han ido sucediéndose distintos estudios sobre esta idea, cosa que ha ido generando interés científico y social en la materia. Huelga decir que, durante estos años, también han surgido laboratorios dedicados a fabricar y comercializar nootrópicos.

A pesar de no contar con una definición muy acotada, podríamos definir así a los nootrópicos: son un conjunto heterogéneo de compuestos sintéticos y suplementos dietéticos que, ingeridos en sus dosis establecidas, pueden incrementar la eficiencia de nuestros procesos cognitivos y de las funciones cerebrales.

Los nootrópicos podrían beneficiarnos en varios aspectos. Por una parte, incrementaría el rendimiento de la memoria, la concentración, la creatividad o el rendimiento cognitivo en general (inteligencia). Por otra parte, parece que algunas empresas comercializan sus nootrópicos indicando que también pueden ser útiles para combatir la ansiedad o el estrés. Pero esto no es todo. También se ha detectado que éstos ayudan a prevenir el deterioro cognitivo y a incrementar notablemente la esperanza de vida.

¿Los nootrópicos son drogas?

Se han oído ciertas ideas equivocadas sobre los nootrópicos. La más recurrente es la creencia de que los nootrópicos son fármacos psicoestimulantes (drogas). Esto, en muchos casos, no es cierto. Los nootrópicos de venta libre no pueden contener drogas ni sustancias que puedan representar peligro para el organismo del consumidor, ni pueden generar dependencia química.

El motivo de la confusión proviene del término “drogas inteligentes”, que se suele emplear como sinónimo de nootrópicos. Sin embargo, esto es solo una forma de hablar y, salvo contadas excepciones, los nootrópicos no contienen fármacos. 

El ‘hype’ de estos suplementos sigue aumentando

Los nootrópicos siguen generando una gran expectación entre la comunidad científica y entre la población en general. Hay varios motivos por los cuales este tipo de estimulantes cognitivos suponen una de las ideas más ambiciosas e interesantes de cara a nuestro porvenir.

En nuestro entorno social y laboral, los trabajadores cumplen con unas altas exigencias de rendimiento y productividad. 

Esto genera que los nootrópicos puedan satisfacer la necesidad de optimizar los recursos cognitivos frente a estas tareas, con el objetivo de potenciar las competencias profesionales y así poder ser empleados más rentables para las corporaciones.

Sería mucho más eficiente para un trabajador poder incrementar su inteligencia tomando una sencilla píldora que dedicar tiempo y esfuerzo a desarrollar alguna habilidad en concreto. El coste-beneficio parece claro.

¿Son eficaces estos estimulantes cognitivos?

La duda por excelencia: ¿realmente funcionan los nootrópicos? ¿Qué datos ha logrado reportar la ciencia que afirmen o desmientan su utilidad?

La eficacia de estos estimulantes cerebrales todavía se discute en los círculos científicos. Los resultados no son concluyentes, porque existen estudios que señalan su eficacia, mientras que otros tienden a desmentirla y a señalar a los nootrópicos como poco más que una sustancia placebo.

De todos modos, son tan distintas entre sí las marcas que comercializan nootrópicos (y así los componentes que integran cada cápsula) que resulta complicado estudiarlos y/o sacar conclusiones sobre sus efectos, porque caeríamos en una excesiva simplificación. Cada compuesto es único y debería ser estudiado como tal.

En definitiva, y a pesar de que existen grandes intereses depositados en la eficacia de estos estimulantes del rendimiento cognitivo, todavía no es posible hallar literatura científica que avale suficientemente que los nootrópicos mejoran los procesos cerebrales.

De lo que sí podemos estar seguros es de que, en poco tiempo, la ciencia se encargará de detectar qué compuestos en concreto tienen una mayor influencia a la hora de potenciar la inteligencia, la memoria y otras capacidades. Seguiremos atentos.

Referencias bibliográficas:

  • Chen-Yi, Wu y otros. (2015). The Effects of Anti-Dementia and Nootropic Treatments on the Mortality of Patients with Dementia: A Population-Based Cohort Study in Taiwan. PLOS One.
  • Ruiz Franco, J. (2005). Drogas Inteligentes. Editorial Paidotribo.
  • Urban, K. R. y Gao, W. (2014). Performance enhancement at the cost of potential brain plasticity: neural ramifications of nootropic drugs in the healthy developing brain. Frontiers in Systems Neuroscience
  • O’Briain, D. (2015). What are smart drugs. BBC.