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Cómo se relacionan innovación, universidad y emprendimiento

En México 4/5 partes de la población trabajadora no tienen estudios universitarios, y en Estados Unidos sólo 2/3 partes. ¿Cómo afecta esto a sus ecosistemas emprendedores?
Cómo se relacionan innovación, universidad y emprendimiento
Crédito: Depositphotos.com
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En casi cualquier foro académico o empresarial donde se hable de la innovación, se habla de la triple hélice: academia, empresa, y gobierno. Nadie habla de la persona y de sus decisiones de qué estudiar, dónde estudiarlo, por cuánto tiempo estudiarlo antes de empezar a trabajar.

En México, la mayor parte de los sectores económicos y las personas innovamos poco. Cada vez patentamos más, generamos más modelos de utilidad, tenemos más registros de autor. Sin embargo, esto no es suficiente todavía. Normalmente se lo atribuimos a que en México 4/5 partes de la población trabajadora no tienen estudios universitarios, y en Estados Unidos, por ejemplo, solamente 2/3 partes.

Recientemente leí en el Washington Post un análisis que muestra dónde es más innovado?ra Europa. En Alemania, donde no hay tantos graduados universitarios como proporción de la Población Económicamente Activa (25% de la PEA, con datos del Banco Mundial) es donde más innovación se produce en el Viejo Continente y donde esa tendencia continúa año con año.

En Alemania han desarrollado un sistema a lo largo de muchos años llamado educación dual.?En el sistema alemán, muy pocas personas tienen el desempeño escolar necesario para acceder a?la universidad. La mayor parte de la gente hace educación de artes y oficios que van complementando con contratos de aprendiz en empresas. Alguien que termina su educación técnica puede, después de ello, buscar un título universitario, pero no es tan común. Alemania está atrás de los campeones de la innovación (medidos por el número de patentes por cada millón de trabajadores). Corea del Sur, Japón y Estados Unidos producen

mucha más innovación que la nación teutona. Sin embargo, sus números son impresionantes. Los alemanes patentan casi seis veces más que nosotros, por ejemplo.

De hecho, hay otra estadística, mucho menos conocida, que también produce la Organización Mundial de Patentes (WIPO, por sus siglas en inglés) de modelos de utilidad. Ahí se miden mejoras a procesos industriales. Es también conocido como “la patente chiquita”. Los mexicanos solicitamos 625 modelos de utilidad en 2014, los estadounidenses 3,129 y los alemanes 12,188. Como puede verse, nuestra distancia es mucho más grande en esta medición con respecto a alemanes y estadounidenses.

Quien ha trabajado en una fábrica en México sabe que la gente es muy ingeniosa para resolver problemas. Necesitamos capitalizar ese ingenio y convertirlo en propiedad intelectual. Una manera de hacerlo es dándole estructura formal al conocimiento que tienen nuestros técnicos y operarios. Si queremos que México se desarrolle y crezca mucho más, tenemos que poner mucha más atención a la educación técnica que a la universitaria. Actualmente, la Coparmex tiene esquemas de colaboración con la Cámara México-Alemana para introducir el sistema dual en México. El título que obtienen los graduados de este esquema lo emite el CONOCER, ente de certificación de competencias del Estado Mexicano.

Con el costo actual de la educación universitaria (y el escaso beneficio que reportan algunas disciplinas, ver comparacarreras.org del IMCO) vale la pena pensar en terceras vías alternas a no estudiar o a dedicar cinco años de la vida a una carrera universitaria de escaso beneficio.