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¿Talento Pokémon?

"Te quiero compartir lo que, a mis 43 años, he aprendido sobre administración de talento jugando Pokémon GO".
¿Talento Pokémon?
Crédito: Depositphotos.com

Pokémon GO es la aplicación de celular más descargada de la historia. Se trata de un juego que exige que en lugar de que estés tirado en un sillón perdiendo el tiempo, salgas a la calle y visites varios sitios de tu ciudad para encontrar a las simpáticas criaturas virtuales, obtener recompensas y que tus Pokémon practiquen sus habilidades de lucha con otros jugadores en un gimnasio.

Si te preguntas qué hace un hombre de 43 años jugando Pokémon GO, tengo a mis hijos de ocho y nueve años como excusa. Sin embargo, he aprendido algunas cosas sobre administración de talento jugando Pokémon GO que quiero compartir contigo:

1. El talento no se crea ni se destruye, solamente se transforma. Las personas, como los Pokémon, desde el inicio de su vida tienen características que las hacen competitivas para ciertas cosas. Por lo tanto, alguien que administra talento tiene que ver el potencial de la gente más que sus características actuales.

2. Si no puedes desarrollarlo, déjalo libre. Nuestras organizaciones –como la mochila de Ash, el entrenador Pokémon– tienen una capacidad limitada. Si no ayudamos a nuestra gente a desarrollarse, tenemos que soltarlos para que alguien más en el ecosistema los lleve a su siguiente nivel de evolución. No los puedes conservar solamente porque son bonitos: deben desarrollar su potencial.

3. Los clubes de mentores son más efectivos que un solo mentor. Hay características de cada uno de nosotros que nos ha hecho llegar hasta donde estamos, pero eso no implica que seamos buenos para todo.

Si queremos desarrollar bien el talento de los más jóvenes en una organización, estos deben tener interacción con muchos mentores con características distintas. Así también encuentran su lugar en la vida: viendo con qué mentor se identifican más.

Los equipos de mentores muy diversos hacen que la siguiente generación sea mucho más fuerte y que evolucionemos como especie en general.

4. Hay más potencial en un equipo diverso. El entrenador Pokémon que colecciona una diversidad de criaturitas tiene mayores posibilidades de éxito que quien solamente acumula cierto tipo de personajes.

A veces tenemos sesgo por la gente de nuestra profesión, o de nuestro mismo sexo. Los equipos multidisciplinarios nos pueden dar puntos de vista diversos que enriquecen nuestro trabajo.

5. Retos del tamaño de la gente. Un Pokémon con buenas características pero muy pequeño no será exitoso si lo enfrentas a un adversario mucho más grande. Los retos tienen que ser proporcionales a la experiencia de nuestros colegas.

Siempre un buen reto es un incentivo interesante; no obstante, si la apuesta es demasiado grande, estamos condenando a nuestros colegas y a nuestras organizaciones al fracaso.

6. Todos necesitamos de mentores. Nunca paramos de aprender y nunca terminamos de corregir nuestros errores. Aun si dominamos un arte, oficio o profesión, habrá algo que podamos aprender de los más viejos o de los más jóvenes que nosotros. Siempre tenemos que estar abiertos a nuevos aprendizajes.

7. Las apariencias engañan. Un Pokémon adorable y simpático, como Pikachú, que es bastante común y corriente, es un adversario formidable en combate.

Es un conejo eléctrico que evoluciona de un roedor inofensivo llamado Pichu. Sus mejillas cargan electricidad por la noche, y una descarga eléctrica de un Pikachú en combate puede ser fatal para el adversario.

Evoluciona en un Pokémon más poderoso; un Raichu (rayo) lo logra simplemente por la amistad con su entrenador y la exposición a una piedra trueno.

El apoyo del entrenador y un reto son los que causan que este popular Pokémon crezca.

8. Importa más el viaje que el destino. Nuestra travesía Pokémon, como nuestra actividad empresarial, son viajes de aprendizaje. Los errores son importantes porque aprendemos de ellos. Los aciertos también lo son porque nos enseñan la ruta hacia el éxito. Sin embargo, es mucho más importante el viaje que el destino. Valen más los equipos talentosos que confían en nosotros, que una fortuna acumulada en el banco.