Fracaso

Cómo no temer al fracaso

Reconócete en esa cara de derrota que te muestra todo lo que no quieres ver y cambia tu vida.
Cómo no temer al fracaso
Crédito: Depositphotos.com
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Desde la perspectiva de mis conocidos, mi familia y mis antiguos compañeros de trabajo, dejar la estabilidad de una gran empresa con el fin de lograr un sueño, es de locos. "Soy un fracaso".

Para ellos estoy obligada a tener éxito a toda costa ¡cómo pude cambiar todo por nada! Me señalan y me juzgan a cada momento, por atreverme a ser diferente, por atreverme a ir más allá de donde ellos ni siquiera han soñado. Por supuesto creen que tienen razón y que me están haciendo un favor “Regresa a la jaula”, me dicen,  sin percatarse de que una cárcel cómoda no es libertad.

Y entonces dudo, dudo si todo mi esfuerzo vale la pena, si todo el tiempo y dinero invertido va tener frutos, si lo voy a lograr. El virus de la incredulidad y la apatía me contagia, hay días que no quiero salir de la cama, no sé bien para donde ir, y mi equipo, esas personas que creyeron en mí y en mi misión, se da cuenta… Entonces me siento aún peor. “Soy un fracaso”.

Seguramente has tenido días en los que las cosas no van bien y te cuesta tanto reconocerlo por esos dedos que señalan, por esas miradas que juzgan, porque tú misma no aceptas tu expresión de derrota. Yo creo que en todo ámbito nuestras habilidades emocionales son importantes, en un emprendedor son puestas a prueba en todo momento: ante tus posibles socios, clientes, aliados, inversionistas y tus colaboradores.

Aquí el punto es que ¡nos cuesta tanto el fracaso! Nos pesa tanto aceptar nuestras propias fallas, nuestras áreas de oportunidad y por ende, que no somos perfectas; tanto, que se nos olvida que no estamos solas en esto, que hay personas que creen en nosotros, que nos apoyan y rescatan cuando pedimos ayuda… Pero ¡nos cuesta tanto pedir ayuda! Sentirnos vulnerables y frágiles ante las demás personas y decir “Soy un fracaso”

Estamos tan envueltas en nuestras marañas mentales, en quejarnos, en compadecernos, y olvidamos que si tenemos nuestras emociones en control podremos replantear las cosas y ejecutarlas de una manera inigualable. Yo creo que cada una tiene una amiga, un socio, una madre o un alguien para esos momentos difíciles que nos permite ver las cosas en perspectiva; y si no cuentas con nadie, recuerda siempre que te tienes a ti misma y convertirte en tu mejor amiga es el mayor regalo que te puedes hacer.

Aceptar nuestra humanidad es el primer paso. Reconócete en esa cara de derrota que te muestra todo lo que no quieres ver. ¿Quién dice que debes ser perfecta? Y quien te lo haya dicho te aseguro que no lo es, es más, nadie es perfecto ¿por qué cargas tú con la responsabilidad de serlo?

Después de aceptar ese lado B que todos tenemos, fluye con él. No te digo que te conformes, te digo que antes de mejorar entérate que es lo que requiere una mejora. Ser tu contrincante, nulificarte, no te hará perfecta, te hará infeliz.

Si, has tenido fracasos y muy seguramente tendrás muchos más, de ti depende que te detengan o te impulsen, que te maten o te fortalezcan.

Escrito por Cynthia Aguilar para Victoria 147.

Victoria 147 es es una plataforma de formación, incubación, aceleración y networking que se enfoca en el desarrollo de la mujer emprendedora y ejecutiva en México. A través de la promoción de casos de éxito, artículos, investigación y programas educativos buscamos inspirar y redefinir el concepto de la mujer actual.