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La industria gastronómica, un negocio con hambre de éxito

¿Alguna vez te has preguntado cómo emprender con un restaurante? Este sector está teniendo un boom insospechado en mercados como Guatemala.
La industria gastronómica, un negocio con hambre de éxito
Crédito: Depositphotos.com

Cuando de emprender se trata, saltan a nuestra mente un sinfín de ideas para incursionar en el negocio más rentable posible, aquel que nos proporcione estabilidad económica y dinero extra para nuestros caprichos y gustos culposos.

Sin embargo, encontrar el negocio perfecto es una idea utópica y un tanto emocional, considerando que la economía global se encuentra en un estado muy delicado, limitando el poder adquisitivo de ciertos sectores y haciendo difícil y empinado el camino del emprendedor que no cuenta con las herramientas correctas y estrategias que hagan crecer su negocio. 

No obstante, en países de Latinoamérica, como es el caso de Guatemala, existe una industria que ha prevalecido a través de las diferentes crisis económicas que ha atravesado el país, y se trata del sector gastronómico y restaurantes.  Y es que ¿quién no sufre de hambre desmesurada?  

No es extraño visitar diferentes países latinoamericanos y encontrar en cada rincón y calle restaurantes y cafés que siempre están repletos de gente.  Por ejemplo, en Guatemala se escucha el bullicio desde lo lejos; personas compartiendo un café, celebrando cumpleaños, reuniones de trabajo o turistas aventureros degustando los platillos típicos del país.  Y es que, cuando de comer se trata, cualquier excusa es buena.  Basta con revisar tu finanzas y comprobar que la mayoría del dinero que ganas con el sudor de tu frente, lo gastas - ¿o debería decir inviertes? - en salidas esporádicas con amigos a restaurantes, cenas románticas con tu pareja, almuerzos familiares, o simplemente el café que pasas comprando cada mañana, que sin darte cuenta, ya se ha vuelto en una necesidad de consumo.

En un recorrido culinario por Guatemala, podrás encontrar una amplia variedad de restaurantes que cumplen con los estándares más altos de calidad, así como aquellos que se ajustan a los presupuestos más pequeños.  Desde comida guatemalteca con aires trendy y conceptos innovadores, comida mexicana de buena calidad, a bajo costo y muy buen ambiente, opciones de platos asiáticos gourmet con vista a la ciudad y comida americana para abastecerse sin prejuicios ni culpas de peso. La lista de opciones continúa hasta satisfacer cualquier demanda y gusto.

Según datos de empresarios del sector de alimentos, Guatemala ha tenido un crecimiento a un ritmo acelerado, dando como resultado un incremento del 5% y 10% de la oferta gastronómica y mejora de los productos y servicios derivados de esta industria.  Esto se debe a que los consumidores cada vez, están más anuentes a probar opciones nuevas de restaurantes, que les ofrezca nuevas experiencias.  

Guatemala, según el informe del Monitor Global de Emprendimiento - GEM (por sus siglas en inglés),  cuenta con una tasa de emprendimiento superior a otros países de la región; destacando que el 27.9% de la población involucrada en actividades de emprendimiento, son personas entre los 18 y 64 años de edad y el 36% de la población, manifestó estar interesada en iniciar un negocio.  Esto quiere decir, que Guatemala no solo es un país que consume, también emprende.

Estos datos concuerdan con el nivel de negocios que abren sus puertas anualmente en el país, sin embargo así como aparecen nuevos negocios, desaparecen con la misma frecuencia.  Esto se debe a que no basta con tener la intención y espíritu de ser un empresario; se debe pensar como tal y actuar enfocado a las exigencias del mercado.

Por lo tanto, a simple vista pareciera que incursionar en la industria gastronómica y de restaurantes, asegura el éxito instantáneo.  Sin embargo, a pesar de existir una fuerte demanda de este sector, así de férrea es la competencia.  No es fácil sobresalir en un mercado saturado, por lo que te preguntarás ¿cómo logro diferenciarme del resto de restaurantes y opciones culinarias?  Y es que las hay de todo tipo.

1.  Conoce a tu posible cliente y enfócate

Por mucho que hayas estudiado cocina en la Académie Culinaire de France (ACCUEIL), o seas un empresario que cree en su intuición; si no conoces el mercado, sus exigencias y lo que el consumidor busca, no intentes ponerte el sombrero y empezar a preparar el Ratatouille.  Lo ideal es que realices un estudio previo a abrir tu restaurante, ponte en el lugar de tu posible cliente y prepara una lista de aquellas necesidades que detectes.   Ten en cuenta que cada vez aparecen nuevas demandas, como por ejemplo: los comensales veganos, aquellos que son foodies y buscan nuevas experiencias, los que buscan opciones saludables, aquellos que son amantes de la comida chatarra, los tradicionales, entre otros.  Enfócate, no pretendas satisfacer todos los gustos, recuerda que la personalización es una de las estrategias más exitosas actualmente.

2.  Desarrolla un concepto que apoye al valor de la experiencia

Los empresarios más exitosos saben que un producto o servicio que no se diferencia, se hunde en el mar de opciones genéricas.  Debes valerte de la innovación y generar un concepto que haga la experiencia de tu restaurante algo único.  Que cuando piensen en tu propuesta, no exista otra opción que ofrezca lo mismo - tanto en los platos del menú – como en la ambientación que se vive dentro de tu restaurante.  Apunta a ser diferente: la diferenciación en concepto y la inversión en el valor de la experiencia, son estrategias que mantendrán a tu restaurante alejado de aquellos que sólo ofrecen comida.

3.  Invierte en calidad

Uno de los errores que se cometen en el sector de restaurantes, es competir por precio.  Seleccionar ingredientes de baja calidad para preparar tus platos y ofrecer una opción más económica, solo te posicionará como un restaurante de bajo perfil que corre el riesgo de desaparecer de la escena.    Todos sabemos que no importa qué tan barato sea un plato de comida; si no te gusta no lo comes y no regresas al restaurante, así de simple.  Asegúrate que tu cliente disfrute de una buena comida que haga justicia al precio y probablemente lo fidelizarás.  Si logras el balance entre buena calidad y precio, tendrás un arma muy fuerte para competir.

A servir la mesa se ha dicho.