Emprendedores de la muerte

El emprendedor que innovó e hizo ataúdes de cartón

Conoce la historia de Alejandro Sánchez Espinosa, un emprendedor que tras ganarle la batalla al cáncer, hoy se prepara para empezar a comercializar el próximo año los primeros ataúdes hechos de cartón en México.
El emprendedor que innovó e hizo ataúdes de cartón
Crédito: Depositphotos.com
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Alejandro tuvo que esperar más de 20 años para concretar su sueño de innovar con el proyecto Ataúdes Ecológicos Biodegradables. Cuando por fin se alistaba para abrir su negocio, las malas noticias llegaron: el emprendedor fue diagnosticado en 2015 con un linfoma no-Hodgkin, un tipo de cáncer que surge en los linfocitos. 

Aunque su cuerpo respondió de manera adecuada al tratamiento, Alejandro se vio obligado a hacer una pausa en su empresa porque corría el riesgo de morir.

"Aunque esto fue un duro golpe, jamás lo consideré un fracaso. Todos tenemos un ciclo y hay que aceptarlo, pero tenemos que luchar por la vida. Nunca usé la palabra cáncer, para mí fue un desajuste genético", comparte en entrevista Alejandro Sánchez Espinosa, creador del primer ataúd ecológico biodegradable hecho de cartón en México.

Tras la tormenta llegó la calma. Una vez que Alejandro fue dado de alta, decidió acercarse de nueva cuenta al Reto Zapopan, de donde ganó la primera generación. para dar seguimiento al crédito autorizado que asciende a un millón 700 mil pesos, aunque el negocio necesitaba de una inversión total de tres millones.

Con gran entusiasmo, el emprendedor cuenta a Entrepreneur.com que el negocio arrancará de manera oficial en enero de 2017.

 

El comienzo de un sueño

Antes de llegar a diseñar ataúdes de cartón, el egresado de la carrera de Leyes se fue a vivir en 1983 a Ciudad Juárez, Chihuahua. Ahí, abrió una fábrica de quesos.

Tiempo después, incursionó en la industria maderera y los 21 años, decidió contraer matrimonio y afincarse en Guadalajara, ciudad que captó su atención debido a su belleza, excelente calidad de vida y el arropo de su familia.

Alejandro, originario de la Ciudad de México, considera que su vida se ha visto plagada de golpes y un trajín “acelerado”, más no de fracasos. Aunque sus pasos profesionales fueron hacia las Leyes, su espíritu emprendedor cambió su destino.

El tiempo pasó y en 2005, Alejandro entró a trabajar a Empaques Riojas, empresa especializada en manufacturar cartón y papel para empaque.

"Yo era el representante de esa empresa en Jalisco y ahí es cuando pensé en hacer ataúdes de cartón”, detalla.

Fue ahí cuando Alejandro hizo su “descubrimiento” navegando en Internet. Pero, se percató que esa clase de trabajo ya se hacía en Europa, pero con diseños muy rústicos y "parecidas a una caja de zapatos" difíciles de diseñar.

Entonces, el joven emprendedor decidió adaptar la idea al mercado mexicano y elaborar sus propios ataúdes con cartón corrugado con diseños más innovadores.

"Desde muy chavo soy empresario y nunca he dejado de soñar. La idea de los ataúdes de cartón surgió gracias al papá de mi amigo Fernando Rodríguez, quien era dueño de Cajas de México, la principal fábrica de ataúdes metálicos en nuestro país. Ellos surtían al IMSS, ISSSTE y a varias funerarias", dice Alejandro.

Desde ese momento, el emprendedor comezó a hacer pruebas, cortes y estudios para obtener la resistencia contra agua hasta lograr un domi casi perfecto. "No tomé cursos ni capacitación. Fue una labor exclusivamente mía; nadie me asesoró. Me puse a trabajar, a ver el diseño del ataúd convencional y a desarrollar los dobletes”.

Alejando explica que la resistencia contra el agua y evitar el descuadre de la caja fue lo más complicado de diseñar. Más tarde, vino la tarea de comercializar y recibir los beneficios y bondades que ello implicaba.

Los objetivos primordiales eran ecológicos y sociales. Alejandro asegura que decidió impulsar este proyecto no por estar a la moda, sino por los beneficios que traería para el medio ambiente esta clase de productos, además de que puede ser adquirido por cualquier persona.

"Para la clase más necesitada representa la posibilidad de tener un ataúd de primera, digno y a bajo costo."

Sánchez Espinosa, detalla que su apuesta está enfocada principalmente en la población de escasos recursos, pues considera que los servicios funerarios no están al alcance de los bolsillos de todos.

Conocer el mercado de la muerte

Antes de poner manos a la obra, Alejandro hizo un estudio de mercado donde comenzó a preguntar: “¿te gustaría un ataúd de cartón para un familiar?” Para la mala fortuna de Alejandro, se encontró con que la respuesta inmediata de los encuestados siempre era un rotundo “no”.

Lo que las personas no sabían era que el emprendedor ironizaba al cuestionarles sobre si no les parecía absurdo que un árbol tardara 50 años en crecer, fuera cortado, se fabricara un ataúd y después fuera enterrado.

Con esta perspectiva, Alejandro notó que la gente cambiaba de opinión al mirar el ataúd físicamente.

Para su nueva creación, el capitalino recurrió al poliéster y algodón y otros materiales que no tardan tantos en biodegradarse.

Comenta que se abstuvo de utilizar pintura, barnices, laca o materiales contaminantes para los subsuelos. Por eso empleó el cartón como su principal materia prima, pues es un producto que se biodegrada rápido y no afecta al medio ambiente.

Fue entre 2011 y 2012, cuando investigó de lleno, hizo estudios de mercado intensos y se capacitó para hacer el modelo de negocio. Llevó su domi al Seguro Social y le dieron luz verde. Lo mismo sucedió en Jardines del Recuerdo. En ese momento, comenzó el nacimiento de una alternativa diferente de ataúdes que no eran metálicos ni de madera.

Sin embargo, en ciertas funerarias dudaban por tratarse de un proyecto en ciernes. "Los dueños de féretros metálicos y de madera me decían: ´nunca hemos ofrecido algo así, entonces no sabemos cómo reaccionará la gente´”.

 

Una luz al final del camino

La empresa de Alejandro ya tiene lista una bodega, la maquinaria, el equipo de transporte y personal capacitado. En la parte operacional cuenta con 12 personas, en la administrativa tres y una más en contabilidad.

Los tres canales de comercialización de Ataúdes Ecológicos Biodegradables serán a través de dos camionetas de tipo Hyundai, por medio de ejecutivos vendedores dedicados recibir peticiones del Gobierno (ISSSTE, IMSS), y finalmente, con distribuidores estratégicos en el norte (Veracruz) y sur (Chihuahua) de México, lugares que albergan la infraestructura, equipo, bodegas y una participación importante en la industria funeraria.

Por ahora, el proyecto ya tiene convenio con diferentes empresas en la República Mexicana que cuentan con panteón y funerarias, además de que fabrican ataúdes y tienen conexión en municipios y rancherías.

En promedio, los ataúdes ecológicos diseñados por el emprendedor pesan 13 kilos y tienen capacidad para  resistir hasta 140 kilos.

En una etapa inicial, el precio de los ataúdes será de 3 mil pesos y sólo se diseñarán para adultos. En el mediano y largo plazos se diseñarán para niños y mascotas.

Aunque Alejandro sabe de los retos que implica entrar en un negocio tan sensible, confía en que su estrategia para posicionarse dentro del mercado será exitosa, pues asegura que su empresa será pionera en el país.

"Este ataúd es el único en México. Quiero entrar al mercado fuerte. Sabemos que será complicado, pero lo importante es seguir adelante y ahorita sólo estamos esperando recibir los recursos faltantes para arrancar."

Fotos: Cortesía Ataúdes Ecológicos Biodegradables.