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La historia del papá de los espacios de coworking

Bernie De Koven dio vida al concepto de los espacios de trabajo compartido luego de implementar un esquema freelance que años más tarde fue retomado en San Francisco, California.
La historia del papá de los espacios de coworking
Crédito: Depositphotos.com
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En la actualidad, muchos emprendedores ocupan espacios de coworking para trabajar y fortalecer sus redes en el ecosistema, pero pocos saben que es gracias a Bernie DeKoven a quien le debemos la existencia de este concepto.

DeKoven, el padre de los espacios de trabajo compartido, utilizó por primera vez este término en 1999 al realizar labores colaborativas apoyadas por computadoras y las nuevas tecnologías de la época.

Aunque el concepto ha cambiado hasta convertirse en lo que es hoy, la raíz de la misma es: personas afines que persiguen diferentes pasiones junto a la otra.

De Koven es un profesional multidisciplinario: escritor, teórico, humorista, pero sobre todo que ha dedicado gran parte de su vida al mundo virtual del diseño de videojuegos.

Este último rol lo llevó a formularse el planteamiento central que dio vida al concepto del coworking en la década de los 90: buscar que el trabajo colaborativo tenga un beneficio personal, pero también común.

Para lograr esto se valió del trabajo individual en un esquema freelance en donde en un espacio compartido, los integrantes se asociaban con sus semejantes y beneficiaban a la comunidad.

El aporte de De Koven fue significativo en términos de la creación de un nuevo concepto para el trabajador actual.

Antes de que se empezaran a crear estos espacios, fue Hackerspaces quienes dieron pie a crear un pre modelo de los coworkings y a mediados de los 90 se abrió por primera vez un espacio en Berlín.

En este lugar se daba acceso a internet, lo que permitía que la comunidad se centralizara en un lugar para trabajar.

La idea de DeKoven comenzó a ganar popularidad y se empezó a esparcir gracias al apoyo de otros emprendedores, profesionistas y freelancers que buscaban tener estos lugares para trabajar.

Durante la década de 2000, los espacios de trabajo comenzaron a aparecer en diferentes ciudades y lugares de todo el mundo, pero mucho fueron intentos que terminaron de materializar la idea de coworking.

Fue hasta 2005 cuando Brad Neuberg, un profesional de la industria del software aterrizó las ideas de De Koven en un modesto loft alquilado en San Francisco, California en donde fijó el objetivo de crear un lugar de trabajo en donde estarían presentes los recursos físicos operativos que hay en una empresa pero en convergencia con las libertades que ocupa todo freelance.

A partir de ese momento, el concepto de DeKoven cobró fuerza en Estados Unidos y Europa.

Para 2007, el término coworking se convirtió en una tendencia en la base de datos de Google.

Hoy, se cataloga al coworking como un concepto sólido y comprobado, que muestra su utilidad con beneficios tangibles en temas económicos, administrativos y comerciales.

Con más de 4,000 espacios de trabajo compartido alrededor del mundo y unos 150,000 usuarios activos, el coworking se sigue posicionando como una alternativa viable para todo aquel que comienza o ya está inmerso en el mundo del emprendimiento.