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Qué tan lejos están las marcas mexicanas de la 5ta avenida

"La mayoría de las empresas mexicanas de artículos de lujo todavía tiene un tamaño pequeño o mediano".
Qué tan lejos están las marcas mexicanas de la 5ta avenida
Crédito: Depositphotos.com
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Me parece sumamente triste que a lo largo de los últimos 15 o 20 años México no ha podido crear un número amplio de empresas que dominen notoriamente en el mercado de artículos de lujo.

Es una pena, pero es la realidad: cada vez que un nuevo centro comercial con tiendas de lujo abre, llegan marcas de muchos países a tomar ventaja del mercado local. Hace un año, por ejemplo, cuando El Palacio de Hierro reabrió su tienda insignia en Polanco, el nivel de la Planta Baja fue inundado con marcas globales de lujo: Balenciaga, Cartier, Omega, Bulgari, H. Stern, Bottega Veneta, Dior o Salvatore Ferragamo, entre otras.

¿Es que no hemos aprendido ninguna lección de la globalización? ¿Dónde están los ex directores y ex gerentes mexicanos que han trabajado en estas marcas años atrás? ¿Por qué si saben hacer este trabajo ninguno ha podido emprender una marca nacional de accesorios, joyería, relojes o ropa que sea ampliamente deseada en todo el mundo y que no se circunscriba a pequeños corners en tiendas o aeropuertos?

En junio pasado, Fflur Roberts escribió en la página de Luxury Society que “si hablamos de venta de bienes de lujo, México se posicionó como el séptimo mercado de más rápido crecimiento en 2015 y como el más veloz de toda América Latina. Hacia el futuro se observa que el mercado de bie- nes de lujo muestra un potencial de crecimiento promisorio para los siguientes cinco años...”.

Lo que ocurre en México está a punto de ser una tragedia: seremos inundados por marcas creadas en Francia, Italia, Estados Unidos y Asia sin que ninguna persona con experiencia en el sector de artículos de lujo se haya percatado de la enorme oportunidad que tenía para emprender un negocio en ese mercado. Es cierto, hay ejemplos notorios de empresas nacionales que han logrado un extraordinario posicionamiento en bienes de lujo, aunque prácticamente ninguno ha alcanzado un posicionamiento global.

La mayoría de las empresas mexicanas de artículos de lujo todavía tienen un tamaño pequeño o mediano. Ejemplos hay varios, como la firma de joyería Talleres de los Ballesteros, que cuenta con unas colecciones extraordinarias de orfebrería; sin embargo, no ha logrado inundar a los mercados más exigentes con sus piezas de plata.

Otro caso destacado es Piel Canela, una firma que manufactura a mano artículos de cuero como portafolios o álbumes de fotografía y que tiene todo el potencial para lograr una marca nacional e internacional. También Tane es un ejemplo destacado. Esta firma está en la frontera de la orfebrería y el lujo; pero aun cuando la ha comprado Alberto Baillères, su dimensión es nacional.

En mezcales hay ejemplos interesantes, como el Mezcal Las Garrafas, cuya botella se vende por más de 4,000 pesos; aunque el carácter limitado de la producción de este destilado le pone un freno al crecimiento para convertirse en una marca global.

¿Cuándo podremos ver que en la calle Old Bond St. de Londres o en la 5ta. Ave. de Nueva York hay tres o cuatro marcas de lujo de origen mexicano? ¿Tienen los emprendedores nacionales del mundo de la moda, los accesorios y otros bienes de lujo el empaque y la preparación suficiente para jugar en las grandes ligas globales? ¿Estamos condenados a ver en Masaryk o en Altavista únicamente marcas extranjeras?

Ojalá no pase mucho tiempo para que surjan emprendedores que vean en el mercado de lujo una oportunidad para conquistar al mundo con productos mexicanos. Si ya lo empezamos a hacer con la cocina gourmet, nada impide que también lo hagamos en otras categorías.