Historias Entrepreneur

El CEO de 55 años que se dejó el cabello largo y dijo groserías

John Legere tomó el mando de T-Mobile cuando tenía 55 años. Para transformar la empresa, dejó los trajes y se puso jeans y playera, cambió su forma de pensar y de hablarle a su equipo y clientes. Esta es su historia.
El CEO de 55 años que se dejó el cabello largo y dijo groserías
Crédito: Mark Wilson/Getty Images; Stephen Brashear/AP via Business Insider
  • ---Shares

En 2011, John Legere se sentó frente al director ejecutivo de Deutsche Telekom, René Obermann, para discutir una posibilidad de trabajo como líder de la débil rama de la compañía en Estados Unidos, T-Mobile. Legere acababa de vender al consorcio Level 3 la empresa que hasta ese momento había dirigido, Global Crossing Limited, por tres mil millones de dólares.

A Obermann le encantó su actitud y le ofreció el empleo, que Legere tomó en 2012. Su tarea era transformar la empresa y lograr que se posicionara entre los tres carriers más utilizados en la Unión Americana. Legere se dio cuenta de que para lograrlo tendría que cumplir su palabra y hacer una transformación radical en todos los aspectos de la compañía, desde el producto hasta la cultura corporativa.

Un elemento muy importante en esta estrategia era cambiar al ejecutivo “trajeado” e inaccesible, que era la figura del CEO de T–Mobile, en un líder más del estilo de Richard Branson, que pasara tiempo con sus empleados y mantuviera una persona pública llamativa. Tenía que transformar a T-Mobile en una marca que emocionara tanto a sus clientes como a sus empleados.

Su plan ha dado sendos frutos. En los últimos cuatro años, T- Mobile se ha convertido en la empresa de telefonía celular que más ha crecido en el mercado estadounidense, solo por detrás de las mismísimas AT&T y Verizon. Es más, en ese lapso, ha conseguido doblar el número de sus consumidores y expandir su red inalámbrica.

Sin embargo, la transformación no se quedó en una estrategia de marketing.  Legere entendió que para que el cambio fuera real y afectara al mismo ADN de la empresa, la reconstrucción debía comenzar por él.

Foto: David Becker/Getty Images

De ejecutivo a “startupero”

Legere comenzó a dar entrevistas el mismo día que tomó el cargo de CEO y aprovechó para acuñar la frase “Un–carrier” (el anti carrier) para describir cómo su empresa iba a ser diferente a las demás marcas del sector.

Esto iba a requerir que T-Mobile se comportara como una startup disruptiva para poder competir con los gigantes de la industria. Legere tendría más de 55 años, pero debía verse como un auténtico startupero. Empezó a arreglarse diferente, se dejó crecer el cabello y comenzó a utilizar playeras con el logo de la marca.

No solo eso. El curioso ejecutivo comenzó a hablar con groserías y a ser brutalmente honesto (lo que en ocasiones le causó problemas con sus jefes).

Cuando presentó al que él llama John Legere 2.0 en el Consumer Electronics Show de 2013, el ejecutivo reventó y en una sesión de preguntas y respuestas aseguró que él venía a “arreglar la industria”.

“Desde ese día me di cuenta de que tenía que ser mi marca y ahora uso material de T-Mobile las 24 horas del día, los siete días de la semana.”

Pronto, Legere  adoptaría una adicción a las redes sociales para interactuar siempre con los usuarios de la empresa.

“Parte de mi rol en T-Mobile es ser yo mismo. Tengo 58 años de edad y me ha ido muy bien en la vida, por lo que ya no tengo que pelear enfundado en mi traje de negocios por subir en la jerarquía de una empresa”, dijo en una entrevista. “La otra parte es entender que al ser un negocio enfocado en el consumidor joven, mi mercado –que tiene 27 y 28 años–  está afuera del mundo corporativo”.

Legere y los vendedores Vs el resto del mundo

Legere tenía que conectarse con los más de 50,000 empleados de T-Mobile en Estados Unidos para hacer que se apasionaran por el negocio. Sabía que debía relacionarse con ellos de una manera genuina, más allá de los clichés motivacionales que se suelen usar en el liderazgo convencional.

“En mi primer día en T- Mobile pedí que cada vez que tuviera que hablarle a la compañía, todos los empleados estuvieran invitados”, dijo a Business Insider. Legere también inició un programa de venta de acciones a empleados y siempre habló del desempeño de la empresa en sus discursos. Siempre les dice que no importa si no entienden los datos financieros de sus discursos, si comprenden que se les comunica esta información porque son codueños de la compañía y socios estratégicos.

“Siéntanse libres de ‘darme el avión’”, remarca.

Legere incluso tiene un calendario con códigos de colores en el que lleva el control de las veces que ha visitado las tiendas más importantes de T-Mobile.

“No es tan complicado”, me dijo. “Voy, los visito afuera de la tienda, nos tomamos un par de selfies y me cuentan cómo van las cosas. Pero lo más importante es que les doy las gracias y les hago ver que su trabajo y actitud es lo que está cambiando la imagen de la compañía frente al mundo.”

Y eso resuena fuerte entre los empleados. En su última visita a la tienda de Augusta, Georgia, el personal del local lo recibió con un paquete de notas personales de agradecimiento para festejar su cuarto aniversario frente a la empresa (y lo hicieron llorar).

También visita puntos de venta en centros comerciales. “De broma siempre le digo a los vendedores que cualquier persona que se interponga entre ellos y yo, es el enemigo. Lo que quiero decir es que si ellos me escuchan y yo los escucho, entonces estamos en el camino correcto. Debemos asegurarnos que toda la compañía sepa que su trabajo es que la información adecuada llegue a los vendedores. Y hasta ahora vamos bien.”

Al resumir sus últimos cuatro años de trabajo, Legere asegura que su paso por T- Mobile le ha enseñado a montar una estrategia, comunicarse “como loco” y a liderar con pasión. 

Escrita originalmente para Business Insider