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Gaszen: una app que pide el gas por ti sin salir de casa

De niña, aspiraba a ser presidente. Su visión infantil la impulsaba a ayudar a los más necesitados. Y, aunque la política, no le daría esa oportunidad, otro plan cristalizaría su ambición altruista.
Gaszen: una app que pide el gas por ti sin salir de casa
Crédito: Guadalupe Parral

Estamos en pleno auge del Internet de las cosas. Eso lo tiene claro esta emprendedora que, con tan sólo 26 primaveras, ya presume de ser directora general de Gaszen.

Sin embargo, Jennifer Reyna jamás imaginó contar con ese lujo. “Yo quería ser presidente. Siempre me gustó la idea de poder defender a la gente, aunque ni siquiera sabía de qué”, recuerda.

De pequeña, su espíritu humanitario la hizo acreedora a un singular sobre nombre. “Me decían la ´defensora de los pobres´. Tenía la mentalidad de apoyar y cambiar al mundo, marcar la diferencia”.

Al trascurrir los años, su vida como mujer, madre (de Liam, de dos añitos) y emprendedora dio un giro de 180 grados. La experiencia como Licenciada en Creación y Desarrollo de Empresas por el ITESM, la encumbró no en política, sino en un mundo dominado por los hombres: el de los negocios. Aunque este factor no impuso trabas en su progreso empresarial.

“No sé si fue la fortuna, pero me he topado con mujeres extraordinarias que me han ayudado, abierto puertas y tenido la dureza de decir: ´Jennifer lo estás haciendo mal´. Quizá tenga que ver que tampoco he buscado un puesto de liderazgo dentro de un corporativo. Continuamente estoy en el tema del emprendimiento. Entonces, creo mis propias oportunidades”, destaca.

Y tal vez, la política no fue la vía de Jennifer para llegar al corazón de la gente. “Fue el mundo empresarial, la ruta para crear abundancia e impacto”.

Llega Gaszen 

En ese trajín se hallaba cuando, un día, el destino le haría una magnífica jugada. “Me encontraba con mis socios; en eso, llega otro de ellos y nos muestra un medidor de gas, y pregunta: ´¿sabían cómo se mide el gas comúnmente?´. Y le contestamos: ´¡no manches! ¿Es en serio? ¿Con ese flotador del gas estacionario?´. Y otro compañero agregó: ´podemos desarrollar algo para solucionar su medición´”.

De esta forma, Jennifer y su equipo, investigaron qué pasaba cuando alguien se queda a mitad de la ducha o de cocinar porque ya no hay gas. “¡Es un verdadero caos perseguir a la gasera para pedirlo! Así nació Gaszen”.

Para financiar su proyecto, Gaszen acudió a Finovate; y Parque de Innovación de La Salle, quienes fueron de los primeros inversionistas que apostaron por la empresa. Asimismo, Jennifer solicitó apoyo al Inadem. “Pero hasta el momento, no hemos aplicado para algún financiamiento”.

¿De qué trata?

Gaszen, es una plataforma que administra gas LP por medio de sensores. Funciona a través de un dispositivo inalámbrico que sustituye el medidor análogo de un tanque estacionario de gas. Con tan sólo un desarmador y en tres minutos mide los niveles de gas de manera remota en la comodidad de un Smartphone.

“Nosotros damos al usuario una aplicación para conocer sus consumos y si le cobraron lo que le cargaron”.

Actualmente Gaszen trabaja para lograr que las gaseras lleguen a lugares muy remotos. En eso radica su ayuda social. “Además, a finales de noviembre lanzaremos una campaña en Crowdfunding, para quien quiera hacer una pre-compra y tener un precio especial”.

El dispositivo tendrá un costo para enero de mil 317 pesos, con un cobro automático de nueve pesos por operación. No tiene cobro mensual; no obstante, el usuario puede automatizar la recarga del tanque, domiciliando el pago a cualquier tarjeta de crédito o débito.

“Mi padre me enseñó a soñar”

Con ese triunfo a cuestas, imposible preguntarse, ¿de quién heredó Jennifer ese ímpetu? “Mi papá, Alejandro Reyna (quien es pintor) me enseñó a soñar; a pensar que todo se puede en esta vida, aun cuando parezca complicado. Mi mamá, Allison Portugal (quien es médico) me inculcó la disciplina. Eso me ayudó a tener la mentalidad de que ´tú puedes hacer tu propio trabajo y no importa si la vas a pasar difícil, pero vas a lograr cosas grandes´”.

Pero todo en la vida tiene sus sacrificios. “Hoy divido mi tiempo; ser mamá ha sido algo súper increíble. Aun cuando mi hijo fue cero planeado, fue súper deseado. Esa experiencia me ha dado muchas cosas que valoro.

“A veces representa un remordimiento no estar con él y es ahí cuando te auto flagelas. Pero al final, me motiva decirle a mi hijo: ´mira juntos hicimos esto, porque tú también fuiste parte de mis desvelos. Quiero motivarlo a que tenga una visión más allá de trabajar en una oficina de 8 a 5 de la tarde.

“Cuando viajé en una ocasión a Silicon Valley, Estados Unidos, alguien me dijo: ´Jennifer solo depende de ti, darle el tiempo de calidad a tu hijo. Es tan sencillo como decir alguien, de tal hora a tal hora voy a comer y no puedo tener ninguna junta. Si no quieren entender eso, no puedes hacer negocios con ellos´”.

“Hagan realidad sus sueños”

Jennifer hace una recomendación a todas las mujeres emprendedoras. “Si tienen un proyecto en mente, háganlo. Se van a tropezar, y se darán cuenta que no conocen muchas cosas. También necesitarán un equipo de aliados que vayan con ustedes hasta las últimas consecuencias.

“Eso sí, su idea vale cero pesos con cero centavos, mientras no muevan un dedo para hacerla realidad. Como mujeres debemos decir ´estoy haciendo cosas, me voy a equivocar en esto y en aquello. Si te puedes adelantar a esos errores, adelántate. Estudia, aprende; contacta con gente conocida; busca mentores, inversión. No hay pretexto para no hacer lo que tú quieres hacer”, sentencia.