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Millenials, el arma secreta contra (o a favor) de Trump

Durante su campaña, el candidato republicano no logró atraer el interés de esta generación. Sin embargo, la apatía de estos jóvenes por la política también puede equilibrar la balanza.
Millenials, el arma secreta contra (o a favor) de Trump
Crédito: Depositphotos.com
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Por Adrián Espallargas

La generación millennial en Estados Unidos tendrá una importante cita en las urnas. Mañana será el día en que decidan si su nuevo presiente será Hillary Clinton o Donald Trump. También es posible que, debido a su descontento con la política actual, no acudan a votar, como ya ocurrió en el caso del plebiscito colombiano y el Brexit en Gran Bretaña.

Los nacidos entre 1980 y 1995 son el arma secreta contra el candidato republicano, pero si el abstencionismo llegara a predominar, se corre el riesgo de que el empresario estadounidense se favorezca con la victoria.

De manera concreta, el nombre del presidente número 45 de Estados Unidos ahora está en manos de esta generación.

Al respecto, Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación y consultor político, comenta que esta generación cuenta con el menor índice de participación para estas elecciones, algo que enciende las alarmas rojas del país.

“La pregunta es si se van a movilizar o no. Saber si el espectáculo político de esta campaña les anima a participar o, por el contrario, se confirma la desconfianza que tienen en la política institucional”, explica en entrevista.

Sólo 46% de los jóvenes de entre 20 y 35 años votarán, un porcentaje 13 puntos inferior a la generación baby boomer, de acuerdo con datos del Pew Research Center.

 Su bajo porcentaje de participación les debilita enormemente frente a los baby boomers, ya que ambos grupos cuentan con aproximadamente 70 millones de votantes cada uno.

Los millennials en las elecciones de EU

Los jóvenes de esta generación votaron en las elecciones primarias por los candidatos republicanos Ted Cruz y Marco Rubio, mientras que en el bando demócrata la mayoría se sintió identificada con Bernie Sanders.

Los favoritos nunca fueron ni Clinton ni Trump.

Sanders, un septuagenario senador por Vermont, era el candidato que aglutinaba la mayoría del voto de los millennials y gracias a ellos consiguió disputar a Hillary las primarias del Partido Demócrata a pesar de competir en condiciones económicas y mediáticas desiguales.

El equipo de Sanders —quien era prácticamente un desconocido para la política nacional— logró realizar una exitosa campaña apoyada en las redes sociales, herramientas que alrededor del 90% de los adultos jóvenes en Estados Unidos utilizan diariamente.

El asesor de comunicación política opina que la campaña de Sanders va ser estudiada en el futuro debido a su descentralización y autonomía de los equipos de trabajo, un método que encaja con la mentalidad y estilo de vida millennial.

Tras la derrota de Sanders en las primarias, el entusiasmo millennial por los comicios ha decaído considerablemente.

Luego de que Sanders brindara todo su apoyo a Clinton, los simpatizantes del político crearon el lema 'Bernie or bust' ('Bernie o fracaso', en español) con el que pusieron de manifiesto que apoyarán a Clinton con tal de que el demócrata se beneficie de manera indirecta.

Con eso, el apoyo de esta generación hacia Hillary está aumentando a pocos días de las elecciones, según revela una encuesta publicada recientemente por USA Today.

La candidata Demócrata recibiría el apoyo de cerca de 68% de los millennials que acudan a votar, mientras que sólo un 20% daría su confianza al Republicano, lo que le convertiría a Trump en el candidato conservador con menor porcentaje de voto joven de la historia.

Hillary ha apelado continuamente a que los jóvenes voten, lo que le beneficiaría significativamente a su candidatura. Pero le está siendo muy complicado transferir el apoyo que tenía Sanders de este grupo social para su nominación.

En opinión de Gutiérrez-Rubí esto se debe a dos motivos:

  • Primero, hay una razón histórica. La que un día fue Primera Dama es vista como una mujer del establishment, ya que tiene fuertes vínculos de relación con las élites políticas y los círculos de poder económico.
  • En segundo lugar, está el estilo de campaña de Hillary Clinton. “Su campaña tiene una organización muy vertical, muy de maquinaria de partido y los millennials se alejan del autoritarismo y de la jerarquía como el agua y el aceite”, comenta.

“Hablamos de un grupo joven y dinámico con un estilo de vida que lo acerca en principio a posiciones demócratas, pero veremos si los candidatos independientes recogen ese sentimiento de cansancio que les genera la política institucional o si se movilizan para frenar a Donald Trump”, añade el experto.

Un reto para los republicanos

Este electorado joven representa un nuevo reto para el partido republicano, ya que Trump ha cerrado filas con movimientos populistas y ultraconservadores como el Tea Party.

Estados Unidos es un país en el que la mayoría blanca tiene cada vez menos poder electoral, mientras que las minorías afroamericanas e hispanas tienen cada vez mayor peso y hasta ahora votan a candidatos demócratas.

A esto se suman las nuevas generaciones que defienden valores más inclusivos y tienen una ideología -como comentaba Gutiérrez-Rubí- más próxima al Partido Demócrata o de apoyo a candidatos independientes como el libertario Gary Johnson o como el ecologista Jill Stein.

El comunicólogo no piensa que el apoyo millennial a candidatos independientes ponga fin al bipartidismo en Estados Unidos, un sistema muy “arraigado” en la cultura del país. Sin embargo, no descarta que se pudiera producir una ruptura en el electorado Republicano si el partido mantiene el giro a posiciones más conservadoras en futuros comicios.

“El Partido Republicano se enfrenta a un desafío demográfico y cultural muy fuerte y de eso forman parte los millennials, que tienen un mundo de relaciones más elástico, más abierto con las minorías.”

Cuando los millennials deciden

Las elecciones en Estados Unidos no serán las primeras este año en las que los jóvenes de veinte y treinta años jueguen un papel determinante. Su baja participación ya fue clave en dos eventos que causaron rupturas políticas y sociales: el Brexit -donde se impuso la opción de que el Reino Unido abandone la UE- y el plebiscito en Colombia, que buscaba ratificar el tratado de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En una reciente visita a México, el Secretario General de la OCDE, José Ángel Gurría, apuntó en rueda de prensa a los millennials como los culpables de ambos “accidentes” por no acudir a las urnas y, en consecuencia, haber beneficiado a aquellos que apoyaban aquellas posiciones más arriesgadas y aventuradas que al final se impusieron.

El también autor de libros como Snapchat en política y La política en tiempos de WhatsApp no comparte esa idea y no considera “justo” que se les cargue con una responsabilidad “excesiva” por los errores que han cometido las generaciones anteriores, raíz de su descontento con la política tradicional. De hecho, el asesor piensa que los jóvenes sí tienen interés por la política, pero no por la que han conocido hasta ahora.

“La política no es suficientemente atractiva para ellos, pero no es consecuencia de su egoísmo cívico sino de su exigencia cívica; lo cual es muy diferente.”

Texto publicado originalmente para Alto Nivel.