#PeroQueríasSerEmprendedor

Un socio es como tu 'media naranja': cuesta encontrarlo

Encontrar un buen socio es igual de complicado que hallar a tu media naranja. Ambos tienen que complementar tus debilidades y deben estar dispuestos a enfrentar los riesgos a largo plazo.
Un socio es como tu 'media naranja': cuesta encontrarlo
Crédito: Depositphotos.com

Cuando te embarcas en la aventura de emprender es común que te digan -y tienen razón- que los primeros en apoyarte serán tus amigos, familia y los tontos (mejor conocidos en inglés como 'las tres f’: friends, family & fools).

Y sí, efectivamente tienen razón. Pero, a veces, esos a los que llaman ‘tontos’ no lo son tanto.

A esos, me gusta más llamarles románticos, pues es en esos románticos del emprendimiento en donde podemos encontrar a los mejores y verdaderos aliados para construir un negocio: los socios.

Porque antes de aventurarse de lleno a pedir el apoyo, armar la colecta, empezar a vender o a promocionar tu producto, tienes que identificar a tus aliados.

Después viene la tarea de organizar el sistema de soporte y eventualmente sabrás que nunca estarás solo en el camino de emprender, aunque a veces pueda parecer que sí.

Tu sistema de soporte puede ser tu mamá, tu mejor amigo, tu vecino pero lo más importante, antes de empezar a escribir la lista de 'las tres f', lo más importante es encontrar un socio.

En el caso del emprendedor, los socios no necesariamente tienen que aportar apoyo económico, a veces solo necesitamos apoyo moral, otras desahogar tareas que no son sencillas para nosotros, cubrir algún lado del negocio que no es nuestro fuerte y un largo etc.

El socio puede incluso ser otro emprendedor. Este socio es alguien que siempre está ahí, que se casa con tu idea de negocio y que con toda honestidad te dará su apoyo y compartirá su expertise contigo porque ve un potencial de negocio, no es tu amigo, no es tonto, no es tu pariente. Es alguien que cree que tu negocio tiene futuro y que de algún modo, podrá beneficiarse con ayudarte aunque esa no sea su motivación principal o los resultados serán a largo plazo (y por lo general representan un riesgo).

Aunque también puede serlo, tu socio no es tu amigo. Su apoyo a veces consiste en decirte que no tienes la razón o señalar que no sabes lo que haces. Porque a veces lo necesitamos. A veces necesitamos que alguien nos recuerde que el proceso es complicado y que no podemos renunciar a la primera caída, otras veces necesitamos que nos digan que nuestros planes de negocio están mutando en un monstruo muy alejado de nuestra idea original.

Eventualmente, todo emprendedor sabe que necesita andar el camino de emprender con alguien que le ayude a mantener el suelo.

Pero para encontrar a este socio, hay que desarrollar mucha tolerancia a la incertidumbre y trabajar en ser muy pero muy pacientes. Porque durante la primera etapa de la fantasía y la planeación, muchos levantarán la mano y dirán que pueden ayudarte; pero cuando llega el momento de dar el salto, la mayoría se echa para atrás. Y quieren saber cómo te ha ido, cómo va el negocio pero no están listos para escuchar los detalles. Y eso está bien, no podemos enojarnos con todos porque ya sabemos que esto de aventarse al vacío del emprendimiento no es para cualquiera. Y por eso, los emprendedores realmente nunca estamos solos. Podremos no tener utilidades, pero nos tenemos los unos a los otros.

"Pero querías ser emprendedor" resuena en tu cabeza cuando se caen todas tus posibles sociedades. Cuando yo empecé a trabajar en mis proyectos, encontrar a mi primer socio fue un proceso de invertir en muchas conversaciones de café o cerveza con amigos, colegas o conocidos que hoy forman parte de mi sistema de soporte porque me tienen fe y quieren ayudarme, pero no están dispuestos a casarse conmigo en el plano de los negocios, a compartir el riesgo conmigo. Yo creía que sí, yo pensaba que mi experiencia y los aplausos que recibí cuando por fin decidí dejar mi empleo fijo serían suficientes como para que esos parientes o amigos confiaran en mí y saltaran conmigo. No fue así.

La frustración es mucha. Todo el tiempo invertido, las conversaciones soñadoras, las promesas de trabajo en equipo que no se concretaron... Otros emprendedores, los verdaderos amigos, familiares y tontos estarán para ti cuando abras tu campaña de crowdfunding, cuando necesites likes en Facebook, cuando necesites levantar el word of mouth. Pero no estarán para ayudarte a tomar o ejecutar decisiones difíciles y a enfrentar sus consecuencias.

Hallar al socio ideal que te acompañará durante las etapas más duras de emprender, es parecido a encontrar a tu 'media naranja'. No será fácil y podría llevarte bastante tiempo.

Cuando lo encuentres, sabrás que es alguien que complementa tus debilidades y que está dispuesto a enfrentar contigo los riesgos a largo plazo a tu lado.

¿Cuántas pláticas de café toma conquistar a un socio? ¿existe el amor al primer pitch? El proceso no es sencillo, pero eventualmente los socios llegan. Y cuando llegan, el camino de emprender de alguna manera se hace más transitable ¿no?