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¿Por qué decidí ser un emprendedor 'sin hogar'?

Deshacerte de cosas, como una casa, puede ser una experiencia energizante porque te da una sensación de control y poder sobre la dirección de tu vida.
¿Por qué decidí ser un emprendedor 'sin hogar'?
Crédito: Depositphotos.com
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Seguramente has escuchado las historias de personas que hacen cambios radicales a sus hogares y maneras de vivir como aquel empleado de Google que transformó un tráiler en un departamento móvil o el diseñador de producto de Silicon Valley que vivió en su Honda Civic por cuatro meses. 

Este año yo tomé la misma decisión. Me deshice de mi casa y me volví un emprendedor sin hogar, un “homeless”.

Era un buen lugar para vivir, con una bellísima vista desde cualquiera de los cuartos, ¡hasta en los baños!

Fotos: Neil Patel

El mercado inmobiliario trabajó a mi favor, así que gané buen dinero cuando vendí el condominio. Ahora ya no tengo casa. No pago renta de una casa. No tengo coche. Tengo un portafolios y algunas cosas que poner dentro de él. Nada más. 

¿Por qué decidí deshacerme de mi casa? 

Ese departamento fantástico y cómodo era una distracción para mí, algo que me robaba energía y dinero. Además, jamás estaba ahí. Viajo mucho por mi trabajo, por lo que no tenía sentido vivir en un lugar que no estaba disfrutando. ¿Por qué pagar por un departamento que nadie usaba realmente? 

Esas fueron las razones prácticas para vivir sin un lugar fijo, pero tuve otras razones. 

No necesito de cosas para ser feliz. De hecho, entre más cosas tengo, es más complicado moverme y lidiar con el peso extra. Un departamento como el mío era un peso muerto. Si se descomponía el aire acondicionado, tenía que avisar a portería, buscar alguien que lo reparará, fijar una cita que no chocara con mi agenda, dejar entrar al técnico, pagarles…

Para mí, todo eso es un dolor de cabeza. Si voy a usar mi tiempo y energía en resolver problemas, prefiero que sean cuestiones importantes. Me di cuenta de que deshacerme de ese “departamentote” me iba a dar más cosas en áreas más enriquecedoras de la vida. 

  • Tendría más tiempo para trabajar en mi negocio
  • No pasaría mi tiempo lidiando con problemas tontos
  • Sería libre de preocupaciones por el mantenimiento del lugar
  • Eliminaría una gran distracción

Parecía ser el perfecto paso lógico a seguir. Así que vendí el condominio y oficialmente me volví un “emprendedor sin hogar”. Fue una elección sencilla para mí, una que se presentó como un paso natural en mi vida. 

Así pasó: hace unos años conocí a Mukund Mohan mientras estaba de viaje de negocios en India. Nos hicimos amigos y comencé a aprender mucho de este hombre, un emprendedor tecnológico mayor y más sabio. Me dijo que todos los días elige deshacerse de una cosa. Escoge algo que esté limitando su potencial o que lo esté deteniendo de alguna manera. Esta práctica, me explicó, ha revolucionado su vida. Decidí hacer la prueba con algo pequeño. A partir de Año Nuevo le dije adiós al café. 

Me sorprendió el impacto que esa simple elección tuvo en mi vida. Fue una experiencia muy revitalizante que me dio una sensación de control y posesión de la dirección de mi vida. ¿Quién iba a saber que dejar algo tan pequeño – una taza de bebida por las mañanas- tendría tal impacto en mi vida? 

Seguí el proceso al abandonar el té. Luego dejé los refrescos, la carne roja. Incluso me limité con los postres (sí, los postres). Si estos pequeños sacrificios estaban teniendo un efecto tan positivo en mi vida, me preguntaba cómo sería dejar algo más grande? 

Decidí ser radical y deshacerme de mi casa. 

Cuando te deshaces del lugar donde vives, sueltas todo. A menos que rentes una bodega (yo no lo hice), debes dejar cama, televisión, sillas, platos, etcétera. Yo solté todo. No tengo coche, helicóptero o bote. Ni siquiera un tapete de yoga. 

Todas mis posesiones caben en un portafolios Tom Ford y una maleta de mano (siendo honestos, sí tengo guardadas algunas cosas como trajes y abrigos en casa de mis padres). Las cosas que poseo directamente son: 

  • 1 mochila
  • 1 portafolio
  • Artículos de baño de viaje
  • 4 playeras polo
  • 6 camisetas
  • 2 pares de shorts para ir al gym
  • 2 pares de jeans
  • 1 cinturón
  • Ropa interior
  • Calcetines
  • 1 par de tenis
  • 1 par de zapatos negros
  • 1 suéter
  • 1 Macbook Gold (que ya está viejita)
  • 1 iPhone SE (el más barato) 

¿Dónde vivo?

Esa es una pregunta obvia, ¿no?

Como ya dije, viajo mucho por trabajo. Si tengo una cita en una ciudad, voy a un hotel donde no tenga que preocuparme por comidas, lavandería o incluso hacer mi cama. Puedo enfocarme en ser productivo a donde quiera que vaya. Así lo hecho en Nueva York, Sídney, París, Londres, Sao Paulo y Toronto (por mencionar algunas ciudades).

Cada dos meses voy con mis padres un rato, pero generalmente estoy en el camino. Entre más ando, más aprendo. Amo hacer networking y siempre estoy conociendo y aprendiendo de personas fascinantes de todo el mundo. 

No se trata de lo que “perdí”, sino de lo que gané. 

Dejar ir cosas es una de las mejores maneras para autoconocernos. Mientras creía en la clase media, escuchaba a los mayores decir “Consigue un trabajo”, “Compra una linda casa”, “Echa raíces”. ¿Por qué los planes de mi vida deben girar en tener el mejor departamento entre mis conocidos? 

A través de una serie de eventos en mi vida me di cuenta de que nuestro tiempo en este mucho no se trata de lo que ganas, sino de las relaciones que construyes. Un súper departamento no llenaba mi pasión. No me inspira. No me da propósito. No me da alegría.

Al dejar el condominio atrás fui capaz de aprender más acerca de quién soy y qué quiero hacer con mi vida. Trabajo para hacer crecer mi negocio y ayudar a otros. Nada más.

Si una casa o cualquier otra cosa se interpone en el camino de mis pasiones, entonces debo dejarla atrás.

¿Cuáles han sido los resultados de mi elección?

En el minuto en que firmé el contrato de compraventa me sentí poderoso, encendido, libre. Completamente, en el interior y en el exterior, libre. No estaba atado a un código postal o a cuatro paredes. Podía ir a donde yo quisiera. 

A veces la gente se pregunta cómo sería vivir con poco. En mi experiencia da mucha tranquilidad, se reducen las preocupaciones y mi flujo de efectivo se fue a las nubes. No pago agua, gas, luz, predial, ni nada que tenga que ver con tener una propiedad. Mis costos fijos de vida incluyen algunas pólizas de seguros y nada más. 

Mi vida es ultrasimple. El minimalismo puede comenzar con dejar atrás ciertas posesiones, pero es más profundo que eso. Reorienta tu mente, te ayuda a enfocarte en las cosas que realmente importan. El minimalismo hace que mi vida sea simple, con menos estrés y enfocada. 

Viendo hacia atrás no puedo entender por qué me aferré a ese departamento tanto tiempo. ¡Cuanta pérdida de dinero, tiempo y energía! Al eliminar el caos en mi vida, encontré el poder de la simplicidad. 

Este estilo de vida no es para todos porque muchos eligen echar raíces, tener una familia, establecerse. Eso es algo muy bueno. Pero incluso si no vas a dejar tu hogar, puedes eliminar algunas cosas de tu vida que solo te distraen. 

Para mi, el minimalismo y quedarme sin casa fueron los caminos para sentirme pleno. 

Conclusión

Mientras escribo esto, estoy en el balcón de mi cuarto de hotel en Florianopolis en Brasil. Mi “casa” está en el séptimo piso mirando a la playa. No busco otro departamento para establecerme. Mi  mente está clara y mi vida es simple. 

Soy “homeless” y creo que lo seré por un buen rato.