Historias Entrepreneur

El niño de 10 años que nadó e impresionó en "Shark Tank" EUA

El pequeño Jack Bonneau demostró que la edad no es un barómetro fiel sobre las habilidades comerciales. ¿Qué destaca a este kidpreneur que logró atraer una inversión de 50 mil dólares para su negocio de limonadas?
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Hace unos días el niño de 10 años Jack Bonneau, de Bromfield, Colorado, triunfó en la versión estadounidense del programa Shark Tank al hacer un pitch sobre su negocio de limonadas y obtener un préstamo de US$50,000 de parte del inversionista multimillonario Chris Sacca.

En el programa, el joven Jack se enfrentó a gigantes emprendedores como Lori Greiner, Kevin O'Leary, Mark Cuban y Barbara Corcoran, quienes declinaron participar en su negocio. “No estaba nervioso”, dijo Jack en una entrevista. 

El estudiante se mostró tranquilo y entendió la razón que dieron los otros “tiburones” para no participar en su empresa: debería estar concentrándose 100% en la escuela, no creciendo una compañía millonaria.

“Entiendo lo que querían decirme. Respeto su opinión y la tomo en serio”, mencionó el kidpreneur. “Pero no fue un rechazo fuerte porque sé que tengo un buen balance de vida”.

Todo porque quería una Estrella de la Muerte...

Cuando Jack tenía 8 años lanzó Jack’s Stands & Marketplaces en un mercado de granjeros. 

Todo comenzó cuando el pequeño quería juntar US$400 para comprar el set de la Estrella de la Muerte de Lego por lo que puso un puesto de limonadas. Tres meses después ya había ganado US$900 y hoy en día, luego de expandirse con cinco puestos en cuatro pueblos de los suburbios de Denver, reporta ganancias por $US100,00.

¿Qué lo hizo diferente de otros puestos de limonadas tan comunes en las calles de Estados Unidos? Invitó a otros niños a vender sus productos en su puesto para convertirse así en un marketplace. Los niños ofrecían comida orgánica para perros, tazas pintadas a mano y otras curiosidades.

Jack fundó su negocio con un préstamo de US$1,000 – que ya pagó- de sus papás. Luego solicitó un crédito de US$5,000 del Young Americans Bank de Denver que se enfoca en apoyar a jóvenes emprendedores. Ya ha liquidado 60% de su adeudo. 

Jack sabe muy bien qué quiere. Busca expandirse en Colorado, Detroit y Nueva Orleans y ya ha contactado a las autoridades correspondientes para encontrar a otros niños que quieran ser sus socios, enseñarles cómo tratar a los clientes, llevar la contabilidad, manejar inventario, licencias, etcétera. Es el creador de la franquicia con el dueño más joven del mundo.  

Chris Sacca, quien fue de los primeros inversionistas de Twitter, Uber y Kickstarter, le ofreció una participación de US$50,000 a un interés absurdo del 2% con la condición de que Jack haga un podcast y un vlog para enseñarles a otros niños cómo funciona su negocio y para generar algo de ganancias por publicidad. De cualquier forma, Jack ya ofrece una herramienta para los kidpreneurs asociados a su marca para que puedan manejar su tiempo. 

El niño ahorra un tercio de sus ganancias, mientras que los otros dos los gasta y los dona a caridad. El año pasado ayudó a New Story, una ONG que construye casas en Haití a generar 100 viviendas en 100 días. 

¿Escuelas para niños emprendedores prodigio? 

Hoy Jack es un estudiante de una escuela STEM Magnet Lab, un sistema reconocido por impulsar a los estudiantes a seguir sus pasiones en ciancias duras. ¿Qué hizo que este kidpreneur lograra esto? Un aplauso a sus padres, maestros, mentores y directores por la dedicación que le han dado para llevarlo a este punto y aprovechar la oportunidad de salir en el programa. 

Ser emprendedor puede no ser el camino correcto para cada niño, pero ¿por qué no tener escuelas que den sus materias bajo la óptica de formación de pequeños empresarios? A los que ya somos emprendedores nos pregunto: ¿la escuela no hubiera sido más divertida si desde entonces hubiéramos estado construyendo algo? 

Esto es especialmente importante hoy, cuando los trabajos tradicionales, la burocracia y los modelos comunes están desapareciendo. ¿Por qué no enseñar emprendimiento en las escuelas primarias? 

Más que nada, la historia de Jack demuestra que las escuelas pueden ser laboratorios efectivos para jóvenes emprendedores. El propio negocio de Jack nació del sistema de su escuela, que está enfocado en la solución de problemas. 

Los niños son emprendedores natos porque sus mentes se manejan en esquemas directos como ganancias, pérdidas, gastos, riesgos y resolución de problemas. Si los estudiantes reciben las experiencias correctas por parte de sus padres y maestros, pueden potenciarse al máximo. 

Solo habría que ayudar a los estudiantes a identificar problemas y soluciones, tomar oportunidades y aprender del fracaso.