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Por qué no funcionaron los boicots contra Trump

Muchas empresas que estuvieron a favor del presidente electo de Estados Unidos vieron sus ventas afectadas por iniciativas como el #GrabYourWallet, pero ¿realmente afectaron al empresario?
Por qué no funcionaron los boicots contra Trump
Crédito: Shutterstock
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El discurso de Donald Trump, que aboga por el racismo, la discriminación, la xenofobia y la misoginia, generó que cientos de ciudadanos en Estados Unidos llamaran al boicot a empresas, tanto del empresario como de las que se mostraron a favor de su candidatura.

A unas semanas de darse a conocer la victoria de Trump, nos queda nos queda hacernos una pregunta: ¿En realidad funcionaron los boicots en contra del republicano o estas protestas hicieron más visibles sus negocios?

Uno de los primeros llamados a boicotear la compra de empresas que apoyaban a Trump fue durante la época electoral.

El caso de Home Depot tuvo mucha resonancia. El fundador de la cadena, Bernie Marcus, mostró abiertamente su apoyo al republicano y a la comunidad latina.

Home Depot emitió un comunicado en que dijo que las opiniones de Marcus fueron a título personal y que la empresa respetaba a “todas las personas e ideologías, y no apoya a partido, candidato o campaña política alguna”.

El poder de las redes sociales

Con el hashtag #GrabYourWallet, cientos de cibernautas promovieron que se evitara la compra de los productos de la familia Trump en diversas cadenas.

El boicot comenzó contra la línea de moda de Ivanka Trump, hija del magnate, empresaria y diseñadora de ropa y accesorios.

A este rechazo se le sumaron compañías millonarias como Amazon, la revista Forbes, Delta Airlines y PayPal.

Los seguidores de Trump también estaban a favor de boicotear Pepsi, DreamWorks y Netflix.

La lista completa la puedes consultar aquí.

Hay casos dignos de ser analizados como el de la revista People, que incluso tiene una versión en español dirigida a la población hispanoamericana en Estados Unidos, y los tenis New Balance, que han sido llamados “Los zapatos oficiales de la gente blanca”.

Hay empresas, principalmente locales, que removieron los productos de la familia Trump de su catálogo. Esta iniciativa detuvo el boicot a Home Depot y The Washington Post debido a que los que hicieron declaraciones en favor de Trump se deslindaron.

¿Y qué sucede cuando se intercambian los papeles? Macy’s dejó de vender los productos endorsados por el sello Trump cuando el entonces candidato hizo unos comentarios racistas sobre los mexicanos (““México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas (…). Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores. Asumo que hay algunos que son buenos”).

Donald Trump, a través de su cuenta de Twitter, pidió boicotear a la mayor tienda departamental del mundo hace más de un año. ¿Funcionaría? Parece que Macy’s tuvo un crecimiento del 3% el año pasado.

La cadena Univisión abrió el camino, que después siguió de NBC Universal, y rompió con Trump y su producto más famoso: la Organización Miss Universo.

Por su parte, el empresario Carlos Slim, dueño del canal por internet Ora TV, y el Grupo de Televisa también cancelaron sus proyectos de comunicaciones relacionados con Donald Trump y su imperio.

¿Y la NBA?

En los deportes también hubo inconformidad debido a la victoria de Trump. Al momento, las directivas de los equipos Dallas Mavericks, Milwaukee Bucks y Memphis Grizzlies han decidido no hospedarse en ningún hotel de la cadena Trump.

Los integrantes de estos equipos solían hospedarse en los lujosos recintos. ¿Tendrá que ver también con la declaración de Trump respecto a que no le gusta para nada el básquetbol y que, en cuanto pueda, cambiará la cancha de este deporte por un campo de croquet en la Casa Blanca?

¿Se deben escuchar las demandas de los ciudadanos así como se escuchan atentamente las peticiones de los clientes?

¿Cuáles son las posibilidades de éxito de estas iniciativas? En un país dividido, las redes sociales o los correos masivos generan un efecto “bola de nieve” pero hay que tomar en cuenta el papel de los sindicatos que, por cuestiones legales, muchas veces no se pueden ver involucrados sin afectar a sus agremiados.

Como afirma la economista Julieta Osornio Colín, maestra en administración pública por la Universidad de Columbia y la London School of Economics and Political Science, en el caso del retiro de los productos Trump “depende, en primer lugar, del impacto reputacional generado por el consumidor y, en segundo, del tipo de relación que (las empresas) quieran llevar con el presidente electo: ¿habría algún tipo de represalia por parte del nuevo gobierno? Eso sería evidentemente un caso de conflicto de intereses y corrupción”.

Lo que hay que pensar detenidamente es cómo las empresas pueden ser socialmente responsables sin hacer a un lado sus afinidades políticas y la libertad de expresión que, a fin de cuentas, también son un derecho que tenemos como individuos.