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Las tres historias que volvieron incluyente a Cabify

Estas son las historias de Jesús, Tomás y Martín. Los tres perdieron la movilidad de sus piernas hace algunos años. Pero, hoy son los pioneros de un programa que busca promover la inclusión laboral en México.
Las tres historias que volvieron incluyente a Cabify
Crédito: Cortesía Cabify
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Por Ricardo Dorantes

 

Jesús

Hace tres años, a Jesús Ramírez le robaron su vehículo y le dispararon. Esto le ocasionó un daño permanente en la médula espinal con lo que quedó imposibilitado para volver a caminar el resto de su vida.

El joven, de 27 años, posee una mirada tranquila, como de quien ya olvidó o de quien ya se resignó a no encontrar justicia en un país que la concede a cuentagotas. Sin embargo, asegura que, su condición física nunca ha sido un impedimento para salir adelante.

La discapacidad no es ajena a la población de México. En promedio, 6% de los mexicanos tiene alguna discapacidad motriz, equivalentes a 7.2 millones de personas. Mientras que 15.9 millones de personas tienen dificultades leves o moderadas para realizar actividades básicas, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Tomás

Tomás Ortiz tiene 44 años. Hace dos que dejó de caminar: una operación de una hernia discal terminó con una médula desecha, unas piernas insensibles y el preámbulo de una larga recuperación. Antes de eso condujo tráilers y camiones por 26 años.

El Inegi revela que 39.1% de las personas con personas con discapacidad motriz, de 15 años en adelante, participan en alguna actividad económica.

Martín

10 años atrás, Martín Gómez, de 49, químico en fumigación de plagas y conocedor de tres idiomas, venía de visita para ver a su familia desde Estados Unidos. En la carretera, un autobús de transporte lo embistió. Entre fierros retorcidos, Martín salvó la vida, pero el saldo fue varias costillas rotas, traumatismo craneoencefálico y una pierna amputada.

En México, las personas con discapacidad se enfrentan a diferentes retos, no sólo laborales, también educativos. Aproximadamente 23.1% de la población mexicana, con discapacidad mayor de 15 años, no cuenta con algún nivel de escolaridad.

Aunque el destino les jugó una mala pasada, todos los días estos tres hombres salen de su casa en busca de nuevas oportunidades laborales. Nunca rendirse es la máxima que rige sus vidas.

La apuesta de Cabify

Jesús, Martín y Tomás son los primeros operadores con discapacidad en un nuevo proyecto de movilidad encabezado por Cabify, en colaboración con HSBC y la Fundación Humanista de Ayuda a Discapacitados (FHADI), así como la Fundación Vida Independiente, que pretende abrir plazas de operadores para personas que buscan su reinserción en el mercado laboral formal.

“El programa de capacitación laboral de FHADI pretende integrar a las personas a la vida laboral. Llevamos un seguimiento de los individuos cuando se integran a un empleo”, dice Lourdes Sarvide Álvarez Icaza, presidenta del Patronato de FHADI.

Los tres hombres que pusieron el pie en el acelerador con el proyecto manejarán un Nissan Versa acondicionado con la finalidad de que el vehículo se adapte a sus necesidades.

Al respecto, Ricardo Weder, general manager de Cabify Latinoamérica, detalla que durante ocho meses la empresa trabajó para alcanzar este sueño, el cual beneficiará a muchas personas en México.

“Para nosotros, lo más importante es la cultura y aspectos como buscar nuevas alternativas de movilidad para reducir, a través de la tecnología, el exceso de flota vehicular para mejorar la calidad de vida de las personas.”

Weder comparte que el plan en el mediano plazo es destinar parte de los ingresos que se obtengan con la primera unidad a un fondo de inversión que permita adquirir un segundo vehículo con estas características (cuyo costo de adaptación es de aproximadamente 6 mil pesos).

Cabify, que apuesta por entrar a 10 ciudades más en México, busca que los nuevos socios, o incluso los que ya son parte de la firma, consideren la oportunidad que se abre para choferes con discapacidad y se animen a participar en el programa.

Tomás está de regreso en el asfalto. Aunque con un auto más pequeño, en comparación a los que anteriormente dominaba, pero con la dignidad intacta.

Por ahora, él es el primero en tomar el volante.  Mientras tanto, Jesús y Martín aguardan su turno. Son tres, faltan millones. La buena noticia es que la primera puerta ya se abrió y es cuestión de tiempo para que las demás lo hagan.

Texto publicado originalmente para Alto Nivel

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