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7 hábitos que sólo tienen las personas incultas

Cuando se usa el término inculto, se refiere a la tierra que fracasó en hacer que florecieran plantas…
7 hábitos que sólo tienen las personas incultas
Crédito: Depositphotos.com
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Por Alonso Martínez  

Solemos vincular la palabra “incultura” con la falta de conocimientos, pero si atendemos su etimología, notaremos la relación que tiene en el aspecto de la agricultura. Cuando se usa el término “inculto”, se refiere a la tierra que fracasó en hacer que florecieran plantas. Sucede lo mismo en los individuos a los que nos referimos de esa forma. La semilla fue sembrada y simplemente no presentó el crecimiento intelectual suficiente para asegurar que se cultivó con éxito. 

Es insólito para alguien con amplios conocimientos y con una perspectiva abierta del mundo encontrarse con una persona contraria; surgen preguntas sobre su personalidad, forma de pensar y su nociva reticencia a aprender un poco más y permitir que la planta crezca y sea una parte maravillosa del mundo.

Lo más frustrante de los filisteos (personas de espíritu vulgar, escasos conocimientos y poca sensibilidad artística) es que tienen una reducida visión del mundo y al negarse una aproximación a la literatura, buen cine o contenido astuto, niegan sus efectos como motivadores intelectuales. Son felices dentro de su ignorancia y cumplen el cliché que afirma que cuanto menos conocimiento tengan, mayor es la posibilidad de que se sientan cómodos con su entorno. Por esa razón los individuos cercanos al contenido versado mantienen resentimiento ante la ciega alegría de los incultos. 

Los siguientes hábitos nos recuerdan que no tenemos nada qué envidiarles. Son felices cegados ante la trágica realidad, pero viven en la ignorancia y mediocridad de un mundo que nunca verán.

1. Dedican todo su tiempo de ocio a ver televisión

No tiene nada de malo ver televisión. Así como existe literatura basura, existen programas inteligentes que acercan al espectador a nuevos panoramas e ideas más amplias que –si se mezcla con otras tareas– resultará en una mente más creativa. Los incultos dedican todo su tiempo a ver shows de mala calidad y no cuestionan lo que miran, convirtiéndose en espectadores mediocres de la falsa realidad que presentan las transmisiones de ese tipo. 

2. Critican aquello que no entienden

Citando a Bob Dylan, es bien sabido que las personas ajenas a la cultura no se molestan ni un poco en comprender ideas nuevas cuando visitan otro lugar y constantemente hacen juicios de valor. Siempre consideran que tienen la razón absoluta y no permiten aceptar opiniones diferentes a pesar de tener mejores sustentos que sus declaraciones. Un ejemplo de esto serían los individuos que ven a la religión con una verdad absoluta y cuando se ven cuestionados por hechos de lógica, acuden a argumentos sin sentido o gritos para probar su inútil punto.

3. Tratan de convencer al resto de las personas que su vida es más importante

Todos los sufrimientos que podrían estar pasando millones de personas alrededor del mundo no significan nada para alguien ajeno a una empatía con diferentes comunidades o culturas. Suelen ser el centro de atención y desde su perspectiva su vida es más importante que la de los demás… e intentan convencer al resto de que así es. Resultan arrogantes, molestos y una verdadera pesadilla que haría ver a cualquier narcisista culto como un mejor individuo.

4. Su única forma de comunicación se reduce a los rumores

Una forma más simple de decir chismes. Las personas incultas, al perder la conexión con la literatura, su único acercamiento es la tradición oral; pero en lugar de entablar conversaciones sobre temas de relevancia para expandir su conocimiento, pasan el tiempo creando historias sobre otras personas para poder criticarlas, juzgarlas o simplemente para tener de qué hablar, porque en una vida sin arte, no existe un crecimiento ni una evolución cognitiva que nos adentre en materias más enmarañadas. 

5. Usan Internet sólo para redes sociales

Internet es una herramienta increíble que ha acercado a millones de personas a diferentes culturas, conocimientos, artistas, proyectos y un sinfín de información porque es una enorme biblioteca donde podemos aprender casi todo de lo que queramos. Usarlo sólo para ver caídas o chistes en Facebook y YouTube es un desperdicio. Existen tutoriales, cursos y videoblogs que aportan mucho a la cultura constantemente ignorados por individuos con mentes cerradas.

6. Se burlan de personas más inteligentes

Posiblemente es un complejo de superioridad irónico lo que motiva a los incultos a burlarse de personas más astutas con términos despectivos o con típicas burlas. También podría servirles como una forma de autodefensa incluso antes de que exista un ataque porque ellos mismos están conscientes de su mente limitada y optan por demostrarse en otros ámbitos, como el físico en un encuentro a golpes.

7. Pasan tiempo con personas similares

Es normal que nos acerquemos a personas afines a nuestras ideas y pensamientos, pero en este caso es una forma más de limitación para los incultos. Si no se toma el tiempo de alejarse de un grupo con pocos conocimientos y con actitudes primitivas o violentas ante cualquier individuo que piense diferente a ellos, será difícil que encuentre una forma de conocer más de lo que existe fuera de esa pequeña comunidad. Inevitablemente se mantendrá ahí, incluso por miedo a ser visto como externo por pensar distinto.

Las personas incultas se encuentran en todos los niveles sociales y es difícil identificar a uno sin conocerlo, pero una vez que descubrimos su falta de temas interesantes para hablar, su crítica hacia otras personas o una burla constante hacia la cultura, notamos que nos encontramos con una mente limitada que difícilmente podrá cambiar. 

Muchas veces lo que puede transformar a un individuo es la magia mística de los libros o una película, pero también debemos comprender que mientras no ataque a otros o juzgue su manera de vivir con un tono violento, tiene todo el derecho de mantenerse lo más desinformado que pueda, porque quizás así, se concentrará en su fantástica felicidad, ésa que los intelectuales dejaron ir desde sus primeros años de descubrir el mundo real. 

Escrito originalmente para Cultura Colectiva. 

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