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Sembrar para cosechar

Estudiar, leer, rebotar ideas, todo suma. ¿Cuándo es momento de cosechar? siempre, depende de tu estilo para trabajar.
Sembrar para cosechar
Crédito: Depositphotos
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Sembrar para cosechar me repito a veces para no desgastarme pensando en las horas de trabajo invertidas que no reciben respuesta inmediata o respuesta en lo absoluto. Pero en los días en que toca repasar el trabajo hecho y los resultados, es complicado no preguntarse si estamos sembrando algo que nunca dará frutos ¿cuándo dejamos de sembrar?

Emprender es un proceso largo, eso todos lo sabemos. Pero cada proceso es único y se divide en etapas que dependen de cómo trabaja cada emprendedor. Mi proceso ha sido un sube y baja y aún así no se compara con la frustración e incertidumbre de trabajar en una oficina donde ya no estaba feliz. Cualquiera en mi situación hubiera buscado otro empleo. Pero estoy segura que los emprendedores me comprenden: hay una diferencia significativa entre "cambiar de trabajo" y seguir haciendo lo que te gusta y emprender, para hacer lo que te gusta y más. Los emprendedores no necesitan cambiar de trabajo, necesitan "hacer más", aprender cosas nuevas, ejecutar sus planes de inicio a fin, aunque no les salgan.

Una vez que sabes que buscar otro trabajo no es la opción, el proceso de emprender tiene altas y bajas, siempre quieres arrepentirte, siempre. Pero aprendes y emprendes poco a poco y un día aprendes algo nuevo, logras un resultado que pensabas no lograrías y la emoción de alcanzar esas metas no se compara con ningún aumento, bono, prestación o felicitación de tu jefe. Para cada emprendedor las etapas son distintas, en este tiempo puedo confesar que he despertado con la idea de mandar todo al diablo y buscarme un empleo al menos cada tres meses el primer año.

Me ponía un deadline y me decía que si no lograba conseguir un socio o un cliente para esa fecha, empezaría a buscar trabajo, el que fuera, con las condiciones que fueran. Y algo pasaba: un proyecto, una recomendación, un nuevo curso gratuito, un evento de networking que me hacían sentir que había avanzado un poco más con mi proyecto a pesar de no tener dinero. Y volvía a empezar.

En todos estos meses he empezado y propuesto diferentes proyectos. Perdí la cuenta de cuántas cotizaciones, solicitudes de reuniones o conversaciones para proponer algo nuevo he tenido. Más de lo que he logrado materializar, eso seguro.

Sembrar para cosechar me repito a veces para no desgastarme pensando en las horas de trabajo invertidas que no reciben respuesta inmediata o respuesta en lo absoluto. Pero en los días en que toca repasar el trabajo hecho y los resultados, es complicado no preguntarse si estamos sembrando algo que nunca dará frutos ¿cuándo dejamos de sembrar? nunca. Y que nadie nos diga que trabajamos menos que el resto. Estudiar, leer, rebotar ideas, todo suma. ¿Cuándo es momento de cosechar? siempre, depende de tu estilo para trabajar. A veces, los frutos caen del árbol sin sacudirlo.

No soy del tipo de emprendedor que da seguimiento hasta que alguien le dice que sí, soy más del tipo que confía en su reputación y en la calidad de su trabajo. Afortunadamente me ha funcionado. Los clientes que hoy tengo han llegado por recomendación. Pero se han mantenido gracias a los resultados. No son estables ni permanentes, pero ellos me han permitido seguir sembrando y proponiendo con la confianza de que puedo hacer las cosas, de que aprenderé lo que tenga que aprender y de que, eventualmente, aprenderé a ser más estable laboral y financieramente bajo las circunstancias únicas del emprendimiento. Hay, románticos como yo hasta piensan que algún día podrán comprar una casa junto al mar y tomarse vacaciones.

Sin embargo, es difícil salir del círculo vicioso. Esta semana, sin prospecto de proyectos nuevos o más trabajo (e ingresos) para el 2017 que todos dicen que pinta difícil, me propuse nuevamente buscar trabajo de escritorio. "Pero querías ser emprendedor" me dije. No pasaron muchas horas antes de recibir un par de mensajes y llamadas que me dieron la señal de que al menos dos de cinco proyectos sembrados en el 2016 podrían cosecharse en esta primera mitad del año. ¿Seré millonaria para la primavera? no. Ni siquiera creo que logre pagar mi tarjetas de crédito. Pero de momento, nada me quitará la satisfacción de saber una vez más, que hay gente allá afuera motivada a trabajar conmigo y no puedo rendirme todavía.

Ustedes, ¿qué planean cosechar en 2017?