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3 claves poderosas para entender el "Trump-man Show"

Para comprender a Donald y así poder vislumbrar lo que pasará, lo primero es entender que estamos dentro de un reality show. No es "como" un reality, es tal cual un reality.
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The Truman Show es una película que narra la historia de un señor (Jim Carrey) que ha vivido siempre en un lugar llamado Seaheaven. Pero no sabe que todo es en realidad una ilusión, que todo es actuado, puesto que forma parte de un reality show millonario desde que nació. Toda la gente de su ciudad son actores y es el set más grande jamás construido, donde hay miles de cámaras para poder captar siempre y en todo momento la vida de Truman. Después, comienzan a suceder cosas extrañas que le hacen sospechar de su familia, de la ciudad y de su vida misma.

Hace 25 años, el famoso Bono de U2 se disfrazaba de Mirrorball Man (una caricatura de tele evangelizador que representaba la avaricia) y en cada concierto en EE.UU., hacía una llamada telefónica a la Casa Blanca pidiendo que le comunicaran a George Bush. La operadora le decía que no estaba disponible mientras la multitud gritaba 50 dB más fuerte que chairos* contra Peña en un concierto de Roger Waters. Bono, con cierta sorna, le contestaba a la operadora: “¿Me está diciendo que el presidente no me puede contestar a mí? Ok, ¿le puede dar un mensaje al presidente… le puede decir que vea más televisión? ¡Gracias!” Y entonces comenzaba a cantar en la bocina del teléfono la canción Ultraviolet (mi canción favorita, por cierto).

En ese entonces Donald Trump tenía 45 años y debió ser fan de U2 y escuchar atentamente el mensaje: Trump sí vio más televisión, y ese es el gran secreto para entenderlo.

Donald Trump, se debe parecer al exmarido de mi hermana: un americano que prendía varias televisiones para ver diferentes cosas al mismo tiempo (muy Welcome To The Jungle). Se dice que uno de los canales que más ve Trump, es el de su enemigo (CNN).

Foto: Axel Rose en Welcome to the Jungle (Vevo / YouTube) 

Para comprender a Donald y así poder vislumbrar lo que pasará, lo primero es entender que estamos dentro de un reality show. No es “como” un reality, es tal cual un reality. Es el experimento social mediático más grande jamás visto; el ensayo non plus ultra que cualquier sociólogo o antropólogo hubiera deseado analizar (desde afuera) como en Big Brother. No es casualidad que Trump tenga un grado en Economía y Antropología (recientemente borró de su Bio lo segundo), su hija Tiffany tiene un doble grado en sociología, y su poderoso yerno, Jaed Kushner, se graduó de Harvard con honores, ¿adivinen de qué carrera? Sociología. En México los padres les dirían: “… pero hijo… ¿de qué vas a vivir? De maestrito no pasaras…” Allá les dicen: “Hijos míos en sociología os dejo, para que vivan los listos de los más pend….”.

El non plus ultra de los reality shows

¿Alguien recuerda The Truman Show con Jim Carrey? Tal vez es muy noventero para ti, mi querido millennial (si es que alguno a leído hasta este punto). Se trata de un reality show que es “irreal” porque está construido para engañar a Truman desde niño, pero para él ese mundo es muy real, porque es lo único que conoce.

Guy Debord en su libro La société du spectacle escrito en 1967 nos dice:

“El espectáculo se presenta a la vez como la sociedad misma, como una parte de la sociedad y como instrumento de unificación. En tanto que parte de la sociedad, el espectáculo es expresamente el sector que concentra toda mirada y toda conciencia”.

Así el espectáculo de Trump: nos unifica en opinar sobre ese “programa”. Justo como con Truman, todos se preguntaban: “¿Y qué pasará después? ¿Cómo terminará?” Los mismos actores que eran contratados para “engañar” a Truman, y que creían que todo era irreal, terminaban improvisando y viviendo en el mismo mundo que terminaba siendo muy real y doloroso. Truman, los actores y los espectadores todos se unificaban en el espectáculo: ahí están todas las miradas y la habladuría, la crítica y la guasa, la esperanza de unos, la fatalidad de otros. Así, divididos en opiniones, nos unificamos a ver el gran show sin saber que es un show.

Pa´pronto: The Truman Show es el negativo exacto, el calcetín volteado de The Trump-man Show:

The Truman Show

  • Protagonista - Truman – Víctima – Inocente – No sabe que es un reality
  • Personajes de reparto – Actores – Victimarios – (aceptamos lo que pasa) – Saben que es un reality
  • Espectadores – Pueblo – Victimarios – Maliciosos y morbosos – Saben que es un reality
  • Villanos - Director y dueños de la corporación que lo poseen – Saben que es un reality

The Trump-man Show

  • Protagonista – Trump –Victimario – Malicioso – Sabe que es un reality
  • Personalidades del arte, política y empresas - Actores – Victimas – (¡esto es inaceptable!) – No saben que es un reality
  • Espectadores – Pueblo – Víctimas – Inocentes y morbosos – No saben que es un reality
  • Villanos – Tipo 1. Todos los que estén en contra del proteccionismo y el conservadurismo – Tipo 2. El mismo Trump

Y entonces, ¿qué pasará?

1.Estructura: El Trump-man Show, se trata de una reality con estructura arced (arqueada), significa que continúa historias de un episodio a otro. No se puede ver fuera de orden, no tendría sentido, los arced están hechos para verse de pe a pa.

 Ejemplos:

  • The Apprentice
  • The Bachelor
  • Master chef
  • American Idol

Así Trump-man Show tiene un devenir. La historia empieza con un empresario millonario que con una campaña polémica llega a ser presidente de la nación más poderosa del mundo. Es bocón, no es políticamente correcto, y dice que su objetivo es que el país tenga más dinero y la gente más empleo. Romperá lo que tenga que romper y correrá a quién tenga que correr. La gente se ve confundida por su extravagante actuar: el director de la CIA pide que cuide lo que dice; los presidentes y empresarios se ven de reojo con temor; la mitad de su pueblo cree que es misógino e intolerante; mientras un gran grupo de personas de clase obrera sonríen y aplauden cada insolencia del protagonista. Cada día, un nuevo comentario nos hará prender la tele, verlos en Twiter o Facebook: lloraremos, reiremos, y aun con opiniones encontradas entre nosotros, nos preguntaremos de forma unificada. ¿Podrá lograrlo?

2. Tipo: ¿Docu o Format

Docu es por ejemplo Keeping Up With The Kardashians o Duck Dynasty. Son series que dan un seguimiento “documental” a lo que pasa cada día. Format es por ejemplo The Apprentice o Survivor donde hay momentos clave o pilares (tentpoles) que suceden: Un reto con recompensa o inmunidad, un consejo tribal o de boardroom y un chivo expiatorio o “corrido” (you are fired!).

The Trump-man Show es un tipo llamado hibrido u oculto que junta ambos tipos, como Dance Moms que parece que solo es un seguimiento de lo que pasa, pero al final siempre hay un concurso de baile. Trump-man seguirá su plan controversial de negociar ferozmente todo lo que inimaginable a favor de la nueva Trump Company, todo aquel “deal” que suene jugoso (mediática o materialmente) y conservador: TLC, China, Naciones Unidas, inmigrantes árabes y mexicanos, Rusia, Siria, Japón, fábricas (autos, farmacéuticas, manufactura), prensa libre, derechos de las mujeres y LGBT, muro… todo ello son los tentpoles que se esperan en esta T1 de cuatro (podrían ser ocho).

3. Guión: Es bocón, y seguirá el guion de su propio libro The Art of the Deal publicado en 1987 (Churchill leyó Mein Kampf sabiendo que era el guion de Hitler). Algunas “reglas” que podemos citar son:

  • Piensa en grande (como su Torre Trump en 5th Ave. y como enfrentarse a mexicanos)
  • Conoce tu mercado (hablará por y para los obreros y gente insatisfecha que votó por él)
  • Pelea de regreso (no se va a quedar sin hacer nada contra quien lo ataque fuertemente)
  • Mejora tu locación (hará lo que siempre ha hecho, construir monumentos al ego porque funcionan)
  • Saca las palabras fuera (date a conocer). Vale la pena citar directamente lo que dice Trump en este punto:

“La clave final para la forma en que yo promuevo es la bravuconería. Juego a las fantasías de la gente. Las personas no pueden siempre pensarse como grandes ellos mismos, pero pueden emocionarse mucho por aquellos que sí lo hacen. Por eso, un poco de hipérbole nunca duele. La gente quiere creer que algo es lo más grande, y lo mejor, y lo más espectacular. Lo llamo hipérbole veraz. Es una forma inocente de exageración y una forma muy efectiva de promoción”.

Amiga… amigo... Lo creas o no, eres una víctima del paroxismo (sentimientos exaltados) que provoca este gigantesco reality show; hasta el día de hoy eres sólo un espectador que vive a su vez dentro de ese programa. Mírate ahí… eres uno de esos puntitos… ¿lo ves?

Lo bueno es que justo como Truman (Jim Carrey) lo hizo, también puedes salir por tu propio pie de ese escenario. Si así lo decides, puedes ver desde el cine, la película que trata a su vez de un reality llamado The Trump-man Show. Sé el meta-espectador, el que está afuera, el que entiende y sabe observar más allá de las emociones que le causa un show. Sólo así tendrás auténticamente autonomía. ¿Qué ya saliste? ¡Qué bien! ¡Te felicito! Lo siguiente es tener cuidado de no caer en un Kansas City Shuffle, ¿qué es eso? Lo veremos en el siguiente programa.