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Cómo perder el miedo a la crisis y encontrar la oportunidad para emprender

Nos encontramos en 'escenario de crisis' que genera una psicología de conformismo en donde está bien ser parte de movimientos y activismos sociales, pero no empresariales.
Cómo perder el miedo a la crisis y encontrar la oportunidad para emprender
Crédito: DepositPhotos
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Quizá te habrás dado cuenta, sobre todo si eres latinoamericano, que desde el día que naciste hasta la fecha existen dos palabras que han formado parte de nuestro vocabulario y que parecen estar ahí siempre, enraizadas en nuestra mente pero también en nuestra cultura: crisis y empresa. Estas dos palabras parecen ser parte de nuestra educación y en diversas ocasiones suelen funcionar como una barrera mental para nuestras ambiciones.

Empecemos por hablar de crisis. En Latinoamérica desde que somos niños tanto en la casa, escuela y medios de comunicación se nos ha hablado acerca de la situación paupérrima de nuestros países; se nos ha dicho que estamos a punto del colapso económico y social, que no podremos sostener un año más nuestros sistemas financieros y que por lo tanto el fin se encuentra cerca. Sin embargo, la realidad no es tan adversa como muchos la plantean o como bastantes quieren hacértelo creer.

Hoy por hoy la gran mayoría de países latinoamericanos se encuentran en una dinámica integral de comercio mundial. Nos encontramos en el momento más sencillo para poder importar o exportar, para poder crear o destruir y para poder convertirte en un agente de cambio tanto en lo económico como en lo social. Los medios electrónicos han sido la parte medular de esta sociedad integrada, comunicada y abierta, pero también han sido el elemento fundamental para hacernos creer que estamos en una época donde es imposible levantar el vuelo.

Como muestra, basta navegar unos minutos por las redes sociales para encontrarnos con material negativo que nos incrusta en un supuesto escenario de crisis el cual parece no tener solución, generando con ello una psicología de conformismo en donde está bien ser parte de movimientos y activismos sociales, pero no empresariales.

Decía Albert Einstein: “La crisis es la mejor bendición que pueda sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos". Asimismo, el físico alemán aseguraba que: "En las crisis nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias".

Por lo anterior, me hago la siguiente pregunta: ¿Debemos frenar nuestros proyectos cuando nos encontramos en crisis? La experiencia nos muestra que no. Decía Joseph Pulitzer: "Ojo a las situaciones inesperadas. En ellas se encierran a veces las grandes oportunidades". Sin embargo, la lógica humana siempre nos paraliza cuando las crisis acechan; buscamos una posición de confort, buscamos la seguridad en lugar del riesgo y sobre todo esperamos a que otros tomen la iniciativa para nosotros seguir sus pasos. Por ello, es menester señalar la idea oriental acerca de las crisis en donde, tanto para los chinos y japoneses, la crisis representa un riesgo y una oportunidad.

Esta mentalidad del "no riesgo" es la que lleva a unos a conformarse con trabajar para ganar una pensión para su vejez y a otros a arriesgarse para crear empresas que no solamente asegurarán su futuro sino también el de su familia. Y es aquí en donde llegamos a nuestro segundo concepto: empresa.

Parece chistoso pero en Latinoamérica existe una idea distorsionada acerca del empresario; se le observa como el malo del cuento, un explotador y un enemigo de las clases necesitadas. Tal vez sea esta idea que se nos crea desde niños la que el día de hoy cobre factura en los países latinoamericanos en donde solamente un pequeño porcentaje de nuestros jóvenes pretende ser empresario. Caso contrario a lo que impera dentro de la cultura judía, en donde desde pequeños se inculta la idea de enriquecerse para agradar a Dios; una ideología que ha posicionado a este grupo social en las cúpulas empresariales y, sobre todo, ha hecho a Israel un país próspero en materia económica; un enriquecimiento que no solamente es económico sino también personal (conocimiento) tal y como lo hicieron Isaac y Jacob.

Hoy, aunado a la cultura latinoamericana del "no empresario" se adhiere el contexto internacional. Escuchamos a muchos expertos decir: "no es el momento para riesgos"; "tenemos que analizar los primeros años de gobierno de Trump para plantear una estrategia"; "la volatilidad de los mercados es peligrosa para la empresa", etcétera. ¿Entonces cuando es momento ideal para iniciar nuestros sueños? La respuesta es sencilla: Es ahora... Decía Walt Disney: "sólo hay una forma de comenzar a construir tu sueño, dejando de hablar y comenzando a hacer".

Por todo lo anterior únicamente puedo decirte que no existe mejor momento que el día de hoy para comenzar nuestros proyectos. Es mejor arrepentirnos de hacer que de no hacer. No podemos esperar a que exista un momento ideal o que los astros se alineen a nuestro favor.

Dice Richard Branson: "Cuando comencé, a los 15 años, la tasa de interés de bancos para arrancar un negocio era del 80%, ahora está en menos de 10%". Recuerda algo: la idea de crisis y empresa se encuentran siempre entrelazadas, muchas de las grandes fortunas se han construido en los momento de mayor incertidumbre económica.