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La mujer que demostró que "los verdaderos hombres" se cuidan

Pamela Tomás-Obrador Galarza quiso romper con mitos e innovar lugares de tradición con su franquicia The Barber's Spa.
La mujer que demostró que "los verdaderos hombres" se cuidan
Crédito: Isaac Nacar / Entrepreneur en Español / The Barber's Spa
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Pamela Tomás-Obrador Galarza estuvo inmersa en los negocios desde pequeña, sobre todo en aquellos relacionados a la industria de la salud y cuidado personal. Su madre es cosmiatra y cosmetóloga de profesión; su padre, fundador de la franquicia Buena Imagen (creada en 1996 y especializada en tratamientos capilares). Por eso, los negocios y el emprendimiento fueron, además de un tema cotidiano, una opción viable para su futuro.

Siguiendo el ejemplo familiar, tomó diversos diplomados de cosmetología mientras estudiaba la preparatoria, además de que fue aprendiz en el negocio. Tiempo después, ingresó al Tec de Monterrey en su natal San Luis Potosí donde cursó la licenciatura en Creación y Desarrollo de Empresas. Su gen emprendedor se hizo notar casi de inmediato y durante su primer semestre incubó un proyecto que traía en mente.

Y es que al observar el trabajo de sus padres Pamela detectó un nicho que no era atendido. “Todo estaba dirigido a las mujeres con spas y salones de belleza”, recuerda. “Si bien existían peluquerías y barberías, hacía falta un espacio con un servicio integral para hombres, que además les ofreciera un ambiente cómodo, varonil, novedoso y moderno”, recuerda. Con la preparación y el plan de negocios listo, la joven utilizó su fondo de ahorro para capitalizar su sueño emprendedor: The Barber’s Spa, que abrió la cortina oficialmente en septiembre de 2009.

Después de ver la aceptación del mercado con tres unidades propias, Pamela optó por expandir su marca bajo el esquema de franquicias, al cual tampoco era ajena.

“Iba a ser muy complicado tener control de todas las unidades si yo continuaba abriéndolas. Y si queríamos seguir con una buena operación, sabía que ésta era la mejor opción”, comenta.

No se equivocó, pues actualmente su marca suma 42 unidades en operación, que se ubican en 20 estados del país. Además de The Barber’s Spa, esta joven de 27 años también es creadora y dueña de dos marcas más que igualmente operan como franquicias dentro de la industria de la belleza: La Logia Barbería (peluquería enfocada a un mercado masculino juvenil) y Polish Nail Studio (salón de uñas dirigido a mujeres).

La juventud de Pamela se compensa con su preparación y experiencia, pero también ha sabido rodearse de un equipo sólido de más de 200 personas lideradas por su padre –como responsable de la comercialización de franquicias–, su madre –encargada del área de productos– y su hermano menor –quien administra la parte digital del negocio–.

“Todo emprendedor debe rodearse de personas con su misma pasión y lograr que se pongan la playera como tú la tienes puesta”, aconseja. Y es que “una buena idea la puede tener cualquiera. Pero trabajar y esforzarse todos los días por ella es lo que la convierte en un negocio exitoso”.

La historia detrás

Aunque nació bajo el concepto de peluquería y barbería (que representan el 40% de las ventas), The Barber’s Spa ofrece servicios complementarios que –según un análisis de mercado hecho por la misma empresa– demanda el hombre moderno. Así, su portafolio integra además ser- vicios de spa con tratamientos capilares, faciales, corporales, manicure y pedicure, y depilación definitiva (que suman el 30% de los ingresos).

Para atender la demanda de los diferentes mercados en el país y oportunidades de crecimiento, el corporativo realiza un estudio de factibilidad por ciudad para comprobar que existe público meta potencial, compuesto por hombres de 30 años en adelante con un nivel socioeconómico medio alto. A partir de esta información, la marca desarrolló en 2012 tres modelos de franquicia (Platinum, VIP y Básico) que ofrecen los mismos servicios pero varían en cuanto a diseño de instalaciones, monto de inversión y región del país.

La estrategia detrás

Cada vez son más los hombres que procuran su apariencia y que están dispuestos a pagar por productos y servicios que los hagan lucir mejor. Tan sólo en México, en 2015, la industria cosmética se cotizó en US$13,000 millones, según la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos (Canipec).

Otro factor que influye es que gracias al Internet, redes sociales y a los medios de comunicación, es muy fácil conocer las tendencias internacionales de moda y de consumo. Así, el mercado de productos de cuidado personal masculino ya es considerado una tendencia mundial que, según datos de la misma Cámara, valdrá US$45,416 millones en 2017.

Sin embargo, hace siete años –cuando nació The Barber’s Spa– las condiciones no eran similares. Para los hombres, cortarse el cabello se había convertido más en una rutina que en un gusto o un placer. Por eso, cuando Pamela diseñó su modelo de negocio lo hizo bajo una premisa que marcaría la pauta en este giro: romper con el tabú de que “los verdaderos hombres” no se cuidan y regresarlos a estos lugares de tradición pero con un toque innovador y moderno.

¿Cómo lo hizo? Logrando que su visita se con- vierta en toda una experiencia más allá de sólo un corte, ofreciendo su carta de servicios dentro de un ambiente que hace sentir cómodos a sus clientes gracias a amenidades como servicio de bebidas, pantallas con programación de interés masculino, música y publicaciones especializadas para ellos.

Por otro lado, para mantenerse a la vanguardia de las tendencias en cuidado personal masculino, la empresa ofrece capacitaciones mensuales a sus franquiciatarios, en temáticas que van desde el correcto uso de los productos y la realización de cortes novedosos hasta los más operativos, que abarcan protocolos de administración y ser- vicio al cliente. En este sentido, Pamela incluso tiene entre sus planes a futuro crear un instituto de capacitación para barberos y así continuar con la profesionalización del sector.

Más allá de su oferta, la emprendedora también aplicó estrategia en su forma de comercializar la marca, pues optó por colocar franquicias regionales. Así, “nuestros franquiciatarios, que conocen muy bien su ciudad, pueden detectar las necesidades específicas de su mercado”.

Escuchar la opinión de sus inversionistas sobre temas de innovación, marketing y administración ha sido clave para el crecimiento y posicionamiento de la marca. Pero extender su atención a las demandas de sus clientes también ha sido fundamental. “Que seamos lo que hoy somos se debe, en gran parte, a su retroalimentación porque nos ha permitido mejorar”.

Fue así como la emprendedora detectó que los hombres que acudían a sus centros querían adquirir los productos que les aplicaban in situ para utilizarlos como parte de su arreglo diario, o bien, para continuar con los tratamientos en sus casas.

Estos productos, que a la fecha suman 150 y representan el 30% de las ventas, son creados en un laboratorio propio de la marca e inclu- yen cremas, lociones y cepillos, entre otros. A partir de esta demanda creciente, se venden en las mismas sucursales y, desde octubre de 2016, por medio de su tienda on line.

A decir de la joven, quien fue imagen de la Semana Nacional del Emprendedor 2016, The Barber’s Spa continuará creciendo por medio de la venta de unidades en México en los próximos años, principalmente gracias al financiamiento para adquisición que otorga el Inadem a sus candidatos a franquiciatarios. Además, centrará esfuerzos en lograr que sus 42 unidades facturen sobre el mismo parámetro (más de $300,000 mensuales). Pamela también tiene intensiones de internacionalizar la marca y llevarla a Centro y Sudamérica, especificamente a Guatemala, Costa Rica, Panamá y Colombia para 2017.