7 consejos prácticos que te ayudarán a tomar decisiones

¿Es la correcta? ¿Habrá consecuencias? Sabrás que tienes "decidofobia" cuando el pánico te paraliza al tomar una decisión y no sepas si será correcta.
7 consejos prácticos que te ayudarán a tomar decisiones
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Dicen los expertos que todos desconocemos los procesos mentales que nos llevan a tomar decisiones, incluso existe un término que se llama “decidofobia”, sabrás que la tienes cuando el pánico te paraliza al querer decidir y pensar que te vas a equivocar.

Lo que puedo aconsejarte en estos casos es recordar una frase de Jim Rohn que dice: “Para ser exitoso no tienes que hacer cosas extraordinarias, sino cosas ordinarias extraordinariamente bien hechas”, esto te dice que no importa el resultado de tu decisión, sino el atrevimiento y audacia que tuviste al tomarla.

A continuación te doy algunos consejos prácticos que, en lo personal, me han ayudado a tomar decisiones.

1.- Antesala a la toma de decisiones

Como todo en la vida debemos comenzar por un principio básico: definir perfectamente. ¿Cuál es la decisión que quieres tomar?, enumera los recursos que tienes para hacerlo y por último determina las variables que obtendrás o el resultado final de tu decisión. Una vez que tienes esto y te sientes muy presionado por la toma de decisión, te invito a que desgloses las preguntas que rondan en tu cabeza y las plantees en positivo, recuerda que una pregunta bien hecha da luz donde no hay.

Por ejemplo, si tu intención es cambiar de carro y no sabes por cuál, hazte las siguientes preguntas: ¿Es un auto más cómodo que el actual? ¿Su rendimiento es mejor? ¿El ahorro que tendré en mantenimiento y gasolina es menor? ¿Cuenta con el espacio que necesito? ¿Se adapta a mi presupuesto? Tampoco te abrumes con más preguntas de las necesarias, esto puede ser contraproducente, ve contestando una a una de las subpreguntas y tendrás un camino más fácil al decidir.

2.- La decisión depende de ti

Cuando estés en la disyuntiva de tomar una decisión, hazlo por ti mismo, no le des demasiado peso a la influencia o percepción que tengan otras personas, recuerda que todos pueden opinar pero a la hora del resultado, todo el peso caerá sobre ti. En caso de que quieras una opinión, recurre a los profesionales, a las personas que tienen experiencia en la materia de la cual quieres tomar una decisión.  Usa siempre datos duros, no dejes a un lado ningún detalle, pues son de bastante ayuda y te hacen centrarte en el problema.

3.- Deja tus emociones a un lado

A la hora de tomar una decisión debes tener la cabeza fría, las decisiones no se toman al azar, no podemos aventar un volado y ver qué cae, si queremos algo que tenga un buen final, recorre el camino con ese estado de ánimo de principio a fin, por ningún motivo tomes una opción enojado, esto lo único que hará es que lo hagas de forma visceral, evita hacerlo por la emoción del momento y la presión social. 

Por ejemplo, supongamos que estás de vacaciones con unos amigos y te ofrecen un tiempo compartido, el momento es idóneo, la estás pasando de fábula y tus amigos te incitan a comprarlo, con la promesa de que volverán para el verano siguiente, todo está padrísimo, pero quien tendrá la responsabilidad del pago eres tú y no tus amigos, recuerda que debes de tener todos los elementos o datos duros para tomar una decisión inteligente, no te dejes llevar por el momento y tómate el tiempo que sea necesario para hacerlo.

4.- Variables a calcular

Haz oído de las palabras pros vs contra, pues son una excelente herramienta para la toma de decisiones. Como lo hemos venido diciendo, haz una lista de lo que te suma y lo que te resta, para hacer esta lista pon de lado derecho todas aquellas cosas que le agregan valor y son positivas y del lado izquierdo las que son negativas y no te agregan, de esta manera te darás cuenta si lo que quieres decidir es solo un capricho o realmente vale la pena hacerlo.

Otra herramienta que puede ayudarte es graficar lo que quieres decidir, y enumerarlo del 1 al 10, esto te ayudara a priorizar sobre lo que quieres y lo que solo deseas, pero que a veces en el momento de decidir no es posible para ti. Por último hay una herramienta que aprendí a usar en mis cursos de liderazgo, se llama 6 sombreros para pensar de Edward de Bono, es un libro que usa un método de acuerdo a la personalidad, para esto debes primero determinar qué color eres (rojo, negro, verde, amarillo, blanco o azul) y de qué manera tu cerebro se estimula para tomar una decisión desde tu parte analítica. Los invito a que investiguen más sobre esta herramienta que les puede ser de mucha utilidad.

5.- Amplia tu visión

En ocasiones entramos en pánico y nos es imposible pensar, ahora imagia que debemos tomar una decisión en ese momento, aunque nuestro cerebro piense y piense, solo estará dándole vueltas al asunto sin llegar a ningún término. En este momento te pido que cambies el observador y para hacerlo debes hacer estos sencillos pasos: relájate, respira hondo y profundo, recuerda que esto ayudará a que tu cerebro se oxigene y logres reducir tu ansiedad ocasionada por el pánico de tomar esa decisión que te está atormentando.

Una vez que logres hacer esto piensa por un momento que te desprendes de tu cuerpo y observas la problemática desde otro ángulo, qué le dirías a tu 'yo' interno que no está viendo lo que tú ahora ves, regularmente siempre tenemos un observador y nos cuesta trabajo ponernos en los zapatos de los demás. También te servirá hacerte la siguiente pregunta ¿si este problema lo tuviera otra persona, cómo lo resolvería? Y si no piensa en la metáfora del vaso lleno de agua, y en este ejemplo no quiero decir si lo ves medio lleno, vacío o lleno, lo digo para que pienses por cuánto tiempo quieres cargar el vaso esté como esté.

6.- No lo dejes para después

Muchos caemos en este error, pero te recuerdo que al decidir esto estás tomando una decisión, ¡qué tal! ¿Lo habías pensado de esa manera? No, ¿verdad? La realidad es que aunque no lo creas es muy fácil tomar decisiones, siempre y cuando tengas claro lo que quieres. Te pido que introspecciones qué tipo de persona eres, aventada, retraída, tímida, negativa, positiva, etcétera, y desde ahí trabajes en cómo lo vas a hacer y qué necesitas para hacerlo. 

Por ejemplo cuántas veces has oído que las personas van a ver a un nutriólogo y a la mitad del camino, claudican, no tienes idea de cuántas, alguna vez una amiga que se dedica a esto me dijo: “No sé por qué mis pacientes, no concluyen el tratamiento” a lo que le conteste, "OK ya te diste cuenta de algo, ahora la pregunta es ¿qué puedes hacer diferente para que esto no suceda?". Esta pregunta le abrió un campo desconocido hasta ese momento para ella, descubrió que las personas acuden a ella por la razón equivocada, es decir no tienen bien definido lo que quieren y muchas veces esto hace que se rindan, recalcamos nuevamente ¿Qué es lo que quieres? Y qué quisieras obtener al final.

7.- Ya decidí, ¿y ahora qué?

¡Excelente! si llegaste a este punto tienes un poco más de la mitad del camino recorrido, ahora solo falta la ejecución de tu plan de acción, es decir, tus estrategias de cómo lo vas a lograr, para esto hay muchas herramientas que te acompañarán en tu proceso, aquí te dejo algunas para que tú decidas. A todo momento estamos tomando decisiones, sólo que no le damos la importancia que merecen y lo hacemos de manera autómata, por ejemplo; ¿le pongo sal o no? ¿Agua de limón o piña? ¿Azul o rojo? ¿Me como el último o ya no? En este tipo de decisiones no pensamos las consecuencias, simplemente las asumimos y ya.

Por último te diré lo que hago a veces para tomar decisiones; casi siempre mi mente dibuja esa tablita que nos enseñaban en la primaria con una ranita que te ayudaba a contar unidades, decenas y centenas, partiendo siempre de un 0, en esta metáfora mis decisiones son la ranita, si tomo la decisión correcta la ranita avanza, si tomo una decisión errónea mi ranita simplemente se queda ahí en el mismo lugar de donde partió. Qué quiero decir con esto, que si fallo no pierdo nada, pero al menos lo intenté y si gano me sentiré satisfecho por haberlo intentado. Te exhorto a que lo intentes y no pienses tanto, sólo hazlo.

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