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Aprender (y emprender) "sobre la marcha"

Es importante estar alertas, leer y sí, aceptar que a veces vamos a tener que resolver "sobre la marcha" para que las cosas no se nos vayan de las manos.
Aprender (y emprender) "sobre la marcha"
Crédito: DepositPhotos

Ningún emprendedor admitirá que sueña con que se le presente un reto inesperado. El otro día fui a desayunar con una amiga a un nuevo lugar, uno de esos pequeños con apariencia bien cuidada en donde sirven buen café y procuran la presentación de los platillos sin cobrar hasta por el doblez de la servilleta.

En cuanto llegamos vimos que las mesas estaban ocupadas y que probablemente tendríamos que tomar el desayuno en la barra. Leímos el menú y ordenamos, no alcanzaba el jugo de naranja y entonces sólo pedimos café. La comida tardó mucho en llegar y, mientras conversamos sobre nuestros planes de emprendimiento, las chicas que atendían la barra parecían ponerse cada vez más nerviosas cuando veían entrar a alguien al lugar.

Cuando esperábamos la cuenta, entre el ruido de la máquina de café y el de la música, la dueña de la cafetería exclamó: “hay que pensar en algo para solucionar eso, ya aprendimos, ya sabemos que ciertos días a ciertas horas llega más gente, tal vez hay que buscar a alguien que nos ayude solo esos días un par de horas”.

Así vivimos los emprendedores, con la incertidumbre de los problemas que tendremos que enfrentar “sobre la marcha”. Nadie se había quejado, la comida era rica y las chicas no estaban reportando una queja o un mal servicio a la dueña, sólo estaban haciendo el comentario de cómo habían salido bien libradas del caos de aquella mañana. Sin embargo, en la mente de la dueña de ese pequeño café, se estaban conectando ideas para encontrar la mejor solución a algo que todavía no era un problema en su negocio, pero que podría llegar a serlo.

Aunque a veces lo parezca, ningún emprendedor quiere improvisar o reprocharse ¡Pero querías ser emprendedor! ante una crisis de negocios no planeada. Tratamos de evitarlo y existen muchos consultores, libros o talleres para ayudarnos con eso. Sin embargo, hay lecciones de emprendimiento que inevitablemente se aprenden en la práctica.

Admito que soy entusiasta de planear, hacer manuales y definir una estrategia para reducir esta incertidumbre y evitar la improvisación, pero reconozco que como emprendedor no puedes controlarlo todo y que si bien es importante hacer todo lo que está en tus manos para mitigar los riesgos, siempre habrá algo que se te escape. Por eso es que es tan importante estar alertas, escuchar las historias de otros, leer y sí, aceptar que a veces vamos a tener que resolver los inconvenientes y problemas “sobre la marcha” para que las cosas no se nos vayan de las manos.

“Cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él”, siempre me he dicho para evitar angustiarme por situaciones que desconozco si llegarán o no a mi vida.

Pero eso no impide que mantenga una lista de los “y si…” que pudieran pasar en los proyectos (¿Y si me gano la lotería? ¿Y si encuentro a mi príncipe azul y me pide que huya con él? ¿Y si me llegan al precio? ¿Y si nos llegan más clientes de los que podemos atender?, etcétera). Siempre están ahí, no importa cuántos artículos de organización lea, cuántos cursos de diseño de organizaciones tome, cuántas veces revise el plan de negocios, cuántas historias de éxito o fracaso escuche... siempre hay un par de cosas que vas a tener que aprender a resolver “sobre la marcha” porque nunca las pensaste, porque no dependía de ti, porque nadie te dijo, porque sólo a ti te pasa en las particulares circunstancias de tu emprendimiento, porque la vida es así de volátil.

Y ustedes, ¿qué han aprendido acerca de su negocio así, “sobre la marcha”?