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Esto es lo que debes saber de la Cuarta Revolución Industrial

Detallamos cinco lecciones clave provenientes de la introducción de las nanotecnologías.
Esto es lo que debes saber de la Cuarta Revolución Industrial
Crédito: Depositphotos.com
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Escrito originalmente para el Foro Económico Mundial

Por Hilary Sutcliffe

Las tecnologías se desarrollan de manera aislada, con poca conexión y casi ningún intercambio de lecciones entre unas y otras. Una de las esperanzas de la Cuarta Revolución Industrial, la ola de innovación en la era digital, es que promoverá la interconexión para que no continuemos cometiendo los mismos errores que en el pasado.

Entonces, ¿qué puede aprender la Inteligencia Artificial (IA) de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), o la robótica de la biotecnología, o la modificación de genes de la nanotecnología?

La forma en que una tecnología se desarrolla e introduce es un excelente punto de inicio. Teniendo eso en mente, aquí detallamos cinco lecciones clave provenientes de la introducción de las nanotecnologías:

1. Cuidado con la tiranía de la "ología"

"Desearía que hubiéramos pasado menos tiempo preocupándonos por la ‘ología’ y más tratando de averiguar qué tenía realmente que preocuparnos y qué no. Probablemente, eso nos hizo perder diez años". Esto sostuvo un activista de la ONG Greenpeace hablando de su trabajo en la dirección de nanotecnología; y destaca uno de los problemas, que es la adulación de una "ología" en particular con el fin de obtener renombre científico e inversiones.

Nanotecnología, biología sintética, biotecnología, tecnología informática, son marcas; generalmente diseñadas para atraer financiamiento e inversión en el mundo académico, además de recibir el apoyo de los gobiernos interesados en demostrar que están apoyando la "próxima gran cosa". Nanotecnología, que solía llamarse química o ciencia de materiales, creó toda una marca en torno a la extrema innovación. La biología sintética solía ser biología sistémica, un nombre mucho menos sexy para los inversionistas. Desde que se empezó a conocer como "MG de los esteroides", está cayendo bajo el cartel más simple de modificación genética.

La creación de la "ología" de la nanotecnología generó discusiones sobre los riesgos que impulsaba la marca nanotecnología, y no acerca de la ciencia que explicaba cómo los nuevos materiales realmente se comportan, o los peligros potenciales y los riesgos que presentan. Como resultado, el progreso resultó probablemente más lento de lo que podría haber sido. Por ejemplo, los nanomateriales se definen convenientemente por sus características más pequeñas de 100 nanómetros, pero esta división de tamaño específica que es tan importante para la "marca nano" es un indicador muy precario para predecir si algo presentará un riesgo o no.

2. El despliegue publicitario tiene consecuencias

Debido a cómo funciona la financiación, para obtener dinero los científicos y las empresas tienen que exagerar de manera masiva el beneficio potencial de su "ología": "el fin del hambre", "electricidad tan económica que no deberá medirse", "el fin de las enfermedades"; expresiones que encantan a los medios de comunicación, entusiasman a los inversores y logran que el dinero fluya.

Pero esta “economía de promesas” es solo otra forma de noticias falsas, con repercusiones potencialmente dañinas:

La realidad a corto plazo no tiene posibilidades de colmar las expectativas, y la fiabilidad de la tecnología queda mancillada. Por ejemplo, el fracaso de la ambiciosa promesa del Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos en 2004 de eliminar la muerte y el sufrimiento por cáncer con la nanotecnología en el año 2015 es posible que haya dejado a muchos un tanto desilusionados.

Los reguladores tienen que comenzar antes a considerar la legislación en torno a los riesgos y peligros de una nueva tecnología. El único lugar en el que pueden comenzar es en lo que los científicos y las empresas dicen que lograrán. Los que desarrollan la regulación en las ciencias de la vida también han encontrado, a posteriori, que este enfoque es problemático. La consideración de los riesgos relacionados con la nanotecnología y la regulación impulsada por el despliegue publicitario, combinados con la influencia de la "ología", eran confusos, y nos alejó del análisis de los riesgos y peligros reales.

Entonces, ¿qué está haciendo la obsesión por la creación de robots humanoides, junto con el despliegue publicitario de "La singularidad" de que dentro de 30 años los robots y las personas se fusionarán y todos nos convertiremos en ‘poshumanos’ por nuestra capacidad de desarrollar la robótica para fines útiles? ¿Cuál será el resultado del despliegue publicitario sobre la precisión de las CRISPR (repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas) y la modificación de genes cuando es evidente que no es una panacea para todas las enfermedades genéticas? ¿Estamos perdiendo el tiempo debatiendo la ética de la ciencia ficción cuando podríamos estar discutiendo el impacto para nada despreciable de la realidad?

3. Cuidado con el lenguaje

Las nuevas tecnologías, naturalmente, necesitan nuevos nombres, nuevas metáforas para explicarlas y ejemplos para mostrar a dónde podrían conducir y qué problemas podrían resolver. Pero el lenguaje elegido tiene repercusiones.

Las metáforas son importantes: muchas tecnologías utilizan metáforas militares, de ingeniería o de TI basadas en el control, el dominio sobre la naturaleza o la precisión científica que no reflejan la realidad, en especial en sus inicios. Pero este amor por la metáfora fuerte y dominante trae consigo comparaciones inquietantes que no todos comparten. Descripciones como "poshumano" o "humano biohíbrido", cuando se utilizan para referirse a alguien con una prótesis o un nuevo tipo de corazón artificial, pueden ser divertidas para los científicos de la robótica que las utilizan alegremente, pero podrían no serlo para el paciente que está pasando por una experiencia traumática.

Incluso puede tener repercusiones financieras, con el lenguaje de TI que envía señales tentadoras a los inversores que sostienen que esta tecnología les brindará las ganancias rápidas y los ingresos a corto plazo como los que obtenían de las TCI, cuando la realidad no puede estar más lejos.

4. No nos obsesionemos con una reacción negativa antes de comenzar

En Europa, todo se trata de los OGM. Los científicos, las empresas y los políticos están todos preocupados por la reacción negativa del público que afectó la introducción de la modificación genética en la agricultura. Pero una encuesta pública sobre nanotecnología y otras tecnologías muestra que la sociedad no le teme en absoluto a la tecnología. En general, la gente apoya a la tecnología, pero quiere saber si se está utilizando con fines beneficiosos en lugar de estar causando más problemas de los que resuelve.

Esto no impide que los científicos, los empresarios y los políticos crean que cualquier mención de la tecnología dará lugar a la aparición de críticas y boicots. Pero en lugar de comprometerse con la gente cuanto antes y colaborar, se ponen a la defensiva y provocan una confrontación, que de hecho crea el tipo de desconfianza que están tratando de evitar.

Al principio, las empresas acogieron a la nanotecnología, e incluso usaron el término como una herramienta de venta en los envases y en la publicidad. Los consumidores compraron, y continúan comprando, estos productos. (El uso de nano en las etiquetas de los cosméticos en la UE en 2013, aparentemente no tuvo ningún efecto en las ventas). Sin embargo, gradualmente, se impuso "la nanofobia". Nano fue retirado de los paquetes y sitios web de las compañías por temor a una reacción negativa, a pesar de la evidencia bastante positiva de las opiniones del público en general sobre la tecnología en uso, y de las ONG que participan en la dirección de manera constructiva.

Una consulta para la NanoKomission del gobierno alemán encontró que "la mayor parte de la aversión a la nano parece estar entre los grupos de expertos y académicos, y no en el público en general. Incluso las ONG en algunas áreas han aceptado mejor a la nano que las empresas". Cuando se preguntó a los consumidores en Alemania por qué pensaban que las empresas podrían haber eliminado las referencias a nano, concluyeron: "La parte nano no funcionaba así que ya no estaba en el producto, o nunca contuvieron nano y tuvieron que sacar el término de la etiqueta, o era algo que estaría en el futuro, pero no estaba en el producto ahora". No significaba que un componente nano todavía se usaba en el producto, sino que las compañías no deseaban hablar del tema. Una ONG observó irónicamente que "...las empresas tienen tanto miedo que no se atreven a usar los materiales o colocarlos en las etiquetas. Por lo tanto, o desaprovechamos la innovación o tenemos empresas que violan la ley".

La comunicación es importante para la credibilidad: el secreto o la falta de información se consideran delitos.

5. No permita que el ruido nuble la visión o las advertencias tempranas

Nuestro mayor acceso a la información, falsa o verdadera, a menudo dificulta ver dónde se encuentran evidencias reales de beneficios o daños potenciales. La naturaleza humana, entonces, nos hace recurrir a nuestras ideas preconcebidas para dar sentido a la información. ¿Podría la gran cantidad de información contradictoria, junto con la propensión humana a recopilar datos para demostrar que nuestro punto de vista es el correcto, nublar nuestra visión acerca de los beneficios e impedirnos reconocer las primeras advertencias sobre los problemas genuinos de las nuevas tecnologías?

Por ejemplo, algunos tienen la convicción de que "se difaman los posibles daños por el miedo, mientras que a los posibles beneficios se les permite absoluta libertad", y otros consideran que "…el entorno regulador a nivel de la UE se ha caracterizado cada vez más por evitar los riesgos en lugar de aceptarlos, y a inclinarse en favor de la preocupación social en lugar de la ciencia cuando toman las decisiones de gestión de riesgos". Si bien es probable que ambos sean verdaderos, a medida que el debate se polariza, la acción constructiva se vuelve más difícil.

Pero es importante que como sociedad debatamos los beneficios potenciales y los riesgos aceptables de la tecnología de manera inteligente y sabia. La historia de la innovación nos muestra que, aunque somos brillantes e inventivos, por "todo acto de creación e innovación existe el potencial, también, de nuestra destrucción”.

Los informes de las recientes lecciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente sobre advertencia temprana demuestran que, una y otra vez, las primeras advertencias de desastre son claras y bien marcadas, pero por diversas razones sistémicas y de comportamiento no actuamos a tiempo para evitar daños graves. Tomó casi 100 años responder a las señales claras de los peligros del amianto, ya que nuestros sesgos cognitivos no nos permitían verlos. Sin embargo, condujo a una mayor preocupación por la toxicología de las nanopartículas; por lo tanto, se aprendió la lección.

Por el contrario, ¿la reacción tanto al despliegue publicitario como a los daños potenciales de las nuevas tecnologías resultará en la pérdida de beneficios y en promesas que no se cumplirán? Eso también es posible.

Las esperanzas y temores de muchos se apoyan en las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial. Abandonemos el enfoque "posverdad" de la innovación, aprendamos las lecciones del pasado y creemos soluciones que brinden más fortalezas y prosperidad para todos nosotros.

Este artículo fue escrito por Hilary Sutcliffe de SocietyInside en consulta con algunos miembros del Consejo de la Agenda Global sobre Nanotecnología. Actualmente es miembro del Consejo Mundial del Futuro de Derechos Humanos.

Escrito originalmente para el Foro Económico Mundial