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Emprendedores sociales: los nuevos superhéroes de México

Crecen los problemas sociales y disminuyen los medios para combatirlos, pero los emprendedores sociales vienen al rescate. ¿Quieres ser uno de ellos? Descubre cómo desatar tus superpoderes.
Emprendedores sociales: los nuevos superhéroes de México
Crédito: Depositphotos.com
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Mientras los emprendedores batallan para encontrar nichos de mercado a los que vender sus productos o servicios, el campo social alberga un océano azul de oportunidades inexploradas. Considera el tamaño del segmento del mercado “en la base de la pirámide”: dos tercios de la población mundial sobreviven con menos de 4 dólares al día, más de mil millones carecen de acceso a agua potable y luz eléctrica, y tres mil millones están excluidos del sistema financiero, entre otras carencias planetarias.

Tradicionalmente los sectores necesitados eran asunto de filántropos, asociaciones benéficas o ONG, pero a la vista de los resultados, no ha sido suficiente. Crecen más rápido los problemas sociales que la capacidad para resolverlos.

Los emprendimientos sociales pueden atacar mejor la raíz de estos problemas con soluciones de largo plazo, al no ser tan dependientes de ayudas y tender a autofinanciarse. A medio camino entre la caridad y los negocios tradicionales, los emprendimientos sociales priorizan el impacto social sobre el beneficio económico, pero a la vez deben generar ingresos sostenibles para cubrir los costos y reinvertir en sus operaciones.

De entrada, no es fácil convertirse en emprendedor social, pero la satisfacción de ayudar al prójimo supera con creces la frustración por los inevitables obstáculos y penalidades. En eso coinciden todos los emprendedores que se han embarcado en este viaje de no retorno.

Algunas de estas figuras notorias del ecosistema de emprendimiento social, como David Bornstein, Jessica Jackley o Craig Kielburger estuvieron en FEST, el festival de emprendimiento social transformador en México, organizado por INCmty y el Tecnológico de Monterrey. Con sus reflexiones y consejos inspiradores podemos trazar algunas de las paradas obligadas para cualquier aspirante a emprendedor social.

Ten un motivo personal

La historia del mexicano Julián Ríos Cantú, quien ganó el premio Everis por su detector temprano del cáncer de mama, ilustra cómo la motivación de un emprendedor social puede ser muy profunda, y su tenacidad, implacable. La madre de Julián padeció cáncer de mama, lo que llevó a este joven de 17 años a innovar y luchar contra los prejuicios del establishment médico, trabajando durante jornadas de dieciséis horas hasta dar con el dispositivo con biosensores EVA.

Antes de nacer, su madre sufrió preeclampsia, y le dieron a escoger entre abortar y vivir o dar a luz y morir. Su mamá quiso seguir con el parto y se salvaron. “No aprovechar mi vida al máximo es faltarle el respeto a alguien que dio su vida por mí”, reflexiona. Tener un motivo trascendental es obligado, pero si además es personal, cada hora invertida te llenará de sentido.

Considera el riesgo de otra forma

Emprender es sinónimo de riesgo, pero para la mayoría de emprendedores el riesgo está asociado a circunstancias como no tener ingresos en un inicio, a apostarle todo a una idea, a errar en decisiones estratégicas o a quedarse sin financiamiento.

Para el emprendedor social, el riesgo se debe considerar de otra forma. Los emprendedores sociales no se conforman con la realidad tal como es, quieren transformarla. Si bien comparten riesgos con el resto de emprendedores, tienen a la vez la gran oportunidad de cambiar el statu quo; para algunos se trata de luchar contra el sistema, para otros de ofrecer soluciones que realmente mejoran la vida de las personas, pero en todos los casos es hacer algo altamente gratificante y que llena su vida de significado. Por ello, el riesgo más importante para ellos es perder la pasión, desanimarse y acabar tirando la toalla, ya que enfrentan problemas muy complejos y que acarrean gran incertidumbre.

Crea una nueva forma de resolver un problema

Los emprendedores sociales ven en los graves problemas de nuestras sociedades grandes oportunidades de encontrar maneras más eficientes de resolverlos. No te dejes abrumar por la magnitud del problema, enfócate en ideas simples pero novedosas.

Por ejemplo, la farmacia caritativa SIRUM partió de la idea de conectar a personas que quieren donar sus medicamentos sobrantes y personas que no siguen su tratamiento porque no pueden costearse los medicamentos prescritos. Gracias a una plataforma tecnológica, SIRUM tiene un impacto en la vida de alrededor de 85,000 pacientes al procurar que centros de salud, farmacéuticas y farmacias donen los medicamentos sobrantes en lugar de destruirlos.

Ejemplos de la labor que hacen otros emprendedores alrededor del globo pueden resultar inspiradores. Herramientas como el Solutions Journalism Story Tracker, creada por David Bornstein para reportar historias sobre cómo se están resolviendo los problemas sociales alrededor del mundo, amplían tu visión y te conectan con la experiencia de otros emprendedores.

Construye un modelo de negocio social y sostenible

Define claramente tu misión: quiénes son tus beneficiarios y cuáles son tus impactos (puedes ayudarte de un canvas para construir tu modelo de negocio). Si quieres tener un impacto real, desde el principio debes tener en mente la escalabilidad y la replicabilidad de tu modelo, ya que tu mercado es global y debes trabajar con problemas genéricos. Pero no olvides tu misión social. Uno de los riesgos más grandes de los emprendedores sociales es que con el tiempo empiecen a ganar dinero y dejen de lado su misión social.

Al mismo tiempo, solo puedes ser emprendedor social si vigilas la sostenibilidad financiera. ¿Tienes el flujo de caja o el acceso al financiamiento para crecer tu empresa y su impacto? En las primeras fases de desarrollo, es habitual registrar números rojos, pero progresivamente deben ir entrando los ingresos. Por mucho que tengas vocación social, debes encontrar un modelo de financiación sostenible, porque los resultados son de largo plazo. Puedes asesorarte con expertos o puedes rodearte de padrinos o gurúes de los negocios, como lo hizo We Charity con Richard Branson o Sheryl Sandberg.

Piensa en global e involucra a la comunidad

Los problemas sociales se caracterizan por ser complejos y estar interrelacionados. Cuando Craig Kielburger y su organización Free the Children se propusieron liberar a niños esclavos en Asia y África, su primer objetivo fue construir escuelas que les proporcionaran educación y una alternativa de futuro. Si bien en un inicio los niños acudían a la escuela, al poco tiempo abandonaban las clases para regresar al trabajo. ¿Qué ocurría?

Se sentaron con la comunidad para entender qué fallaba y se dieron cuenta que en los pueblos había un problema grave de abastecimiento de agua potable y que la comunidad necesitaba resolver ese problema antes de tener una escuela. Entonces se enfocaron en suministrar herramientas para reparar los problemas de agua. Luego, se percataron que la población no gozaba de buena salud, lo que a su vez incrementaría el absentismo escolar, por lo que empezaron a construir hospitales. Finalmente, también se ocuparon de la escasez de alimentos. Su programa We Villages adoptó una perspectiva integral con el fin de hacer a las comunidades autosostenibles para no volver a requerir su ayuda.

Usa la tecnología y las herramientas digitales

Los emprendedores de hoy debemos mucho a otros emprendedores como Steve Jobs o Robert Noyce: la revolución de las TIC nos brinda herramientas para un crecimiento exponencial a un costo irrisorio. Muchos problemas de hoy en día se pueden solucionar con tecnología, no tengas miedo a asociarte con ingenieros para abrazar la tecnología. Ser un emprendedor social no es ser una persona con un gran corazón que trabaja para los pobres, sino ser una persona que idea la manera más inteligente de abordar un problema social complejo. 

Los medios sociales son baratos y fáciles de usar para publicar periódicamente sobre nuestra causa e involucrar a la comunidad, pero también puede ser una poderosa herramienta desde la cual articular el cambio. ORGANize tuvo la genial idea de aprovechar Facebook y Twitter para incrementar el número de donantes de órganos. En lugar de que la gente registrara forzosamente su voluntad de donar en el registro de órganos, se les convenció que aceptaran el hashtag de la campaña #DonateMyParts, aumentando drásticamente el número de donaciones por la facilidad de realizar dicha declaración en dichas redes sociales.

Encuentra un inversor de impacto

Generalmente los emprendedores sociales tienen fuentes diversificadas de ingresos, acceder a diversas fuentes de financiamiento por tu misión social, como inversión de impacto y como donativos que puedan recibir. 

El Impact investing consiste en invertir un capital con la intención de generar un impacto social o medioambiental positivo más allá del resultado financiero. Este enfoque de inversión está en auge y en los próximos años su volumen crecerá de unos pocos miles a decenas de miles de millones de dólares.

Ya existen fondos de inversión dedicados exclusivamente a la inversión de impacto (como Omidyar Network, Skoll Foundation, Acumen o Chan Zuckerberg Initiative), y si quieres aprovechar el potencial de este capital, debes encontrar un inversor de impacto que esté alineado a tus objetivos. Por su parte, querrán saber cuánto dinero necesitas, cómo va a ser utilizado, cuáles son tus métricas y objetivos o cuál es el retorno en forma de impacto.

Mide tu impacto social

Para convencer a los inversores necesitas medir tu impacto (recuerda que todo emprendimiento social debe generar impactos medibles). Analiza tus actividades e indaga sobre el resultado de tus productos o servicios. ¿Cómo beneficia a las comunidades o al medioambiente, provee servicios básicos, agua o electricidad, mejora su salud o educación, contribuye a la igualdad de género o a la sostenibilidad?

En lugar del ROI usa estándares internacionales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas o las métricas IRIS. Cada uno de ellos puede ser cuantificado, y los inversores de impacto quieren saber el alcance y el calado del impacto, por ejemplo, en número de beneficiados, capacidad de transformar vidas o de salvarlas, pero sobre todo el beneficio en toda la cadena de valor. Como comprobarás, el reto para el emprendedor social es más significativo que para quien emprende una startup.

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