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El estilo Star Trek Vs. los emprendedores, ¿quién ganará?

¡Alto! Antes de pensar que los robots nos dejarán a todos sin trabajo, debes considerar lo siguiente.
El estilo Star Trek Vs. los emprendedores, ¿quién ganará?
Crédito: Nave USS Enterprise / Depositphotos.com

Escrito originalmente para Alto Nivel

En la discusión sobre automatización y empleo siempre han existido dos grandes corrientes. Están los que siempre criticaron la industrialización, desde las máquinas de vapor y, no necesariamente enfrentados a ellos, quienes siguen desarrollando tecnologías para ahorrar trabajo humano.

Antes de pensar que los robots nos dejarán a todos sin trabajo, es necesario considerar dos aspectos. Uno: la economía depende del consumo, tanto como la producción. No hay sistema que pueda funcionar con máquinas produciendo en masa, si del otro lado no hay multitudes comprando productos y servicios. No es cuestión de política; económicamente no tiene sentido. Dos: hasta ahora, las revoluciones industriales nos han llevado hacia otro tipo de ocupaciones; mejores o peores, es cuestión de interpretación.

Es cierto, como dice el futurólogo Thomas Frey, que un día compartiremos más actividades con los robots. Hoy, el gran borrador de empleos no tiene cara de metal; la informática, por ejemplo, elimina el trabajo de muchos contadores. Viéndolo positivamente, agiliza el manejo financiero de las empresas y permite a los contadores enfocarse en planeación y estrategia, en lugar de “arrastrar el lápiz”.

¿Cuál es el futuro entonces? Hay dos posibilidades no apocalípticas. En una, la automatización progresa tanto que la humanidad queda exenta de la necesidad de trabajar para producir. Su única misión sería, entonces, consumir y perseguir la ocupación que le dicte su corazón.

Es el futuro estilo Star Trek, en donde el dinero pierde sentido. ¿Es posible? Por ahora, no hay un sistema económico que pueda cumplir esta proyección. La “renta básica universal”, ese mecanismo por el cual los gobiernos pagan un sueldo a su población, quiere existir en Europa y se incluyó ilusamente en el proyecto de Constitución de Ciudad de México (fue eliminado). Acerca de la renta básica sobran objeciones respecto a los quiénes, los cuántos y los cómos, pero sobre todo respecto del gran “repartidor”, que sería el gobierno.

En otro escenario, el avance tecnológico permite a la gente retomar la producción, de forma individual o colectiva, gracias a una menor necesidad de capital. En este mundo, las empresas ceden espacios a una población de emprendedores, que se ofrecen bienes y servicios entre sí, sin necesidad de vender su mano de obra a terceros (el empleo tradicional). Ese futuro suena atractivo y factible.

Para ello es necesaria una revolución educativa. La tecnología puede pasarnos encima o podemos montarnos en ella. Lo importante para los gobiernos es garantizar que todos tengan las mismas oportunidades al convivir con los robots.

Escrito originalmente para Alto Nivel