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Señales de que has madurado (aunque no te des cuenta)

Las personas modernas solemos pensar que en realidad no somos tan adultos como lo eran nuestros padres a nuestra edad. ¿Es eso real?
Señales de que has madurado (aunque no te des cuenta)
Crédito: Depositphotos.com
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Escrito originalmente para Cultura Colectiva

Por Anna Figueroa  

Cuando leemos la palabra madurar o escuchamos que alguien cercano a nosotros la menciona, nos parece algo inalcanzable, casi un mito que no pertenece a nuestra realidad. Durante muchos años escuchamos: cuando madures sabrás lo que es esto, cuando seas maduro sabrás lo que es lo otro… Nos dijeron que ésta se alcanzaba con los años y al obtenerla sería casi como obtener un súper poder.

Pasó el tiempo, crecimos, vino la Universidad, nuestro primer amor, la primera vez que nos rompieron el corazón, el primer viaje solos; el primer trabajo y las despedidas de amigos que decidieron continuar su camino en algún otro sitio. Un día te diste cuenta que ya estabas en esa década que todos anhelan, aman y odian: los 20, un poco más allá del inicio, a la mitad, y ya casi al final…

Creciste y tal vez no te diste cuenta de cómo o cuándo pasó, pero no se siente tan mal, ¿o sí? Tal vez ya no hagas aquello que te encantaba, pero ahora has encontrado otras actividades que te llenan de una manera distinta, el ritmo de tu vida ha cambiado y las personas que te rodean son contadas. Te has dado cuenta que cada cosa merece su lugar, tiempo y atención, incluso puedes sorprenderte diciendo “esos jóvenes”, cuando miras a adolescentes en la calle armando el escándalo que alguna vez tú protagonizaste. Y entonces te das cuenta que te gusta el lugar al que has llegado… ¿eso qué significa?

A continuación te compartimos 5 señales que muestran que creciste, maduraste y, probablemente, no te diste cuenta:

Calidad y no cantidad

Aplica para todo, pero principalmente para las relaciones, sobre todo con los amigos. Ya no estás muy interesado en “encajar” con todo el mundo, agradarle a todos o pertenecer a un círculo social amplio; cuando estás madurando lo importante es encontrar a personas cuya personalidad y modo de ver la vida sea similar —no igual—, haya respeto, tolerancia y aporte positivo a tu vida. No importa si son cinco o dos, lo que importa es la calidad humana que tengan.

Das prioridad a las cosas que importan

Sabes darle prioridad a las cosas que lo requieren, le das importancia a aquello que lo vale y que necesita mayor atención y responsabilidad organizándote con tiempo anticipado; no dejas nada a última hora, pues sabes que si hace todo con calma y orden las cosas resultan mejor; priorizas de tal manera que te sobra tiempo para ti y para los que más quieres. Con los años has comprendido que estar todo el día metido en tus deberes te puede apartar de la realidad y privarte de disfrutar la vida.

No te atas a compromisos sin sentido

Priorizar y administrar tus deberes no significa que estarás todo el tiempo encerrado en tu hogar por miedo a que no resulten las cosas como fueron planeadas, sabes que cualquier momento es bueno también para salir, tomar aire fresco y divertirte con alguien cercano, ya sea familia, amigos o esa persona especial.

Separas tu vida personal de la laboral

Sabes separar cada aspecto de tu vida; suele ser un desastre cuando juntas trabajo, vida personal y vida amorosa, y tener el adecuado control de las situaciones habla de tu madurez, ya que eres consciente que mezclar aspectos que contrastan, a menudo terminan por destrozarte y no estar al 100 % en ninguno de ellos, es por ello que si sabes cómo separar cada círculo de tu vida sin que afecte los otros, estarás reflejando tu madurez.

Te amas y respetas

Uno de los puntos esenciales y primordiales: sabes amarte y respetarte. ¿Quién lo hará por ti? Tu pareja lo hará —quizá—, pero la verdad es que saber valorarte, tener buena autoestima y saber que estar solo o sola, no significa soledad ni debilidad, te hace crecer como persona y ser humano.

La madurez puede sonar aburrida, pero en realidad no lo es, simplemente el ritmo de tu vida y tus gustos son diferentes, lo cual es normal; madurar no es impedimento para divertirte a cada momento, disfrutar de la vida y de las pequeñas cosas que te rodean.

Escrito originalmente para Cultura Colectiva

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