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3 consejos para tomar sacrificios sin morir en el intento

Cuando se sacrifican momentos por un fin, vale la pena por la recompensa, pero, ¿cómo hacerlo sin remordimientos? A continuación 3 tips.
3 consejos para tomar sacrificios sin morir en el intento
Crédito: DepositPhotos

Aunque es fácil hacer una lista de cosas que debemos hacer y otras que debemos evitar para ser emprendedores (incluso, mientras los somos), lo que nadie nos dice y tenemos que aprender en el justo momento de la acción, es sacrificar cosas, momentos y detalles significativos para poder continuar en nuestro camino, con el éxito a la espera y vamos, por muy difícil que sea, ya tomaste la decisión de estar y continuar aquí.

No es nada sencillo desprenderse de momentos que pueden dejar una gran foto familiar, una cena de aniversario o la final de tu pequeño en el deporte que ama, pero el hecho de ser difícil es lo que lo hace emocionante y además, lo que dará mayor valor a la recompensa.

Aunque más difícil que el sacrificio en sí, es darse cuenta de su recompensa, siempre lo hemos hecho incluso sin darnos cuenta, lo haremos y posiblemente, jamás dejemos de hacerlo. El detalle está en el momento en el que desprenderse de algo o de alguien, no es espontáneo, sino obligado.

A continuación 3 consejos para tomar sacrificios sin morir en el intento.

1. Toma tus propias decisiones

Recuerda que al comienzo todo luce difícil, debes comenzar desde cero para lograr equipararte a competidores potentes, tradicionales y establecidos, pero cada hora de sueño será remunerada con innumerables brindis de celebración, intercambio con personas maravillosas con las que harás equipo y además, la posibilidad imperdible de ser independiente e ingresar a un mundo cada vez más común, el de jóvenes emprendedores y generadores de ideas e innovación constante, para el bien común, al tiempo que cultivan el bien individual.

Sin embargo, la decisión es tuya, eres el dueño de ejecutar o no una acción dentro de tu plan, incluso, siempre debes tener planificadas las decisiones, al menos un par de ellas para cada caso, y en base a lo que vaya sucediendo, saber qué escoger y qué sacrificios debes tomar en cada una de ellas.

2. Mantente firme

Es común que en los casos de tomar decisiones difíciles, lo complicado venga a mitad del camino, donde extrañamos costumbres, personas y detalles que hacían cada uno de nuestros días, como ese aroma del desayuno de cada mañana, o el café de la abuela en las tardes.

Pero cada sacrificio es por un fin, cada esfuerzo trae consigo una recompensa enorme, más cuando hablamos de lo que puede ponerte en frente el cambio total que buscas en tu vida, el giro completo que estabas esperando desde que escribiste la primera tormenta de ideas para llevar a cabo el proyecto.

Y justo por eso, por la recompensa más interna que material, es por eso que debes mantener la fortaleza y ser el primero en respetar tus propias decisiones, ya que si tú mismo pasas por encima de las reglas, no puedes esperar que nadie te respete, como emprendedor ni como persona.

3. Establece límites

Al igual que en cada decisión que tomas, los sacrificios deben tener un límite, el hecho de perseguir una meta con esfuerzo y firmeza no significa que arrancarás de golpe y porrazo cada uno de los recuerdos de tu vida, al contrario, debes comenzar a identificar qué necesitas de cada cosa que haces y piensas, estar al tanto de lo que realmente buscas en cada esfuerzo que lleves a cabo, porque finalmente, si es tu familia lo que te inspira a seguir adelante, dejarla de lado con la excusa de un sacrificio, no será más que la crónica de una muerte anunciada, un preludio al final del proyecto.

Recuerda que ser emprendedor en más un acto de inspiración y motivación que de números y estudios.

Pero nada más positivo que justo este momento, es justo el instante en el que ya no te hace falta más que mantenerte porque cuando comienzas a considerar sacrificios, realmente has superado el fracaso, lo has identificado como algo malo pero necesario para crecer, más que eso, has determinado que tu plan es sólido y por eso evalúas qué sacrificios puedes hacer y cuáles dejar de lado, así que debes seguir con la misma línea, sin esquivar responsabilidades ni descuidar los detalles que tienes avanzados, pero tampoco distraerte.

Cuando llegas hasta acá, poco queda por decirte para que encamines de manera definitiva un proyecto que al menos, te devolverá la inversión inicial, materialmente hablando, pero que a nivel personal y práctico, te dará la experiencia que pocas universidades y expertos podrán brindarte, la oportunidad de ser tú mismo, de convivir contigo en tu peor expresión, de celebrar el yo interno más feliz que jamás hayas visto.

Es este el momento en el que no debes rendirte, en el que decaer no es opción y que sin duda, serás portada de muchas revistas en pocos años.

¡No decaigas! Ten presente siempre que las tareas sencillas son para personas con pocas aspiraciones y que el hecho de retarte siempre, de buscar enfrentar cada vez retos más difíciles, es la clave para el crecimiento más óptimo y efectivo en tu interior, el que verdaderamente cuenta.