10 claves para saber si tu vida se ha estancado

¿Te quejas más de lo que agradeces y el único lugar donde eres 'feliz' es en tus redes sociales?

Escrito originalmente para Cultura Colectiva

Por Carolina Romero  

Lo que ves, ya no existe. La retina conserva por una décima de segundo la imagen de los objetos que se extinguen frente a tus ojos y es gracias a ello que podemos ver la vida con coherencia de movimiento y no como una serie de imágenes inconexas. Al menos así lo explica la teoría de la persistencia retiniana, la cual buscó la confirmación de su hipótesis a través del daedaleum. Un instrumento circular donde las imágenes inanimadas y separadas cobran vida gracias al movimiento.

Bajo esta misma lógica Èmile Reynaud creó el praxinoscopio en 1877, juguete que sorprendió a los parisinos. Más tarde, estos bosquejos de imágenes en movimiento devendrían en la invención del cine tal y como lo conocemos.

Como vemos, de manera inherente suponemos el cambio; el movimiento es parte de nuestras estructuras más básicas. Entonces, ¿por qué hay momentos de nuestra vida en los que nos estancamos?, ¿por qué sentimos que no vamos ni para atrás ni para adelante? ¿Porque nos percibimos tan inmóviles como un vegetal?

A veces somos los últimos en notar el detrimento personal: suponemos que todo va bien debido a la costumbre y adoptamos el sentirnos abatidos como un hábito. Aquí te presentamos algunas señales que podrían indicar que tu vida está estancada.

10. Todos están en otro momento, menos tú

Una reunión con tus amigos de toda la vida te lo demuestra; uno acaba de llegar de África, el segundo está esperando a su primer hijo, otro se metió a estudiar una maestría. ¿Y tú? No se trata de una competencia; sin embargo, comienzas a percatarte que todos los demás tienen algo asombroso que contar, pero cuando es tu turno de relatar tus últimas aventuras sólo respondes “pues lo de siempre, ya sabes”.

9. Hace mucho no conoces a alguien nuevo

¿Cuándo fue la última vez que conociste a alguien? No a una persona que puedes encontrarte de vez en vez y saludar con un gesto amable, sino a alguien con quien puedas hablar, salir, comer un helado, reír, charlar sobre aspectos más personales. Si tus amistades son las mismas de siempre, puede que estés estancándote y por lo tanto no sumas experiencias nuevas a tu vida.

8. Hay más quejas que agradecimientos

Ves un problema en cada solución: “¡Pff, qué día tan nublado!”, “¡Agg, hace mucho calor!”. Encuentras inconvenientes en absolutamente todo y nunca te sientes conforme ni agradecido con lo que tienes. Te cuesta trabajo levantarte por la mañana y sentirte afortunado por tener un día más de vida.

7. Sufres una apatía generalizada

No es pereza, no se trata de no haber dormido bien la noche anterior, simplemente no quieres hacer nada pues todo te da igual. A las invitaciones de tus amigos para salir los viernes por la noche respondes “no, gracias, tengo planes”, aunque sea mentira. Buscas la soledad y te sientes permanentemente sin ánimos de nada.

6. Sigues hablando de tu ex

Tiene más de un año que salió de tu vida, aún así no hay ni un sólo miembro de tu círculo social que no sepa su historia. Siempre lo mencionas, una y otra vez; pero no te das cuenta de que pese al tiempo transcurrido, sigues anclado emocionalmente.

5. El único lugar donde eres “feliz” es en tus redes sociales

Aunque tienes un presentimiento de que algo no va bien, te niegas a aceptarlo y procuras darle al mundo una cara determinada para que vean lo bien que la pasas. Por eso intentas subir cientos de fotos a tus redes sociales, aparentando una vida relajada y novedosa, pero por dentro te abruma el hastío de vivir todos los días exactamente lo mismo.

4. No controlas los excesos

El aburrimiento y el hastío te llevan a hacer cosas sin mucho sentido, por ejemplo como comenzar a comprar muchas cosas, comer compulsivamente, beber o fumar más de lo habitual. Todo para intentar llenar ese vacío, pero a la larga eso comienza a ser más perjudicial.

3. Reconoces que lo que hoy te aqueja, también lo hacía hace unos meses

Cuando te detienes un momento a examinar qué es lo que te aflige, te das cuenta que ya conoces este sentimiento: lo has vivido meses atrás. Con tristeza miras como en lugar de superarlo, lo sigues sufriendo todos los días.

2. Tiene meses que no te emociona comenzar algo nuevo

Aunque pretendes culpar al tiempo, a tu situación económica o a cualquier otra cosa, sabes que ha sido por tu falta interés que hace meses —o años— no pisas un teatro, no abres un libro nuevo, no planeas un viaje ni te inscribes a algún curso.

1. Evitas pensar en el futuro

El futuro no entra en tus planes y no es que no te preocupe, sino que simplemente no te interesa saber nada de él. Tu estado actual, lleno de apatía y cansancio, te vuelve imposible que pienses en un futuro distinto.

Mira a tu alrededor e imagina cómo sería tu vida si todo permaneciera estático. La existencia misma sería imposible: las cosas no podrían nacer, crecer, ni morir. El mundo sería completamente diferente a lo que es, vuelve a moverte junto a él.

Escrito originalmente para Cultura Colectiva

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