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¿Chapado a la antigua o indiferente? ¿Qué tipo de líder eres?

Para dirigir a un equipo o empresa se necesita más que talento, se requiere liderazgo. Pero existen diferentes tipos, ¿tú qué tipo de líder eres?
¿Chapado a la antigua o indiferente? ¿Qué tipo de líder eres?
Crédito: DepositPhotos
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Por María José Franco, Sr Talent Advisor, Creando Talento

¿El líder nace o se hace?

Existen personas que sueñan con el día en el que puedan dirigir una empresa o un área. Existen otros que temen que un día así, llegue. De cualquier modo, ya sea por talento o por herencia, a muchas personas les llega esta oportunidad. Y contra todas las expectativas hay quienes llegan a ser grandes líderes y otros terribles, e incluso temibles. Porque, como todo en la vida, el liderazgo también se aprende.

En un artículo previo, se  habló de la importancia del conocimiento personal. Ésa es la base del liderazgo. Saber quién soy con fortalezas y debilidades y desde ahí construir. Pero le dedicamos poco tiempo a la introspección y al conocimiento personal.

A continuación perfilo algunos tipos de liderazgo presentes en los niveles directivos de las empresas. Puede ser que nos identifiquemos con características de uno y de otro. Lo importante no es quedarse en la etiqueta sino en el área de oportunidad para mejorar nuestras habilidades directivas.

EL INDIFERENTE: (la sombra)

“No le vemos ni el pelo”. Cuando en una empresa se habla así del nivel directivo, ¡ojo! ¿Cómo esperan ganar autoridad sobre su equipo de trabajo si no le ven más que la sombra?

Este director es el típico que ni el nombre de la secretaria se sabe. No podemos olvidar que todo empieza por la empatía y el contacto personal. ¿Tu equipo de trabajo carece de iniciativa y motivación? Si son tratados como meros robots, es probable que no sientan ni la más mínima conexión afectiva con su empresa.

EL PORRISTA:

Un líder positivo, ambicioso… pero poco realista. Contagia su entusiasmo con su equipo pero los marea constantemente. No tiene un plan de trabajo claro, así que hoy es una cosa y mañana es otra.  Poco a poco van perdiendo autoridad pues su equipo empieza a considerar que sus indicaciones van a cambiar, como lo hace el clima en la ciudad de México, así que ya no se toman nada en serio.

¿Tu equipo no ejecuta rápido? Tal vez habría que revisar qué tan mareado los tienes y qué tanto peso le dan a tus indicaciones.

EL BUENA ONDA:

Por lo regular este tipo de líderes fueron ascendidos. Eran miembros del equipo de trabajo y por buen desempeño ahora son jefes de área. No quieren caer mal a su equipo, así que tienen la mentalidad de dejar que las cosas fluyan. Exigen cosas pero no les dan seguimiento. La gente se equivoca, pero nunca les corrige.

No tiene claro a dónde va así que no dirige a su gente. No hay reglas establecidas ni compromisos para cumplir. ¿Consecuencia? Su equipo de trabajo se limita a lo mínimo indispensable y esto lleva al colapso. La exigencia realista también es un modo de motivar a los equipos. 

EL CHAPADO A LA ANTIGUA:

Un director exigente… excesivamente exigente. Es el que empezó desde cero, que ha construido todo lo que tiene con trabajo duro y espera que todos le sigan el ritmo de trabajo. No acepta errores y sobretodo quiere las cosas a su manera.

El diálogo se vuelve imposible. Después se queja que la gente no asume la empresa como propia y siente que lleva todo el peso sobre los hombros, pero… ¿qué espacio da para que la gente jale con él, que se equivoquen y aprendan de sus errores?

EL CONTROL FREAK: (el pulpo)

El talón de Aquiles, sobretodo de los emprendedores. Arrancaron su negocio y tuvieron que aprender a hacer de todo. Pero conforme el negocio creció empezaron a contratar gente que les “ayudará”. No había gran presupuesto así que tuvieron que contratar gente con un nivel medio que sólo ejecutara.

Ahora que tiene equipo no sueltan. Busca abarcar y controlar todo. ¿El resultado? Niveles de estrés altísimos (por no decir caos a nivel familiar-personal) y sobretodo empleados frustrados. Nunca da espacio para que su equipo se desarrolle, lo que provoca un clima de frustración.

EL COACH:

¡Qué nivel de exigencia! Primero es el que se conoce a sí mismo y luego a su equipo. Sabe sus fortalezas y debilidades, y las de su equipo. Es consciente que la perfección no existe, por lo que ante un acierto felicita y motiva, pero ante un error corrige y motiva.

Está dispuesto a enseñar, una y otra vez. Se da el tiempo para conocer a su gente y así saber qué, cuándo y cómo exigirles. ¿Y cómo le hace un director de una empresa grande? Dirige de esta manera a su nivel inmediato y exige que ellos dirijan a sus equipos a su vez de este modo.

El talento profesional no es garantía para un nivel directivo. Por eso a la hora de pensar en una persona para dirigir a un grupo humano, es importante que se vea su capacidad de liderazgo. Y respondiendo a la pregunta, consideramos que el líder no nace, sino se hace.

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