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Los emprendedores que usan lombrices para limpiar el agua

La empresa poblana Cplantae desarrolla ecotecnologías innovadoras que permiten el acceso al agua limpia y la recuperación de ecosistemas biodegradados. Actualmente sanean más de 50,000 litros al día.
Los emprendedores que usan lombrices para limpiar el agua
Crédito: Isaac Alcalá / Entrepreneur en Español
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Cinco jóvenes emprendedores de Puebla, Tlaxcala y Sinaloa crearon una alternativa ecológica para el saneamiento de aguas residuales. Lo hacen instalando humedales artificiales o jardines limpiadores, que, por medio de plantas acuáticas y bacterias, descontaminan el agua y pueden constituir un nicho para la biodiversidad. La idea surgió en 2011 cuando José Luis Robles y César Asensy Maldonado conocieron a un anciano agricultor de la comunidad de Xicohtzinco, Tlaxcala. Él les platicó que desde tiempos prehispánicos había plantas acuáticas que servían para descontaminar el agua.

“Había muchas lagunas, como Valsequillo, invadidas por el lirio, que limpia, pero perjudica los cuerpos acuáticos. Entonces nos preguntamos qué pasaría si se usaba de forma controlada”, cuentan los emprendedores.

Los dos amigos encontraron que en países como Alemania ya se usa esta tecnología. Entonces tuvieron la idea de replicar el proceso en todo México. El proyecto se concretó un año después, cuando fundaron Cplantae, una empresa que diseña y construye obras civiles de sistemas de tratamiento de agua que usan tecnología ecológica, sustentable y eficiente.

Estos sistemas se pueden hacer a micro o gran escala en proyectos que van desde una casa habitación, hasta comunidades de 5,000 personas, granjas, industrias o colonias completas. Uno de sus primeros clientes fue el zoológico Africam Safari, en Puebla, cuya colaboración les permitió validar su modelo y recibir una beca para incubar su negocio en el Tec de Monterrey.

Se graduaron en 2013 y hoy la empresa cuenta ya con sistemas funcionando en el Parque Nacional de Arrecifes de Xcalak, en Quintana Roo; Lomas de Angelópolis, en Puebla; Automotriz Grupo Premier, en Sinaloa; Granja Cocotla, y una planta de uso agrícola, en Tlaxcala, entre otros. Con ellos sanean más de 50,000 litros diarios en temporada alta.

Cplantae ha sido reconocido nacional e internacionalmente por parte de ONGs como Enactus y Ashoka; dependencias gubernamentales como Conagua, Semarnat; instituciones académicas como el Tec de Monterrey, la UVM, la Ibero y la UNAM e, incluso, empresas como Walmart, Banorte, Cemex, entre otras. El año pasado recibieron el Premio Nacional de la Juventud.

Foto: Isaac Alcalá / Entrepreneur en Español 

Jardín que limpia

Los premios los validaron como emprendedores de impacto social positivo hacia sus comunidades. También los dotaron con $300,000 y recursos para adquirir herramientas y equipo de construcción.

El camino no ha sido sencillo. Los jóvenes reconocen que en un inicio no sabían del arte de la comercialización. Con $20,000 construyeron dos prototipos y se lanzaron al mercado, aún con la duda de si debían cobrar por su trabajo.

“Había muchos interesados, pero teníamos deficiencia en entregas y presupuestos de obras.” Actualmente, con la incorporación de Israel Briones, quien se encarga de hacer los proyectos de obra civil, entregan mejores cotizaciones y están apostando por proyectos a mayor escala.

Cplantae tiene un enorme potencial de mercado. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el 63% del agua residual generada al año en el país (8.72 hm3, equivalentes a 31,500 estadios Azteca) no es tratada. Además, la que recibe algún tipo de tratamiento no siempre se limpia de modo efectivo y algunos sistemas que se emplean son de alto costo y mantenimiento especializado.

En cambio, Cplantae ofrece un sistema barato, eficiente, ecológico y de fácil operación. “Se trata de una obra civil, que lleva paredes, muros, una losa y, al final, lo que ves es un jardín que limpia el agua de tu casa o fraccionamiento”, dice Israel.

La empresa vende el diseño y construcción de los humedales, pero también ha explorado alternativas como la supervisión del funcionamiento de plantas de tratamiento previamente instaladas –como lo que les abrió la puerta en Africam-, la instalación de albercas naturales, que en vez de usar cloro, bombean el agua a un jardín que la limpia y la regresa a la pileta, entre otras.

Filtro de lombrices

Los jóvenes explican que, dependiendo de la calidad, el tratamiento de agua residual se divide en primario, secundario y terciario (potabilización para el consumo humano). Lo primero fue instalar jardines depuradores simples. A la fecha, ya cuentan con sistemas compuestos, en los que se instala un vermifiltro o filtro de lombrices. Los denominaron Tecnología Atla y ya está en proceso de registro como Modelo de Utilidad.

Para instalar en una casa el sistema simple se requiere de un espacio mínimo de 18 metros cuadrados de jardín, aunque ya comenzaron a construir algunos en azoteas. Los humedales se adaptan a la infraestructura sanitaria existente. “Tomamos la salida de las aguas negras de la casa, y el primer paso es mandarlo al cárcamo o registro de bombeo. Hay una bomba sumergible que manda el agua sucia al primer paso de tratamiento”, dice Israel.

En una casa se tiene un sistema simple y uno compuesto. El primero va a filtrar el agua a través de un humedal vertical, el cual va a permearla a través de filtros de sustratos (gravas de distintas granulometrías). En la parte superior del tanque, se siembran las plantas (platanillo, alcatraz, papiro, carrizo y bambú, dependiendo de la zona). Luego, pasa a un segundo humedal que la filtra de manera horizontal, con lo que se obtiene agua de calidad para contacto humano.

La Tecnología Atla la destinan para filtrar agua más contaminada, como la que se genera en granjas, industrias cárnicas o plantas industriales. Aquí se usan los vermifiltros y una especie de biodigestor en donde cae el agua residual. Este tanque funciona como un filtro que guarda en su interior un grupo de lombrices que se encarga de consumir cualquier tipo de residuo orgánico, limpiando el agua en un tratamiento primario. Después, el líquido pasa a los humedales artificiales donde se realiza el tratamiento secundario.

Cplantae crece poco a poco. En noviembre pasado, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) los reconoció como la empresa más disruptiva del continente americano y del Caribe. A la sociedad se sumaron Hugo Ramírez y Héctor Garrido, además de cuatro colaboradores y personal temporal.

La empresa cuenta con un programa de responsabilidad social con el que capacita a comunidades rurales en la construcción de su propio sistema de tratamiento de aguas. Recientemente lanzó unas islas flotantes en la laguna Acuitlapilco, en Tlaxcala para ayudar a recuperar el ecosistema hídrico. La meta para este año es ganar más clientes y cerrar con una facturación de al menos $5 millones. Nadie sabe aún hasta dónde llegará esta solución de origen prehispánico para sanear el agua. 

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