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Las amenazas de la Ley Fintech

"Me preocupa que el proyecto de ley trata a la industria como si fueran bancos o casas de bolsa, los bichos conocidos..."
Las amenazas de la Ley Fintech
Crédito: Depositphotos.com

 

Los bancos, casas de préstamo, fondos de capital de riesgo y otros están cambiando mediante el uso de nuevas tecnologías, como redes sociales, big data, telecomunicaciones móviles, blockchain, criptografía de datos e inteligencia social. Algunos conciben al fintech como un subsector de tecnología y soluciones de negocio para las empresas que ofrecen servicios financieros. Yo los veo como disruptores, nuevos competidores.

¿Qué será de los emporios de remesas cuando el dinero cruce las fronteras en la forma de un bitcoin? Si una empresa puede levantar capital mediante crowdfunding, ¿para qué queremos a expertos que nos digan dónde invertir?

Hay un anteproyecto de Ley de Tecnología Financiera, también conocida como Ley Fintech, y tiene aspectos positivos. La propuesta considera implementar un espacio en donde las empresas pueden lanzar pilotos, perfeccionarlos y que la regulación rápidamente pueda alcanzar a la innovación. También, hay ciertos requerimientos para que el sector adopte una cultura de datos abiertos.

Me preocupa que el proyecto de ley trata a la industria como si fueran bancos o casas de bolsa, los bichos conocidos. Pensar en requerimientos de capital con base en el riesgo operacional es irreal. En realidad, no hay metodologías apropiadas para estimar el riesgo de una de estas startups. Aseguran que solamente jugadores establecidos (como los bancos) puedan echar a andar negocios fintech.

La ley parece estar hecha a la medida de los jugadores actuales, no de los emprendedores potenciales que están cambiando el negocio. El proyecto de ley prohíbe el crowdfunding. Estas startups no podrán levantar capital tampoco para su propia operación mediante sus plataformas tecnológicas. No se podrían ofrecer rendimientos sobre inversiones captadas. Esto no ayuda en nada a impulsar a este sector.

La regulación debería obligar al emisor y al inversionista a revelar toda la información que sea posible. Debería usar métodos estadísticos para dar una evaluación del riesgo esperado. Si a alguien se le ocurre ofrecer un rendimiento irreal, en un sector volátil, un robot en cada plataforma podría hacer una evaluación sencilla para dar señales de alarma al público.

Podrías usar redes para que el crowdfunding venga acompañado de crowdsourcing, de gente que haga análisis de riesgo financiero. Un estudiante de semestres avanzados podría empezar a hacerse una reputación calificando emisiones. Fintech podría involucrar a los accionistas en el manejo del negocio, sin importar si son miles o millones de personas, o si viven a dos cuadras o en otro continente. Permitir algún tipo de crowdfunding, al menos en el sandbox regulatorio, debería ser una prioridad. La tecnología tiene que ser útil para que el acceso y costo del capital no sean un obstáculo para el desarrollo.

El sector financiero es altamente regulado porque puede tener consecuencias graves para la economía. La raíz de la regulación financiera es mitigar el problema de información asimétrica: una de las partes sabe más sobre la operación que la otra, y aprovecha esa ventaja. Fintech podría democratizar las herramientas para resolver ese problema. Tal vez, mediante fintech, no tendríamos que esperar un siglo para que nuestras instituciones de Estado de Derecho evolucionen al estado actual de las cortes de Nueva York. Una app sustituiría al juez en el momento de obligar a las partes a que el contrato se respete.