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Los veracruzanos que harán el Facebook de las aduanas

Logiety Tech es la plataforma que utiliza la inteligencia artificial Watson, de IBM, revolucionar y agilizar los procesos aduanales de 15 a 4 horas.
Los veracruzanos que harán el Facebook de las aduanas
Crédito: Cortesía

Una noche de septiembre de 2015 en un bar de Veracruz, unas cervezas y algunas historias de fracaso, fueron el escenario perfecto para que Carlos Ricardo Ortiz y Daniel Alarcón se conocieran y fundaran Logiety Tech, plataforma mexicana que busca agilizar los procesos aduanales.

En el ‘Barezzito’ en Boca del Río, Veracruz, durante un Fuck Up Nights (noches de fracaso), organizado por Carlos, conoció las dos ocasiones en las que Daniel fracasó. Después de escucharlo, él supo que había química. Pero no sólo eso, si no una relación que los llevaría a ser amigos y socios.

Tiempo después conocieron a Luis Enrique Dorantes, quien sería el tercer pilar importante para darle impulso a Logiety. El objetivo de esta plataforma es ser el Facebook de las aduanas, democratizando la información que existe para darle la oportunidad a las pequeñas y medianas empresas en América Latina, de minimizar errores y reducir el proceso de 15 a cuatro horas.

Pero este logro, que ya está siendo utilizado en Veracruz, Ciudad de México, Nuevo Laredo y Manzanillo, no fue tan sencillo como parece. Estos tres jóvenes encontraron la oportunidad de negocio en la fusión de sus conocimientos, sus estudios, sus experiencias y sus fracasos.

Tres hombres, un camino

Estos jóvenes forman parte del Global Entrepreneur Program de IBM. Con las experiencias que adquirieron durante su trayectoria profesional y académica, pudieron complementarse para fundar Logiety, plataforma que utiliza la Interfaz de Programación de Aplicaciones (APIs por sus siglas en inglés) de reconocimiento visual, que funciona con la inteligencia artificial Watson de IBM.

Carlos es padre de familia y abogado. Inició un pequeño negoció que no funcionó. Conoció el ecosistema emprendedor en Argentina y decidió traerlo a México. “Todo lo que esos jóvenes decían, para mí era como si hablaran en otro idioma”, recuerda Carlos. Pero nadie comprendía su inquietud.

Daniel, al igual que Carlos ,es padre de familia y cuenta con estudios en comercio exterior. A los 23 años emprendió dos negocios diferentes: una empresa de equipos de rehabilitación para personas que sufrieron fracturas y otra de pinturas. En ambas fracasó pero entendió que

“para que un negocio crezca y funcione, se necesita mantener una buena relación de trabajo con el equipo”, asegura.

Mientras Daniel era estudiante trabajó en dos agencias aduanales en Veracruz. Era encargado de revisar, tomar fotografías y hacer las descripciones de las mercancías. Fue ahí donde se dio cuenta de la necesidad que existía de contar con alguna herramienta que agilizara estos procesos.

Daniel le contó a Carlos lo que había detectado en sus años de experiencia. Así que decidió plantearle la idea de crear una herramienta dirigida a este sector. “Al principio Carlos no me entendió, pero le entró”, recuerda entre risas el fundador.

Con esta idea poco aterrizada invirtieron sus primeros 100 pesos para pagar la página de WordPress y lanzaron el primer landing. Jamás imaginaron el alcance que tendrían pues comenzaron a recibir retroalimentación de varios lados, propuestas de entrevistas y algunos clientes trasnacionales interesados.

Carlos comenzó a entrevistarse con los posibles clientes, entre ellos también estaban las agencias de seguros aduanales. “Cuando les contábamos la idea y cómo funcionaba, sin tener nada desarrollado, ellos nos empezaron a mostrar los puntos donde había necesidad. Tomamos nota y así, sin querer, nos dieron las características que deberían de tener la plataforma”, cuenta.

Pero el nuevo reto al que se enfrentaban era el cómo desarrollarían todo lo que los clientes querían. “Nos preguntaban cuándo mandaríamos la plataforma. Pensamos: estábamos en un grave problema”, recuerdan, entre risas, Daniel y Carlos.

Y ahora, ¿a quién le copiamos?

Después de las entrevistas lo confirmaron: había mercado. Logiety tiene una oportunidad grande pues en México, durante el primer trimestre de 2017, el valor de las exportaciones totales alcanzó el 94 mil 687 millones de dólares, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En junio de 2016, Luis llegó a ponerle la cereza al pastel. Él es maestro en Ciencias de la Computación, especializado en imágenes. “Cuando escuché el proyecto no entendía bien, pero sabía que técnicamente era posible”, platica.

Investigaron y se dieron cuenta que para desarrollarlo necesitaban dinero. Tocaron puertas en cuatro incubadoras y nadie quiso apoyarlos. Pero en noviembre de 2016 NUMA México les abrió las puertas pues, las personas de IBM, no habían escuchado ningún proyecto similar a lo que ellos proponían.

Para Carlos y Daniel fue muy complicado venir a la CDMX desde Veracruz, por las responsabilidades que ya tenían con sus respectivas familias. Pero nada los detuvo, “creíamos en el proyecto y estábamos muy comprometidos para hacerlo realidad”, reconocen. La plataforma tardó cuatro meses en que empezara a funcionar.

Una de las principales barreras a las que se enfrentaron fue el poder acceder a la información, pues se encuentra protegida por gobierno federal, es posible verla pero no acceder a ella. Así que Daniel se encargó de la transcripción de 12 mil 491 fracciones arancelarias, es decir, todos los productos que entran a México. Y Luis se encargó de la tecnología y la arquitectura del proyecto.

Así funciona

Cuando una mercancía llega a un puerto, aeropuerto o frontera, las agencias aduanales inician un proceso para dar salida a los productos. Este trabajo de captura de información pasa por varias manos y puede tardar más de ocho horas, hasta clasificarla y asignarle un código para pagar impuestos. Un producto puede tardar de 15 horas salir, pero si existe un problema puede ser detenida tres días o quedar embargada.

Además se pueden generar multas, que pueden ir desde los 3 mil hasta los 5 millones de pesos. Incluso se puede perder la patente aduanal y con eso el derecho a ejercer el comercio exterior.

Los consorcios grandes, tienen la posibilidad de reponerse de la perdida o tener seguros que aminoren el impacto económico de la perdida. Pero existen pymes que no cuentan con esta posibilidad, con una sanción como ésta “puede ser fulminante”, sentencia Carlos. Un mal proceso aduanal, puede llevar a la quiebra a estas pymes.

Son estos puntos los que Logiety busca erradicar.

“Nos importan las empresas grandes pero más las pequeñas. El objetivo es brindarle a las pymes una plataforma de apoyo segura y así democratizar la información y que puedan ser más competitivas con los grandes consorcios. Ser como Facebook”, afirma Daniel.

Todo este desarrollo es posible por las herramientas que ya están desarrolladas en Bluemix, la nube de IBM, dentro de ésta existen módulos ya programados entre ellos la inteligencia artificial, la cual les ayuda a digitalizar documentos en tiempo real a través de sus móviles para la rápida identificación y clasificación de bienes, así como el costo arancelario, reduciendo errores e incrementando la productividad.

Con cuatro meses ya cuentan con más de 250 mil pesos de ganancia, 147 usuarios en tiempo real. También cuentan con siete clientes, cinco gratuitos y dos pagados. Y el sistema ya registra 326 mil productos registrados. Dentro de sus planes a futuro, Logiety espera alcanzar a 25 mil usuarios en Latinoamérica.

Hoy estos amigos, no sólo juntaron sus conocimientos académicos sino sus experiencias frente a los fracasos. Aunque no han vuelto al mismo bar, saben que esa noche de septiembre les cambió la vida.