Growth 2017: Los disruptivos de las fugas sin excavaciones

Jorge Pérez y Adrián Cordero abrieron su propio mercado en la rehabilitación de tuberías con Tubepol. Su secreto: romper el molde de la industria. Ahora, su apuesta es desarrollar un esquema de representación para ampliar su cobertura en el país.

Creer en uno mismo cuando tomas decisiones atrevidas y pocos te tienen fe, es algo que enfrentan los emprendedores disruptivos que se arriesgan a romper con el status quo. Fue precisamente eso lo que vivieron Jorge Pérez Gavilán y Adrián Cordero Ibarra, ingenieros civil y químico egresados de la Unam, cuando decidieron dejar sus empleos para crear una solución para rehabilitar tuberías industriales, de agua potable y de drenaje, sin necesidad de excavar.

“Me decían que eso no podía hacerse y que estaba loco”, recuerda Jorge. Pero a pesar del escepticismo de los demás, él y Adrián –que en ese entonces tenían 25 y 26 años, respectivamente– confiaron en sus habilidades y crearon Tubepol, empresa que ofrece un servicio de tubería polimérica curada en sitio, conocida como CIPP. Éste consiste en un liner, prefabricado en su planta y similar a un globo alargado, hecho de fieltro poliéster e impregnado con recina, que se introduce en la tubería dañada y que al inflarse, se adhiere a la misma creando un tubo nuevo.

Jorge y Adrián aseguran que su tecnología puede reparar una tubería de 100 a 150 metros en una noche sin necesidad de romper el pavimento, evitando afectaciones en el tránsito vehicular y peatonal. Además, reduce el costo de una reparación típica hasta en un 10% y prolonga la vida de la tubería hasta por 50 años. La consideran como un aliciente para la industria y la población para los próximos años.

Y es que México necesita mejorar su infraestructura hidráulica. El Instituto de Ingeniería de la Unam estima la pérdida de hasta el 50% del agua potable en el país por el desgaste que presentan las tuberías. Tan sólo Ciudad de México, según el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), tiene más de 13,000km de tuberías con más de 60 años de antigüedad, la mayoría hechas de asbesto, un material cancerígeno que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda evitar.

Además, el sistema de drenaje es insuficiente para precipitaciones fuertes. Esto, aunado a la cantidad de basura en las calles, provoca que la ciudad sufra encharcamientos y graves inundaciones en la temporada de lluvias.

Así opera Tubepol / Foto: Cortesía

Desafiando a la industria

La aventura de este emprendimiento inició en 2010, cuando Jorge y Adrián se conocieron en el trabajo, reparando tuberías. Pronto se hicieron buenos amigos, pues además del aspecto laboral, compartían la misma pasión por la tecnología y tenían la inquietud de emprender.

Su idea de negocio era rehabilitar tuberías sin excavar con una tecnología que ya se aplicaba en Estados Unidos y Europa, pero no en México. Y había una razón para que así fuera: importarla era costoso y tardado. No dándose por vencidos ante el reto, decidieron aventurarse aún más para, desde cero, desarrollar su propia tecnología y fabricar los materiales.

En 2012 dejaron su empleo e iniciaron el vuelo del emprendimiento, incubando su proyecto en InnovaUNAM –incubadora de empresas de Alta Tecnología de la Unam–. Ahí recibieron mentoría en temas empresariales y desarrollaron los materiales y procesos que necesitaban para hacer realidad su tecnología con apoyo del Instituto de Ingeniería y de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la misma institución.

“Nos aventamos sin saber realmente a lo que nos íbamos a enfrentar”, recuerda Jorge, entre risas. “Pero debes perder el miedo, porque tenerlo te hace permanecer en la zona de confort”.

A pesar de que Jorge y Adrián eran emprendedores novatos, tomaron el riesgo de forma inteligente: estudiando el mercado, identificando un problema real y rompiendo el molde de lo que todos los demás hacían.

¿Cómo detectaron esta oportunidad de disrupción? “Nos funciona mucho observar el entorno cotidiano, pensar en cómo funcionan las cosas, aprender de los demás y buscar cómo hacer lo que te propongas. Así encuentras la manera de darle un giro a las cosas”, explica Adrián. Después de un año de preparación e investigación, los amigos estaban listos para formalizar su negocio. Iniciaron con $115,000 propios, en una oficina pequeña, compartida y prestada, y con herramienta que les habían facilitado algunos amigos.

Esto les permitió iniciar el cambio en las reglas del juego y empezar a hacer ruido de su tecnología para ganar terreno en la reparación de tuberías. Su primer cliente no tardó en llegar: el Hospital Ángeles les compró una obra gracias a que uno de sus ingenieros descubrió su propuesta mientras leía una nota suya en Entrepreneur, a finales del 2013. Luego vinieron contratos con instituciones gubernamentales, más empresas privadas y clientes individuales.

Hoy, a cuatro años de haber arrancado, la empresa ha realizado más de 90 obras, tiene una planilla de 12 colaboradores en su planta en Atizapán, Estado de México, emplea hasta 60 personas en obra, y crece hasta 110% anualmente. En su cartera de clientes están Grupo Carso, Caminos y Puentes Federales, organismos públicos de agua, la industria petroquímica y la privada. Y recientemente ganó un proyecto para trabajar con Pemex, además de que se encuentra cotizando obras para armadoras de autos.

“Su mayor fortaleza es su perfil de innovación disruptiva, que les ha permitido abrirse las puertas en la industria y ser pioneros en el mercado latinoamericano”, considera Juan Manuel Romero Ortega, coordinador de Innovación y Desarrollo de la Unam. Y no sólo eso. “Siempre estamos buscando cómo mejorar los procesos y los materiales para encontrar nuevas soluciones y usos de esta tecnología”, puntualiza Jorge.

Gracias a esto, los fundadores han recibido varias propuestas de inversión. La que más les hizo sentido fue la de Rodrigo Felipe Sánchez Conde, coordinador general de Hidraúlica Termo Plus –empresa mexicana de ecotecnologías– quien logró conquistarlos después de mentorearlos por un año, pues no sólo les iba a aportar dinero, sino el know how necesario para crecer.

“Vi en ellos preparación, honestidad, pasión y orgullo de ser mexicanos. Las tendencias son irreversibles, es de sentido común ser parte de quien innova y más cuando hay talento joven”, opina. Hoy, este empresario es socio capitalista de Tubepol y representante de la marca en el estado de Puebla.

Creatividad para las adversidades

Al igual que muchos emprendedores, Jorge y Adrián han pasado turbulencias en el vuelo. Desde entender cómo se vende la tubería en México y cuáles son los procesos de licitación para venderle al gobierno hasta cómo convencer a los clientes de las ventajas de su tecnología, pues hay una fuerte resistencia del sector para cambiarse “el chip mental” de lo tradicional por uno disruptivo. “Los fabricantes de tubería nos ven como una amenaza, pero las constructoras están más abiertas a implementar la tecnología. Por eso tratamos de hacer alianzas con ellos para que la adopten y la ofrezcan en sus regiones a través de un esquema de representación”, agrega Adrián.

Otra de sus estrategias ha sido promover su tecnología entre estudiantes en universidades, proyectistas, constructoras y arquitectos, ofreciendo cursos en línea y presenciales, de manera que se impulse la ingeniería mexicana. “Queremos que los futuros ingenieros se sumen a Tubepol y hacer más tecnología mexicana, más económica y accesible”, enfatiza Adrián.

También han resentido los vaivenes económicos y políticos que vive el país. Y es que la variación en el tipo de cambio dificulta la compra de materia prima, pues al hacerse en dólares, altera el costo de las obras. Incluso los fundadores confiesan que han perdido proyectos por cambios de puesto al interior del Gobierno, y que, cuando hay elecciones o falta de presupuesto, la productividad baja. Para enfrentar esta situación, Jorge y Adrián voltearon la vista y empezaron a hacer proyectos en otros mercados que no fluctúan tanto, como el de la industria privada, de condominios y residencial.

A pesar de los tropiezos que han tenido, nunca han tirado la toalla, pues tienen una visión clara sobre lo que quieren lograr con Tubepol: desarrollar un esquema de representación con distribuidores y franquicias en torno a su servicio para ampliar su cobertura. “Ya estamos trabajando en eso. Tenemos ciudades cubiertas como Villahermosa, Hermosillo y Puebla”, afirma Adrián.

A decir de Juan Manuel Romero, de la Unam, su reto a futuro será ampliar su mercado en la industria por medio de socios comerciales, así como lograr el acceso a proyectos de gran envergadura, como en el sector de hidrocarburos. Jorge y Adrián están convencidos de querer seguir adelante, motivados por el empleo que han generado, la oportunidad que tienen en el mercado y por el éxito de otros emprendedores que los inspiran. Pese a sus logros, aseguran que todavía pueden mejorar y que esto es sólo el inicio.

¿Eres de los emprendedores que abrazan los cambios y los ves como una oportunidad increíble de subir al siguiente nivel? Si la respuesta es sí, Entrepreneur Growth 2017 es para ti.  Te esperamos este 24 de agosto en el Centro Citibanamex. El evento es gratuito, así que inscríbete y asegura tu lugar.

My Queue

Your Queue is empty

Click on the next to articles to add them to your Queue