Si no cumples con estos requisitos, no sabes manejar el dinero de tu negocio

Emprender o mantener un negocio podría parecer algo simple, pero saber cuidar las finanzas es más complicado de lo que pintan.

Por Sergio Porragas / OCCMundial

Emprender o mantener un negocio podría parecer algo simple: vendes y cobras por un producto o servicio a determinado precio, lo entregas en tiempo y forma, pagas los costos directos e indirectos más impuestos y obtienes una utilidad o margen de ganancia, ya sea para retirarla o para reinvertirla.

La realidad es que la ecuación puede ser más compleja dependiendo de la inversión de capital, de cómo financies el negocio y de cómo sea la operación. En cuanto a la operación, ésta primero debe buscar posicionar al negocio, luego mantenerlo a flote y después crecerlo y expandirlo y para esto es necesario que los equipos directivo y de finanzas tengan un conjunto de habilidades especiales. 

A continuación en OCCMundial te presentamos seis señales de que tú y tu equipo están teniendo una buena gestión financiera y comercial del negocio:

  • Sabes vender y cobrar. Además de tener excelentes ventas y un crecimiento sostenido, una de las claves del éxito en un negocio está en la optimización del ciclo del cobro a los clientes. Aquí es cuando la dirección de la empresa y el encargado de cobranzas deben incidir con el objetivo de agilizar el retorno de los fondos invertidos.
  • Operas la contabilidad de la manera más eficiente posible. Siempre es importante saber cuánto dinero ingresa a tu negocio y cuánto egresa y qué tipo de gastos tienes, incluyendo los impuestos. Además de cumplir con todo en tiempo y en forma debes de tener conocimientos de contabilidad básica, independientemente de que reclutes a un contador de toda tu confianza.
  • Procuras buenos márgenes para gozar de una sana rentabilidad. Todos queremos siempre vender al mejor precio, pero la competencia también. Con excepción de industrias monopólicas, el mercado presiona los precios a la baja o los beneficios a la alza. Impresiona, sin embargo, la facilidad con que las empresas pierden conciencia de sus márgenes reales. Vender sin margen o con márgenes mínimos no tiene justificación.
  • Tienes pensamiento analítico. Es decir tienes capacidad de analizar las cifras actuales de tu negocio y anticiparte a los hechos futuros. Recuerda que la preparación financiera no es sólo para quienes estudiaron una carrera de finanzas, administración o contabilidad, sino para quienes decidieron tener una empresa propia.
  • Controlas riesgos. Para muchas empresas es vital el manejo de recursos de manera efectiva y eficiente, reduciendo al máximo las probabilidades de pérdida. También es importante saber cuando algún proyecto no ofrece ganancias, es decir no es negocio. Las empresas siempre queremos más ventas, pero deben ser ventas rentables con promesas de valor cumplibles. No hacerlo pone en riesgo a la organización.
  • Tomas decisiones. Cuando un emprendedor entiende todo lo relacionado con el buen manejo financiero y comercial de su negocio, tiene la capacidad de tomar decisiones asertivas, ya sea para aprovechar una buena oportunidad de ventas o de inversión o para actuar rápidamente ante un problema ofreciendo alternativas de solución.

Contar con las habilidades mencionadas anteriormente en tu equipo de trabajo es un valor prioritario, así como la operación comercial correcta y oportuna. Si bien la rentabilidad se va construyendo poco a poco, normalmente es producto de una gestión empresarial cuidada e inteligente. Por ello lo más importantes es saber que estás gestionando de manera adecuada una empresa que produce.

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