Growth 2017: El líder que ayuda y gana

Con un liderazgo que inspira e incluye, Guillermo Jaime, CEO de MIA, está transformando la vida de la Base de la Pirámide mediante la construcción de vivienda con un negocio social y rentable.
Growth 2017: El líder que ayuda y gana
Crédito: Retrato: Diego Fierce, Maquillaje: Adriana Abraham / Entrepreneur en Español

Guillermo Jaime no quiere ser un empresario más en México. Desde su posición como fundador de Mejoramiento Integral Asistido, MIA, se ha convertido en un adicto en ayudar a la gente. Este ingeniero civil de 46 años desea que todas las familias en zonas rurales y semiurbanas en México tengan vivienda adecuada.

Para ello, desarrolló un modelo de negocio social que provee materiales, capacitación, gestión de financiamiento y asistencia técnica para la Base de la Pirámide (BoP), apalancado del apoyo de programas de Gobierno, capital de instituciones financieras, organizaciones sin fines de lucro y la propia contribución del usuario. Así, MIA ha construido más de 35,000 casas para más de 180,000 mexicanos de bajos recursos en 15 estados del país y pretende ir por más.

No ha sido fácil. Por principio de cuentas, Billy –como lo llaman sus amigos– arrancó su empresa en 2009, en medio de la crisis financiera de Estados Unidos que golpeó a la economía mexicana. Tres años después sufrió un traspié cuando la nueva administración pública limitó el acceso a programas de apoyo. ¿El obstáculo más reciente? La inestabilidad del mercado y el incremento en los precios asociados con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Sin embargo, este emprendedor, que igual se arremanga la camisa para trabajar en comunidades marginadas como para jugar golf con los grandes tomadores de decisiones del país, ha sabido sortear las turbulencias y crecer su impacto, con claridad de pensamiento, visión estratégica y un liderazgo inclusivo que empodera, reta e inspira a sus colaboradores.

La ecuación ha dado resultado: gracias a su gestión, MIA destaca como una empresa de impacto social rentable, que año contra año crece a doble dígito y que tan sólo en 2016 vendió 8,000 casas.

Social y rentable

Guillermo trabaja todos los días para mejorar la vivienda de la BoP, que vive con menos de 10 dólares al día y abarca a 90 millones de mexicanos, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Lo hace ofreciendo techo digno a los sectores menos favorecidos, contemplando el desarrollo de tres tipos de vivienda: progresiva rural (autoconstrucción de casas iniciando por el techo, paredes y piso), envolvente (casas terminadas pero sin muros divisorios en el interior) y completa (listas para habitarse). El costo promedio es de 6,000 dólares que, si bien parece inalcanzable para la BoP, es costeable gracias a MIA.

“Logramos un efecto multiplicador al tomar recursos de varias fuentes y repartirlos en distintos proyectos”, explica Guillermo.

Así, el Gobierno Federal aporta el 61% del costo, el Estatal o Municipal el 15% y algún organismo filantrópico o financiero el 4%. El resto lo absorbe el usuario: 5% como enganche –que representa el ingreso familiar de dos meses– y 15% a través de un crédito que paga a 1.5 años.

Gracias a esto, hoy MIA es, en palabras de su fundador, una empresa con vena social, pero rentable y escalable. “Gano dinero por la economía de escala, por condiciones con proveedores, eficiencia logística y por la integración del modelo de negocio. Prefiero ganar poco y replicarlo 7,000 o 15,000 veces, que ganar mucho a costa de unos cuantos”, agrega.

¿Cuáles son los retos de MIA? De inicio, reducir la dependencia de recursos gubernamentales para aumentar su escalabilidad. Para ello, Guillermo busca ampliar la captación de dinero de terceros, como organizaciones filantrópicas e instituciones financieras dentro y fuera de México. También adquirió un crédito con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por 1 millón de dólares, siendo la primera vez que el organismo extiende una línea de este tipo a una empresa no financiera en México.

También se suma la necesidad de dotar de más servicios básicos a la BoP. Ahí, Guillermo aprovecha su papel como líder en los negocios sociales para apoyar a startups que contribuyen a mejorar la calidad de vida de ese sector. Tal es el caso de Vitaluz –sistemas de prepago de energía solar– y Ecofiltro –dispositivo para filtrar agua.

Además, desea extender la cobertura de MIA fuera del país, por lo que a partir de 2018 buscará implantar en Guatemala un modelo similar al que tiene en México. “Se avecinan más retos, como atender a los migrantes que regresarán de Estados Unidos y necesitarán una vivienda. Debemos trabajar para hacer un mundo más justo y equitativo”, añade.

El ADN del liderazgo

Los emprendedores, y en especial quienes impulsan iniciativas de impacto social, poseen un liderazgo mar- cado por tres virtudes, de acuerdo con José Antonio Dávila, director del Centro de Investigación en Iniciativa Empresarial del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE Business School):

1. Magnanimidad. Tienen sueños grandes y ambiciosos, están inconformes con la realidad y quieren un mundo mejor para las futuras generaciones.

2. Audacia. Poseen un afán de logro y fortaleza que los ayuda a no darse por vencidos, ser constantes y perseverantes.

3. Fortaleza. Cuentan con la capacidad para superar las adversidades.

Estas tres características las posee Guillermo Jaime, además de una suma de fuerza, perseverancia, visión, congruencia y humildad. “Trato de inspirar y empoderar a mi equipo. Los hago partícipes y responsables de las de- cisiones. Y si el barco llega a buen puerto, no me tiembla la mano para repartir, pues todos tienen que participar en los beneficios de elevar nuestro crecimiento”.

Es un estilo de liderazgo constructivo, como lo califica la firma de consultoría Human Synergistics International. “Éste líder promueve el crecimiento y logros en los colaboradores, impulsándolos a pensar y comportarse en formas que les ayuden a conseguir sus objetivos y los de la empresa a través de acciones y esfuerzos compartidos, colaborativos y de cooperación”, explica Ivette de Jacobis, consultora en liderazgo y bienestar emocional.

Hacia el exterior de la organización, Guillermo también se proyecta como líder mostrando empatía, interés y sensibilidad ante las necesidades de los habitantes de las comunidades rurales. Tiene muchas historias gratificantes. “Una de ellas me ocurrió en Veracruz. Íbamos en un 4x4 y, de pronto, un hombre nos cerró el paso. Pensé lo peor. Me dijo que bajara la ventanilla del coche; sólo la bajé lo necesario. Me preguntó si yo era quien había cons- truido su casa porque quería agradecerme. Acto seguido descendí del coche y le dije: ‘sólo agradézcale a Dios’”, recuerda con una sonrisa en su rostro.

Con la misma humildad con la que aquella tarde des- cendió de su auto para compartir con el campesino, el emprendedor aborda los aspectos corporativos. Como cuando reconoció que era momento de ceder la dirección general a alguien más capacitado que él, pues no estaba seguro de poder llevar a su empresa al siguiente nivel desde la operación cotidiana.

En un ejercicio de honestidad, decidió buscar al mejor. Lo encontró en Enrique Arana, exgerente senior de Operación Hipotecaria de Infonavit, quien en junio de 2014 asumió la dirección general de MIA, cumpliendo con el perfil que Guillermo buscaba: empatía con el emprendedor, conocimiento del sector y experiencia en administración de empresas.

“Hay que sacudirse la soberbia y reconocer que tú solo no puedes multiplicar el tamaño o impacto de tu compañía. Sólo lo logras trabajando junto a los mejores, con quienes posean pasión, talento y visión de largo plazo”.

De capa caída al retorno del rey

En su carrera como emprendedor social de alto impacto, Guillermo ha atravesado pruebas de su fortaleza como líder. En 2012, cuando MIA llevaba tres años de operación y alrededor de 5,000 casas construidas, el emprendedor pasó uno de los momentos más críticos.

El Gobierno, uno de sus principales aliados para la construcción de vivienda, estaba restringiendo el acceso a programas de apoyo –algo natural con cualquier cambio de administración– y había que convencerlos nuevamen- te de la viabilidad del proyecto y de su liderazgo como emprendedor.

Aunque Guillermo esperaba que hubiera baches en el camino, pensó que todo sucedería más rápido y se frustró al ver lo contrario, por lo que, en un mal momento, decidió mudarse a Estados Unidos con su familia y alejarse de la operación. Pero pronto se dio cuenta que, aunque podía dirigir la empresa desde allá e incluso encontrar un muy buen empleo, no iba a pasar de ahí.

A la distancia, el emprendedor reconoce que marcharse fue una decisión precipitada y que su corazón y compromiso estaban con la gente más necesitada de México, así que reunió coraje para regresar al país a las pocas semanas de haber emigrado. Su objetivo: ponerle alas a MIA, sin importar quién estuviera en el poder.

“No soy infalible y el entorno me agarró mal parado, pero me sirvió para reconocer que mi pasión y lo que me mueve es ayudar a la gente”, asegura. Así, volvió a México

para tocar de nuevo las puertas del Gobierno, convencido de que trabajando con él multiplicaría su impacto.

Los años recientes han sido de bonanza para MIA, creciendo a doble dígito gracias a esta visión y a su perseverancia, pero también gracias a que ahora opera con procesos óptimos, medidas de control interno para mitigar riesgos potenciales (como el fraude) y procesos para evaluar y diluir los retos de trabajar con el Gobierno, asesorado por la consultoría de la firma PwC.

También implementó un software de ERP (Enterprise Resource Planning) y realizó una alineación estratégica para provocar un cambio cultural al interior y fortalecer la motivación entre los empleados, a la par de que se asesoró por expertos en Recursos Humanos para diseñar una estructura organizacional correcta.

“Aprendí que las empresas necesitan talento, orden y disciplina, así como procedimientos y un Gobierno Corporativo para poder sostenerse en el tiempo”, añade el también egresado del programa de Alta Dirección del Ipade en 2011.

Pero no sólo los números son importantes para este emprendedor, también lo es su gente. Así lo constata María del Carmen Méndez, gerente de Administración y Finanzas en MIA, quien afirma: “Guillermo tiene una gran calidad humana, su personal es su prioridad. Cuando puede, come con nosotros en la oficina y celebra nuestros cumpleaños”. Para esta colaboradora, su disciplina y claridad en la toma de decisiones son clave en la operación del día a día, pues aportan certidumbre y confianza al personal, compuesto por 50 colaboradores en oficina más una cuadrilla de 1,000 trabajadores para labores de construcción.

Para Guillermo, aún falta trecho por caminar. “¿Que si soy el líder que quiero ser? Estoy contento con lo que he hecho hasta ahora, pero no conforme porque puedo hacer cosas mejores. Ayudar a la gente te provoca adicción”.

¿Eres de los emprendedores que abrazan los cambios y los ves como una oportunidad increíble de subir al siguiente nivel? Si la respuesta es sí, Entrepreneur Growth 2017 es para ti.  Te esperamos este 24 de agosto en el Centro Citibanamex. El evento es gratuito, así que inscríbete y asegura tu lugar.

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