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Por qué tener agua en la oficina aumenta la productividad de tu equipo

Disponer de agua en la oficina y mejorar la rentabilidad de los empleados parecen, a priori, dos conceptos sin aparente relación, pero no es así.
Por qué tener agua en la oficina aumenta la productividad de tu equipo
Crédito: Depositphotos

Disponer de agua en la oficina y mejorar la rentabilidad de los empleados parecen, a priori, dos conceptos totalmente diferentes y sin aparente relación. Pero lo cierto es que pueden llegar a estar estrechamente relacionados. El principal nexo de unión de estos dos conceptos se encuentra en la importancia fundamental de la hidratación para el rendimiento.

El organismo humano está compuesto en más de un 80% por agua y una leve deshidratación puede provocar diversas molestias como náuseas o dolores de cabeza, y hasta afectar notablemente nuestra capacidad de concentración.

¿Por qué es tan importante hidratarse correctamente?

Cualquier actividad que realicemos, y no solamente las que precisan de esfuerzo físico sino simplemente sudar o transpirar, provoca que el organismo gaste una gran cantidad de líquidos naturales, los cuales deben ser reemplazados a través del consumo de agua. En esto consiste exactamente la hidratación.

Si la hidratación no es suficiente ni continua (los expertos recomiendan tomar entre 1,5 y 2 litros de agua al día) el organismo se resiente en mayor o menor grado. Algunos de los problemas de una hidratación inadecuada son:

  • Desregulación de la tensión arterial y/o de la corporal.
  • Problemas para hacer correctamente la digestión.
  • Decaimiento y cambios de humor.
  • Dolores de cabeza y mareos.
  • Problemas de concentración.

Todos somos conscientes de que una deshidratación severa impide el funcionamiento del organismo y del cerebro con consecuencias fatales. Sin embargo, muchas veces pasamos por alto que unas pocas horas sin beber agua son suficientes para provocar una pérdida del peso corporal del 2%, lo que puede afectar negativamente a:

  • La memoria a corto plazo.
  • La capacidad de procesamiento del cerebro.
  • La correcta concentración y el análisis pertinente de información.
  • Pérdida del nivel de alerta.  

Agua, bienestar y productividad

Al margen de la necesidad puramente fisiológica de beber agua con frecuencia para poder afrontar con garantías en nuestros retos diarios, ya sean deportivos como de estudios y, por supuesto, también los laborales, el agua a menudo supone otro gran beneficio: ayuda a conseguir el bienestar de los empleados.

Tener la posibilidad de tomar agua de calidad en cualquier momento es una de formas más sencillas y efectivas de que el empleado se sienta a gusto en la oficina. Y esto implica beneficios a todos los niveles como:

  • Mejora del clima laboral en general.
  • Mayor comunicación con compañeros, subordinados y superiores.
  • Aumento de la sensación de sentirse cuidado por la empresa.
  • Mejora de la concentración y, por lo tanto, de la eficacia y la calidad del trabajo.
  • Ayuda a relajarse y a recuperar fuerzas para poder rendir al máximo durante la jornada laboral.

Un office con fuentes de agua: una óptima inversión para la empresa

Ya hemos visto la importancia de estar bien hidratados para poder rendir al máximo en la oficina y, de esta forma, conseguir unos buenos índices de rentabilidad  y productividad empresarial, unos objetivos que, obviamente, son comunes para todas las empresas y pequeños negocios.

Recomendamos: Los mexicanos que quitan la sed con agua hecha del aire

El problema es que algo en apariencia tan simple como hidratarse bien, puede llegar a ser complicado si no se ponen los medios adecuados. A veces, ya sea por el estrés, porque no tenemos sensación de sed o, simplemente, porque no disponemos de agua de calidad y a una temperatura idónea a mano, dejamos de beber lo suficiente. Lo cual es un craso error.

La solución puede ser tan sencilla como habilitar un office, o un simple espacio agradable para relajarse, con una fuente conectada a la red pública o un dispensador de botellas o garrafas de agua mineral. Una inversión mínima que puede llegar a ser muy rentable para la empresa.