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10 errores típicos de emprendimiento que hundirán tu startup

Recopilamos una serie de tropiezos comunes para que a ti no te pase lo mismo o que al menos minimices el margen de error.
10 errores típicos de emprendimiento que hundirán tu startup
Crédito: Depositphotos.com

Lanzarse a emprender una startup puede parecer muy fácil en la teoría: agarras una idea, la aplicas y posteriormente mueves todos los recursos posibles en un garaje donde algún día, mágicamente, se acercará un inversionista con capital y triunfarás.

Lamentablemente, la realidad dista mucho de la idealización que podemos tener en nuestra mente. No obstante, los emprendedores suelen citar con frecuencia qué es lo que los ha llevado a fracasar en numerosas charlas y ferias del sector.

Por ello, hemos querido recopilar una serie de ellos para que a ti no te pase lo mismo o que al menos minimices el margen de error.

1. No tener ventaja competitiva

La ventaja competitiva en tu negocio debe ser la piedra angular y es lo que diferencia de otras empresas dándote una posición de mercado superior.

Si no tienes una ventaja competitiva (ya sea tecnológica, técnica o de capital humano), no puedes pretender que puedas ganar a competidores que ya llevan un largo recorrido en tu mismo mercado.

Debes tener algo disruptivo que suponga hacer las cosas mejor, más rápido o más eficientemente que la competencia.

2. No realizar una investigación de mercado

Muchas personas se preguntan cómo es posible que su negocio haya fracasado en México, si en Estados Unidos funciona. Tu negocio de desayunos con cereales puede que funcione en CDMX pero lo más probable es que fracase si lo pones en Chihuahua.

Las tortas ahogadas funcionan muy bien en Guadalajara pero no son nada populares en la capital.

Si realizas una investigación de mercado, evitarás caer en estos errores.

3. Tener un negocio de bajo valor añadido

El valor es algo de difícil medida. No existe ninguna receta mágica por lo que algo que vale 0 cuete $1,000 sin esfuerzo. Si nadie identifica el valor de tu producto y si nadie está dispuesto a pagar lo que tú crees que vale, no te comprarán.

Debes localizar dónde está el valor de tu producto y cómo incrementarlo en el tiempo. De lo contrario, no lo venderás.

4. No tener capital

Hay emprendedores que piensan que es posible emprender sin capital o con muy bajo capital.

Esto no es cierto.

Es verdad que puedes aprovechar las técnicas de Growth Hacking Marketing para reducir los costos al mínimo, pero las personas de tu equipo son un costo fijo que tienes que pagar. Recuerda que nadie trabaja gratis y que hay miles de startups que pagarán mejor que la tuya, y los abrazos y buenas palabras no pagan las facturas de nadie.

5. Mal management

Otros tantos piensan que son el nuevo Carlos Slim, pero la realidad es que gestionar una compañía es bien difícil. Mantener motivado a tu equipo (incluso a ti mismo) es una tarea tediosa. Pensar que todo va a salir bien después de dar las instrucciones y despreocuparse es otro error tradicional. Si las empresas ya establecidas tienen enormes problemas de management, ¿qué te hace pensar que tú no los vas a padecer?

6. Querer crecer demasiado rápido

Un clásico. La startup que en 2 años pasa de 5 a 50 trabajadores. Al año siguiente despide a 20. ¿Por qué? Porque creció demasiado rápido.

Es verdad que el mercado puede obligarte a que necesites más trabajadores, la ambición puede hacerte pensar que tienes que ganar más dinero a toda costa, pero lo más probable es que el globo se desinfle igual de rápido que se infló.

A veces es mejor renunciar a clientes a los que no puedes atender que tratar de atenderlos y fracasar porque has contratado a trabajadores demasiado rápido sin un proceso de selección adecuado.

7. Hacerse colega de los capitalistas de riesgo (y pensar que añaden valor)

Los capitalistas de riesgo o VC (Venture Capital) son personas y compañías que buscan ganar dinero con tu negocio. Ni son amigos ni te van a dar el dinero sin contrapartidas.

Es un error pensar que son tus amigos y que te dejan el dinero sin que les des algo a cambio. Mantén las distancias, ya que son empresarios como tú y lo que buscan es rentabilizar su inversión. Ellos no añaden valor a tu negocio, eres tú el que lo añade con el dinero que te han prestado.

8. Friends don’t let friends build startups

Este es un mantra de Amazon, aunque en vez de startups dice “data centers”.

Tus amigos son un buen apoyo para emprender, pero tienes que pensar que en temas de negocio una amistad puede acabar arruinada. Y puedes perdonar errores que a un profesional no perdonarías por el mero hecho de ser tu amigo.

Tus amigos, si son válidos, puedes contratarlos. Pero tu rol en la compañía es el de CEO, y si tienes que despedirlos, enojarte con ellos o reprenderlos, no puedes actuar como un amigo.

9. Creer que lo sabes todo y que tus competidores son idiotas

¿Cuántos casos se dan de emprendedores que creen que los competidores lo hacen todo mal, salvo él? Tus competidores, sobre todo los que llevan años, probablemente estén ahí porque saben más que tú. Aprende de ellos, estúdialos, copia y mejora lo que les funcione, pero no les infravalores por ser “dinosaurios”. A no ser que tú seas el meteorito que los elimine, claro.

10. Querer ganar dinero sin pasión por lo que haces

Si tu única intención es revender tu startup al mejor postor, hacer dinero sin preocuparte el capital humano de tu compañía, explotar a todos los trabajadores de tu empresa (menos a ti), y simplemente ves tu startup como un medio para hacer plata y no como un fin, lo más probable es que fracases ya que te falta pasión.

Sin pasión por las cosas bien hechas, hoy Microsoft seguiría estando en medio del desierto de Albuquerque, Apple seguiría vendiendo sus computadoras a mano en una tienda y Chipotle una cadena más de Tex-Mex.

No cometer estos errores no te garantiza el éxito, pero sin duda te hará estar más cerca de los grandes a los que quieres imitar o incluso superar.

No hay talento que valga sin esfuerzo, y no hay esfuerzo que sirva sin visión. La unión de estas tres es lo que va a marcar realmente la diferencia entre el triunfo y el fracaso.