My Queue

There are no Videos in your queue.

Click on the Add to next to any video to save to your queue.

There are no Articles in your queue.

Click on the Add to next to any article to save to your queue.

There are no Podcasts in your queue.

Click on the Add to next to any podcast episode to save to your queue.

You're not following any authors.

Click the Follow button on any author page to keep up with the latest content from your favorite authors.

Columnas

Por qué urge un TLC para el México pobre

Necesitamos un tratado de libre comercio con el México más pobre para facilitar su integración.
Por qué urge un TLC para el México pobre
Crédito: Depositphotos.com
4 min read

En días pasados, estuve en Washington para defender el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en una audiencia pública, convocada por el Representante de Comercio de Estados Unidos. Había de todo, como en botica: el líder sindical muy enojado porque el tratado fue una amenaza creíble de que se llevarían los empleos a México; el representante de las industrias creativas de Los Ángeles que se quejó porque los canadienses subsidian el cine, y el productor de TV hispano-estadounidense que dijo que las empresas de medios mexicanas impiden a los canales de cable y satélite acceder a los generadores de contenidos.

La zona TLCAN fue, hace 23 años,?una gran zona económica especial. Nos?pusimos de acuerdo para respetar las?inversiones, para tener mecanismos civilizados de resolución de disputas, y para?eliminar barreras arancelarias, tributarias,?subsidios indebidos y regulaciones onerosas que pudieran obstaculizar el comercio. La realidad es que el TLCAN fue una política pública increíblemente exitosa para los tres países, pero especialmente para México. A pesar de que nuestra economía, en general, no creció tanto como lo anticipábamos en esa época, muchas regiones sí lo hicieron y se convirtieron en socios prósperos de Estados Unidos y Canadá.

En el México de hoy, estamos batallando para integrar a muchas regiones del país al desarrollo. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) determinó el año pasado, en su informe de competitividad de los estados, que 56% de las exportaciones mexicanas provienen de cinco estados y ninguno de ellos está en el sur del país. Por eso, el Gobierno creó las Zonas Económicas Especiales que estimulan la inversión y dan ventajas fiscales a las inversiones que se establezcan en las regiones más atrasadas. Lo único que necesitamos para desarrollar Chiapas o Oaxaca es firmar un tratado con ellos, en donde se eliminen barreras al comercio y la inversión.

La realidad es que los poderes locales son los dueños de esas economías de enclave, y no les gusta la competencia de los foráneos. Las leyes de estos lugares no protegen las inversiones o facilitan el comercio de mercancías. El gobierno en esos lugares sigue siendo un obstáculo al servicio de quienes han sido los dueños de los negocios históricamente. Los impuestos al trabajo, pensados para un monopolio pre-TLCAN, o para una fábrica de coches, no son costeables en actividades como la manufactura ligera, que es donde podrían empezar algunas de estas regiones.

Necesitamos un marco de derecho más parecido al del resto de América del Norte. Necesitamos un tratado de libre comercio con el México más pobre, que baje la carga fiscal de esas regiones y las metas en el siglo XXI. Deberíamos facilitar su integración comercial con Norteamérica, Centroamérica, el Caribe, y el norte de Sudamérica. No busquemos llevar solamente industria: desarrollemos ahí servicios de más alto valor agregado.

El IMCO ha definido la competitividad como la capacidad de las regiones para atraer inversiones y talento. Eso implica que la calidad de vida mejore, que el crimen no controle el territorio y que haya opciones educativas y de empleo para todos. Deben romperse los monopolios locales para que los consumidores en esos lugares tengan mejores precios, y eso les permita ahorrar, invertir y crecer sus economías familiares y empresariales. Lo primero es mejorar la competencia y el capital humano. Ya le llegará su tiempo a la infraestructura.

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

¡Gracias por estos primeros 25 años, querido emprendedor!