My Queue

There are no Videos in your queue.

Click on the Add to next to any video to save to your queue.

There are no Articles in your queue.

Click on the Add to next to any article to save to your queue.

There are no Podcasts in your queue.

Click on the Add to next to any podcast episode to save to your queue.

You're not following any authors.

Click the Follow button on any author page to keep up with the latest content from your favorite authors.

FinTech

Lo bueno, lo malo y lo feo de tener una Ley Fintech en México

El presidente Enrique Peña Nieto promulgó esta semana la Ley para la Regular a las Instituciones de Tecnología Financiera.
9 min read
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

En el marco de la 81 Convención Bancaria que se celebra en Acapulco, el presidente Enrique Peña Nieto promulgó esta semana la Ley para la Regular a las Instituciones de Tecnología Financiera (Ley Fintech) que fue aprobada por los legisladores el pasado 1 de marzo. 

La globalización y creciente cultura de la innovación tecnológica han obligado a que las autoridades, instituciones y reguladores del sector financiero a nivel mundial, actúen de manera apresurada para emparejarse a esta oleada de cambios, mediante la propuesta de diferentes medidas y reglas para las nuevas tecnologías en los servicios financieros.  Es por eso que quiero analizar los acercamientos de los países protagonistas (México incluido) al tema, (ii) las causas que dieron pie a la urgencia por intentar alcanzar al “futuro” del sector financiero, las generalidades de la Ley de Tecnologías Financieras en México, y por último (iv) lo bueno, lo malo y lo feo que nuestros legisladores y asesores causarán con sus apresurados esfuerzos regulatorios.

Al día de hoy existen 12 países del mundo que de una u otra manera son partícipes en la actualización de esta desconocida rama del Derecho, y México no es excepción en regular (o intentarlo) las instituciones y actividades especializadas en tecnología financiera. Si bien lo anterior no implica el tener resuelto en todos los aspectos la regulación fintech, nuestros diputados y senadores de la mano con un conglomerado de instituciones y asesores privados en la materia, elaboraron la Ley de Tecnologías Financieras o Ley Fintech.

¿Cómo se han regulado las fintech en el mundo?

Para entender la gran tarea que implica regularizar estas tecnologías, nos apoyaremos en los casos de Estados Unidos de América, China y Reino Unido (todas estas naciones, líderes en el sector fintech en sus respectivas regiones).

1. Acercamiento reactivo: Estados Unidos apuesta por la adecuación y reforma de las leyes ya existentes, para incluir la nueva regulación a las instituciones fintech. Esto resulta urgente, ya que de acuerdo con Goldman Sachs, se estimó que un aproximado de $4.7 trillones de dólares se moverían desde el sector financiero tradicional hacia las fintech1

2. Acercamiento proactivo: Reino Unido y China apuestan por la creación y desarrollo de estructuras regulatorias nuevas que no afecten la manera en la que las instituciones y actividades fintech se desarrollen, sin la imposición de reglas desactualizadas y arcaicas aplicables a las instituciones financieras “ancianas”.

3. Acercamiento híbrido: A diferencia de los modelos de acercamiento EE.UU., Reino Unido y China han estado desarrollando, México está apostando por un acercamiento que intenta fusionar a reacción y proactividad en el mundo fintech, cimentando su regulación en nuestro país en primer lugar de manera genérica con la Ley de Tecnologías Financieras y reformas a leyes existentes, y después actualizar al sector con regulación secundaria para aclarar las inminentes lagunas en el mismo.

Analizamos lo anterior debido a que la Subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio Marquéz, adelantó (y aceptó) que la Ley Fintech no contemplaría cada aspecto técnico del sector, pero daría tiempo a las autoridades encargadas para emitir regulaciones secundarias que buscarán cumplir con ese fin.

Es prudente suponer que la creación de la regulación fintech a meses (o años) sin intereses, causará una neblina de incertidumbre que pondrá a la mayoría de los participantes, usuarios y entusiastas fintech, al tanto del trabajo y agenda que nuestros legisladores, en esta primera etapa hasta en tanto no se redacten y compartan estas reglas secundarias.

A pesar de  los diferentes enfoques, acercamientos al problema, y deficiencias ante el intento de regular lo “desconocido”, las cuatro naciones comparten el mismo razonamiento detrás de la implementación de estos cuerpos normativos:

1. La mitigación de incertidumbre regulatoria a usuarios, instituciones e interesados del sector fintech.

2. Transparencia financiera, prevención de fraude y lavado de dinero; entorpeciendo el financiamiento al crimen y/o terrorismo dentro y fuera de sus respectivos territorios.

3. Estandarización y autorizaciones de todas las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF´s) participantes en el sector y la información que reciben, usan y retienen.

A grandes rasgos, los involucrados (y principales interesados) en la implementación de regulación directa o indirecta para las actividades Fintech e ITF’s son: La Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el Banco de México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en un plano primario, y las Comisiones de Seguros y Fianzas, de Sistemas de Ahorro para el Retiro, entre otras en un plano secundario. Resulta prudente suponer que los reguladores primarios anhelan darle la toda la celeridad posible a la creación de todas las leyes y reglamentos que vayan a controlar el sector.

¿Qué está en la mira de la Ley Fintech?

Instituciones de Financiamiento Colectivo (Crowdfunding)

Actualmente reguladas en la Ley de Crédito y Ahorro Popular; algunas de las empresas que operan bajo este esquema son las Sociedades Financieras Comunitarias (SOFICOs) y las Sociedades Financieras Populares (SOFIPOs), siendo ésta última, un esquema de tendencias crowdfunding atractivo teniendo con ejemplo y referencia inmediata a Kubo Financiero.

Este tipo de instituciones, a grandes rasgos, captan recursos de los usuarios que quieran involucrarse, para destinarlos posteriormente a proyectos dentro de su catálogo o fuera del mismo, con el fin de fomentar el emprendimiento y desarrollo a sectores económico-financieros que sin la existencia de estas instituciones, no tendrían acceso a dichos fondeos; todo lo anterior, con rendimientos al inversionista.

Instituciones de Fondos de Pago Electrónico (E-Money)

Siendo estas las instituciones y aplicaciones de pago digital para cualquier operación contraída dentro o fuera de la plataforma electrónica: e-commerce. Como ejemplos de este tipo de instituciones tenemos a Pay-Pal y cualquier Marketplace o plataforma de compra/venta de artículos en general en donde exista contraprestación monetaria que se pague por medios electrónicos, como lo hace Amazon o Ebay.

Instituciones de Administración de Activos Virtuales (Exchanges de Criptoactivos/monedas)

La Ley Fintech buscará también regular a las instituciones que buscan emular las actividades de una Stock Exchange o Bolsa de Valores en donde existan compra, venta, transmisión y transformación de monedas de curso legal (Peso Mexicano, Dólar Estadounidense, Yen Japonés) y cripto-activos. Éste último tipo de instituciones representa un frente complicado a regular por las implicaciones y carácter de derivados que en cierta medida este tipo de criptomonedas pudiesen tener. Debido a lo anterior, y en comparación al acercamiento proactivo de China, hace unas semanas dicho país ilegalizó, clausuró e incautó todo el dinero recaudado por toda Oferta Inicial de Criptomonedas (por sus siglas en inglés “ICO”) previamente celebradas o planeadas, levantando así una bandera roja en la marea de posibles prohibiciones en el horizonte (i.e. clausura de exchanges de criptoactivos, o regulación rigurosa).

Lo bueno, lo malo y lo feo de tener una ley fintech en México

Agotados todos los temas mencionados en la introducción referente a la Ley Fintech, no queda más que concluir este análisis con lo bueno, lo malo, y lo feo que nuestro acercamiento al tema pudiese causar una vez que el sector financiero se dé cuenta del potencial y eficiencia que las tecnologías aplicadas al mismo pueden presentar, y realicen su inminente transición al progreso.

Lo bueno: Habrá un marco regulatorio que dará seguridad y certeza a los usuarios y participantes en el sector financiero; el emprendimiento mexicano se verá beneficiado como nunca antes lo había sido, derivado de los nuevos mecanismos para inversión y apoyos a los que podrán ser acreedores. Además, se prevendrá el lavado de dinero y otros mecanismos beneficiosos para el lado oscuro de la fuerza.

Lo malo: Al existir millones de pesos en transacciones sobre la mesa, históricamente nuestro país ha visto episodios de entorpecimiento legislativo por la politización del progreso y el deseo de una rebanada grande del pastel fintech. Adicionalmente, no existen precedentes dado que somos el único país regulando el sector fintech de manera escalada (híbrida).

Lo feo: Existen ya leyes que regulan a varias ITFs (SOFIPOs y SOFICOs) y les imponen reglas estrictas; la creación de estas nuevas leyes significarían un conflicto de “derechos adquiridos”, es decir: contarán con regulaciones excesivas (dobles filtros y dobles autorizaciones para operar) en caso de que nuestros legisladores no contemplen dicho tema. La falta de expertise en el sector fintech puede dar pie a extremismo regulatorio: o mucho, o muy poco…dependiendo de la ITF de la que se trate.

Permanezcamos entonces vigilantes a las actualizaciones que presumen venir rápido y sin contratiempos, y con ello, direccionar y sacarle todo el provecho disponible a el impacto, beneficios y alcance que la tecnología financiera le puede brindar a nuestro sistema económico nacional, sus usuarios, y personas que en situaciones actuales se ven imposibilitados a emprender esa idea o proyecto que pueda crear valor íntegro para el futuro…que ya está aquí.


[i] David Ricardo Morales S. Maestro en Derecho Comercial Internacional por la Universidad de Tulane en Luisiana. Graduado de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. Abogado de Área Corporativa en Basave Colosio Sánchez Abogados, S.C.; Cripto-entusiasta en tecnologías de Blockchain, y Contratos Inteligentes.

[ii] The Economist. “The Fintech Revolution”. Mayo 9, 2015

5 ventajas que las fintech dan a los emprendedores y a las empresas