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Marketing > Héroe Emprendedor

8 lecciones para marcas y empresas que nos deja el sismo

Demuestra de qué está hecha tu marca.
8 lecciones para marcas y empresas que nos deja el sismo
Crédito: Depositphotos.com
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Cuando creemos que todo es seguro, que no hay nada nuevo bajo el sol, que tenemos poco por aprender, llega un evento que sacude nuestras vidas y en ocasiones esto ocurre de manera literal. El sismo del 19 de septiembre de 2017 que afectó la Ciudad de México, así como Morelos, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y el Estado de México, cambió en cosa de horas muchas de las ideas que dábamos por hecho.

En este texto quiero concentrarme única y exclusivamente en temas de marketing y construcción de marca. Un buen branding puede tardar años en construirse y apenas unos minutos en derrumbarse. Es en momentos de crisis como el que se nos presentó con el temblor que, así como las personas, también las marcas y las empresas muestran de lo que están hechas. Es, por así decirlo, su momento de verdad.

Por eso, considero que todo lo que pasó en estos últimos días de septiembre nos dejó 5 valiosas lecciones:

1. El público joven se une causas que considera necesarias

Se ha repetido hasta el cansancio en diversas notas desde hace años que los Millennials somos los causantes de todos los problemas de la actualidad (quien escribe esto también forma parte de este grupo). Se ha etiquetado a la Generación Y como poco comprometidos, apáticos, flojos, adictos al teléfono móvil y sin interés alguno por causas políticas o estabilidad laboral.

La gran sorpresa para esos detractores fue que los jóvenes tomaron la iniciativa en muchos de los esfuerzos de ayuda: desde labores de rescate hasta ayuda en los centros de acopio, pasando por donaciones, colectas y hasta entrega de víveres a los pueblos. Son ellos y no las generaciones que los han criticado la mayoría que está en las calles apoyando.

¿A qué se debe esto? A que consideran que la situación es tal que es necesario que participen o nadie más lo hará. Ese compromiso que empresas, marcas y partidos políticos no acaban de comprender será clave si quieren llegar a esa generación que ya es mayoría en la fuerza laboral y en cuestión de año ocupará todos los puestos clave de toma de decisiones.

2. Las marcas comprometidas con la sociedad lo demuestran con hechos

Toda empresa grande que se respete cuenta con programas de responsabilidad social: desde el torneo de golf hasta las campañas de reforestación, cada una busca mejorar a su estilo su imagen ante la sociedad y de paso hacer que todos se enteren.

Sin embargo, el sismo presentó una prueba de fuego a las marcas: ¿hasta dónde estaban dispuestas a comprometerse? Un comunicado de prensa lamentando la situación ya no bastaba; no cuando sus clientes estaban en las calles en mangas de camisa. No podían quedarse mirando cuando la sociedad estaba tomando acciones.

Algunas marcas como Modelo y Bimbo pusieron sus camiones al servicio de los que buscaban llevar víveres, +Kota puso a su equipo de veterinarios a disposición, Lego donó juguetes, las telefónicas ofrecieron llamadas y datos ilimitados, Alsea convirtió a sus restaurantes en centros de acopio y Sonora Grill creó una comida sin costo para rescatistas, mientras que otros… para no decir nombres, solamente dijeron que movían al lunes la fecha de pago de la tarjeta.

Aun así, muchas marcas que son parte de nuestro día a día, incluyendo muchas que vinieron a México a crecer y consolidarse, brillaron por su ausencia, dejando pasar una oportunidad de oro para mostrar auténtico interés por el mercado mexicano, lo que nos lleva a...

3. No necesitas ser grande para hacer algo grandioso

Muchos mencionaron el caso de una ferretería en la Condesa que donó todo su inventario para labores de rescate. En las redes sociales aparecieron fotos de taqueros que fueron con todo y trompo de pastor para alimentar a los voluntarios y marcas. Pequeños talleres de juguetes lanzaron muñecos de Frida, la perrita rescatista, cuyas ventas irían a donaciones.

Tu negocio no tiene que facturar millones ni tener cientos de empleados para crear una diferencia, sino poner tu talento a favor de una causa altruista en el lugar y momento correcto. No importa si lo que puedes dar es mucho o poco, mientras pueda hacer la diferencia en tu entorno.

4. La politización de un asunto no siempre es positivo

¿Quién podría culpar a los políticos por pensar que todo tiene que ver con política? Lamentablemente, el meter política en temas de la sociedad civil como acopio de víveres o donaciones para los damnificados puede ser contraproducente si lo que buscan es un beneficio a corto plazo.

Salvo los gobernantes que se pusieron las pilas desde el primer día para informar y coordinar labores de rescate, los grandes perdedores de estos días de rescate y reconstrucción serán los políticos, ya que pueden donar todo su presupuesto electoral y seguirá quedando la sensación de que lo hicieron como reacción a lo que pedía la gente más que como iniciativa propia.

Mención honorífica para aquellos partidos que aprovecharon los centros de acopio para poner calcomanías con su logo o decir que los donativos fueron del gobierno local. Tal vez eso era tolerable hace 30 años, pero en la era de las redes sociales están expuestos.

5. Los medios digitales son el entorno del público jóven

Así como en el terremoto de 1957 la radio fue el principal medio de comunicación y en el de 1985 fue la televisión, en 2017 las redes sociales se convirtieron en el canal más efectivo para interactuar y construir redes de apoyo.

Desde necesidades en centros de acopio, materiales que requerían en labores de rescate, donaciones y empresas que se sumaban al esfuerzo de la gente, Twitter, Facebook, WhatsApp e Instagram permitían seguir en tiempo real los eventos.

No solamente fueron un canal de información, sino que permitieron a la gente, principalmente a los usuarios jóvenes, asumir un rol activo: podían saber al instante a dónde llevar cosas, en dónde podían ofrecerse como voluntarios y hasta quienes necesitaban transporte para ir a otro estado.

¿Y qué rol tuvieron los medios tradicionales?

6. Los medios tradicionales se asumieron para un público pasivo

Por otro lado tuvimos a ese público pasivo, aquel que seguía atentamente las noticias pero no tomaba un rol activo ante la situación. Este público comprendía principalmente a buena parte de la generación X y baby boomers, personas que ya habían vivido esto en el 85 y sentían que esta película ya la vieron.

La radio y televisión se convirtieron en sus medios. Aquellos en los que podían escuchar las actualizaciones en puntos de rescate y mantenerse informados, tener imágenes de cada lugar de los hechos sin salir de casa o escuchar análisis de la situación o entrevistas con políticos para saber qué estaban haciendo.

En este punto, los periódicos son los que se vieron más lentos y tuvieron que mover los esfuerzos a sus plataformas online para tener una cobertura mayor de lo que ocurría sin perder tiempo por la impresión.

También tenían un lado positivo: los medios tradicionales permitían seguir historias: casos de personas (o animales) que formaban parte de la noticia, con las que el público se pudiera identificar. Pero nuevamente se cayó en excesos.

7. La gente quiere historias, pero no debes casarte con una sola

En medio de toda la cobertura, el caso de Frida Sofía, la niña atrapada que no existió, robó valiosos minutos a los medios de comunicación, en particular a la televisión, puesto que quitó tiempo para ver lo que ocurría en otros sitios, comunicar sobre lugares o personas que necesitaban ayuda, por casarse con el final de una historia que al final nunca ocurrió.

Si algo conocimos de sobra con este desastre fueron historias: desde grupos de amigos que iban a ayudar a los centros de acopio, perros rescatistas, grupos de voluntarios que vinieron de otros países, gente que donó todo lo que podía, voluntarios que llevaban comida o milagrosos casos de rescates. Había muchas oportunidades de conocer cómo se vivía allá afuera.

El problema de casarse solamente con una historia (y una con tantos errores en la comunicación) no es solamente que se descuiden todas las demás, sino que los medios renuncian a la labor social de informar en caso de desastre natural para contarse en narradores, como si se tratara de una serie o telenovela.

Por eso las redes sociales resultaron más eficientes, ya que no solamente se podía dar seguimiento a la historia, sino a las necesidades de cada lugar gracias a los hashtags y a la aparición de páginas que recogían la información.

8. Aún no es tarde para enmendar el camino

¿Será que tu marca o pyme perdió una oportunidad de oro conforme toda la gente sea rescatada y los centros de acopio se llenen? No todavía.

Lo más difícil está por venir. Conforme pasen los días y se normalice la situación, mucha gente volverá al trabajo o a clases, pero no todo volverá a ser como antes: habrán personas que seguirán sin hogar, los víveres se acabarán y las labores de reconstrucción serán la parte más larga de todo este proceso de recuperación.

Es ahí, cuando falte gente y se necesite ayuda, que tu marca o empresa puede cooperar: detecta qué se necesita y en dónde, cómo puedes ayudar con lo que haces o lo que tienes, qué puedes ofrecer sin que te deje en bancarrota y cómo puedes poner tu proyecto al servicio de la comunidad. Aún puedes lograr ese cambio positivo. La gente te lo agradecerá.

*Este post está dedicado a la comunidad del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, que este lunes 25 realizó un homenaje a los estudiantes fallecidos por los derrumbes.