Jovenes emprendedores

Emprendedores sobredotados, la apuesta de esta escuela en México

El Cedat trabaja en un proyecto piloto que busca impulsar la creación de startups de niños sobredotados desde edades tempranas.
Entrepreneur Staff
8 min read

Todo comenzó casi de casualidad en 2015 cuando la Agencia Espacial Mexicana y el Centro de Atención al Talento (Cedat), que trata a niños sobredotados, trabajaron en un proyecto de tecnología. “Ahí descubrimos que los niños y  jóvenes sobredotados tienen una gran capacidad  para emprender; para tener ideas innovadoras”, asegura el Dr. Andrew Almazán Anaya, director del Departamento de Psicología e Investigación del Cedat.

De ahí surgió la inquietud de apoyar a estos niños y jóvenes sobredotados que tengan una idea que pudiera convertirse en una startup. Así, este 2017, el Cedat abrió el primer taller de emprendimiento con ayuda de profesores de la Universidad Anáhuac y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La intención del taller de emprendimiento es darles las herramientas a estos niños y jóvenes para transformar sus ideas en un negocio autosustentable que sea financieramente viable.

En entrevista con Entrepreneur en Español, el Dr. Almazán, que es sobredotado, explica que el propósito es que “en los próximos tres años estos niños jóvenes tengan productos y servicios viables donde incluso puedan ser financiados como startups por inversionistas u otras empresas”.

Sin embargo, los niños y jóvenes sobredotados con un proyecto emprendedor se enfrentan a un problema de estereotipo por la edad. “Muchas veces los proyectos a cortas edades no son apoyados, por eso en el Cedat se les apoya con procesos especializados porque no sabemos quiénes de ellos van a tener empresas exitosas o tener ideas que puedan revolucionar la tecnología”, aclara Almazán.

Por ejemplo, Erick Celis Arrarás Martínez, es un niño sobredotado, a sus nueve años tiene en mente desarrollar una app para fabricar juguetes con diseños especiales impresos en 3D.  “La idea surgió porque mis amigos siempre quieren juguetes con formas combinadas que no existen en el mercado”, dice el pequeño que se confiesa amante de los Legos.

Almazán recomienda a los inversionistas romper los estereotipos de edad “porque tenemos niños de 10 años que pueden razonas como un joven de 18 años”.

Por ello, sin importar su edad, en el taller de emprendimiento del Cedat se provee a los alumnos de herramientas de viabilidad financiera y aspectos de marketing que les serán indispensables para cuando se encuentren frente a posibles inversionistas.

Carlos Avendaño Soria, de 16 años, actualmente trabaja desarrollando un auto eléctrico electrógeno no híbrido que se pueda producir y vender como un coche utilitario. “Veía una oportunidad, es una moda que las automotrices diseñan autos eléctricos y quería algo mexicano que se pudiera vender a un precio asequible”, declara el joven emprendedor que estudia ingeniería en sistemas en la Universidad Tecnológica de Latinoamérica (UTEL).

El joven originario de Oaxaca cuenta que en el Cedat ha contado con el apoyo del grupo de emprendimiento con respecto a la estructura del modelo y el plan de negocio.

Tras unos meses, comparte Avendaño, ahora está en búsqueda de inversionistas y va a participar en la convocatoria de Shark Tank.

Almazán afirma que el objetivo es que en los próximos diez años sea común que un niño sobredotado pueda tener un proyecto emprendedor sin que se le limite por la edad. Por lo pronto, en mayo del próximo año se planea que se presenten los proyectos de los alumnos del taller de emprendimiento del Cedat durante el tercer Congreso Internacional de Sobredotación Intelectual.

“Quizá pasen algunos años antes de que las ideas de estos niños emprendedores se cristalicen en una startup formal, pero comenzar a estas edades permite que el desarrollo sea desde etapas tempranas y no hasta que ellos lleguen a la universidad”, asegura Almazán.

El ROI de los superdotados

El Dr. Almazán asegura que “si tenemos un dólar y lo invertimos en la educación promedio, a 20 años nos va a dar 1. 5 dólares de regreso, es decir, la inversión da un 50% de retorno, pero si se lo damos a un sobredotado nos va a dar hasta 3 dólares, es decir, la triplica”.  

Y es que, añade Almazán, según la investigación del Dr. Rindermann y Richard Lynn, existe una relación entre el IQ y la riqueza de un país, entre el ingreso per cápita y la inteligencia promedio de la población.

Almazán explica que la inteligencia promedio de un país depende gran parte de los extremos de la curva de Gaoss, uno de estos extremos es la sobredotación. “Si hay menos sobredotados o estos se van del país, el ingreso per cápita de la población en general disminuye porque hay menos emprendimiento y menos empresas que se están formando, pero también hay menos investigación y el hecho de que la inteligencia de un país baje también se asocia a mayor violencia”.

México tiene un problema porque al no incentivar a los sobredotados estos se están yendo del país, por eso existe la necesidad de más centros educativos como el Cedat que se dedica al diagnóstico de niños sobredotados a través de pruebas de inteligencia y a su atención diferenciada y especializada.

El IQ (coeficiente intelectual) de una persona promedio es de 111 a 120, mientras que un niño o joven sobredotado tiene más de 130. “Estas personas se consideran las mentes del mañana porque tienen una capacidad mental suficiente para ser los futuros líderes sociales, investigadores y científicos que podrían hacer que nuestra sociedad mexicana pudiera avanzar”, considera Almazán.

En los últimos siete años han detectado más de 7 mil casos desde los dos hasta los 16 años.  “La idea es detectarlos lo más antes posible porque la inteligencia se desarrolla igual que un músculo, hay un desarrollo o una atrofia”, dice Almazán, quien afirma que de cada 100 sobredotados que nacen sólo 4 permanecen en la adultez.

Carlos Avendaño, tiene un IQ de 135. Hace poco más de un año que se dio cuenta de su condición de sobredotado, ya lo sospechaba desde tiempo atrás porque se aburría con sus compañeros de la misma edad.

“Me peleaba mucho con los maestros porque cuestionaba lo que me decían en clase. Era bastante solitario, pero desde el primer día en el Cedat fue un cambio diferente porque sus compañeros son más empáticos, saben de qué es lo que estoy hablando. Ahora sí me gusta venir a la escuela”, atestigua el posible creador del primer auto eléctrico comercial hecho en México.

En las tres sedes del Cedat, en Ciudad de México, Estado de México y Guadalajara, dice Almazán, se ha demostrado que hay una alternativa educativa para los niños sobredotados en donde pueden convivir con niños como ellos, pero sobre todo, donde potencializan su inteligencia, pues, confía el directivo: “la probabilidad de que un niño sobredotado descubra algo innovador es mucho mayor”.

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