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Negocios de la salud

Así es como las startups tecnológicas salvarán a los enfermos

De enero a julio de 2017, los emprendimientos digitales para el cuidado de la salud han recibido financiamiento global por más de 5,831 millones de dólares. ¿Podrán salvar a un mundo más envejecido y con enfermedades difíciles de costear?
Así es como las startups tecnológicas salvarán a los enfermos
Crédito: Depositphotos.com
17 min read

Hay una gran paradoja en el avance de las tecnologías de la salud: alargan la vida de las personas, pero estos adultos mayores requieren más servicios para su cuidado, lo que pone en aprietos a los sistemas públicos de salubridad. Pocos pueden costearse los tratamientos y las operaciones que necesitan.

Ante este reto, dice Nikhil Krishnan, analista de CB Insights, destaca que “estamos aprendiendo más acerca de cómo funcionan las enfermedades, lo que está abriendo más maneras de abordar el tratamiento”.

Los emprendimientos enfocados al cuidado de la salud (Healthcare Startups) surgidos en los últimos años aportan soluciones digitales a una industria que no siempre está abierta a la innovación. Los campos en los que se desempeñan son muy variados: salud preventiva, hospitales, laboratorios, farmacéutico, cuidado de personas enfermas y mayores, genética, alimentación y bienestar.

En 2016, el financiamiento global a startups de cuidado de la salud fue de 6,919 millones de dólares, según un análisis de CB Insights, y sólo de enero a julio de 2017 el financiamiento ha acumulado 5,831 millones de dólares en emprendimientos de Estados Unidos, India, China, Reino Unido, Canadá, entre otros países.

La firma de análisis ya tiene detectados al menos 20 de estos emprendimientos que operan en este sector, cuya valuación supera los 1,000 millones de dólares (mdd), lo que los convierte en nuevos “unicornios”.

¿Cuál es el panorama en México y América Latina? La diversificación en servicios para la salud también está ocurriendo en esta región, donde hay emprendimientos que ofrecen desde créditos para cirugías, hasta educación a distancia para pacientes.

Después del sector Fintech, hay muchas oportunidades en servicios sanitarios, debido a la infraestructura pública insuficiente y los altos costos para atenderse de forma privada, explica Amanda Jacobson, manager de Village Capital en Latinoamérica, una aceleradora y un fondo de capital de riesgo.

Panorama aterrador

La esperanza de vida en México nunca ha sido tan alta como ahora: 72.5 años, en promedio, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Pero también la idea suena aterradora frente al panorama que enfrenta el país: mayor población envejecida, prevalencia de enfermedades crónicas, pocas personas con un ahorro para el retiro que les permita vivir y cuidar su salud, y un sistema público que no puede dar una cobertura efectiva a la población.

Siete de cada diez adultos mexicanos y cuatro de cada diez adolescentes sufren sobrepeso y obesidad, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Esta condición propicia la aparición de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, cuyo tratamiento es oneroso, tanto para el sistema público de salud como para el bolsillo de quien las padece.

En el mundo, la diabetes fue la sexta causa de muertes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) con datos de 2015, con 1.6 millones de casos. En México, es la primera razón de los decesos, con 600,000 casos.

A esta incidencia en enfermedades, se le suma el envejecimiento de la población. Actualmente, una de cada diez personas en el país tiene 60 años o más. En 2050, el 28% de la población será adulta mayor, de acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de la Población (Conapo).

Hablando de seguridad económica, solamente el 25% de los adultos mayores están jubilados o pensionados, según datos de la Conapo de 2015. Quienes no cuentan con un ahorro para el retiro  tienen que seguir trabajando para asegurar su sobrevivencia o son dependientes de familiares.

Esta situación puede aumentar en las próximas décadas, pues el 62.8% de la población no cuenta con una Afore o ahorro para el retiro, de acuerdo con una encuesta publicada por el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República en octubre de 2016.

A un país cuya estructura demográfica cambia aceleradamente y con un escaso ahorro para el retiro, se le suma un sistema de salud público que no puede dar una cobertura 100% efectiva a la población. El gobierno gasta cerca del 3% de su Producto Interno Bruto en salud, la proporción más baja entre los países que integran la OCDE. Otro 3% del PIB en gasto en salud es sufragado por la población de su propio bolsillo.

México tiene 2.2 doctores por cada 1,000 habitantes, cuando el promedio de los países de la OCDE es de 3.3 por cada 1,000.

En infraestructura pública, el país cuenta con 11.4 hospitales públicos por cada millón de habitantes y 1.6 camas por cada 1,000 personas, por debajo del promedio de la OCDE, de 4.8 camas, según un estudio del organismo sobre los sistemas de salud en México.

El gasto público en salud sigue siendo bajo, pese a los avances en los últimos años, dice Alejandra Macías, investigadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). Conforme avance el envejecimiento de la población y sigan teniendo enfermedades crónicas con tratamientos más caros, habrá más presión por atender efectivamente a la población.

La especialista indica que el gasto en salud no es prioridad del gobierno por ahora, pero en algunos años podrían manifestarse más problemas.

“¿Qué va a pasar cuando la población sea más vieja y enferma? Ahí podremos ver un problema de finanzas públicas y poca cobertura efectiva. Yo lo pondría así”.  

Vivir más tiempo implica otro reto mayúsculo: vivir con buena salud. Para conocer la situación actual en México, hablamos con cuatro startups latinoamericanas, que cuentan los grandes desafíos y oportunidades del sector.

Pulseras contra la discapacidad visual

Cuauhtli, un estudiante de Guadalajara, le enseñó a su amigo Marco su más reciente experimento: un dispositivo portátil que funcionaba como un sonar que emitía vibraciones para alertar sobre los obstáculos que hay alrededor. Marco pensó inmediatamente quiénes podrían usar esa tecnología.

Acudieron a una institución en Guadalajara que ayuda a personas con discapacidad visual para colaborar en una solución que se transformara en un dispositivo móvil: una pulsera. El resultado sorprendió a los padres y encantó a los niños que usaron los dispositivos, pues podían superar los obstáculos que encontraban a su alrededor.

“Sunu Band utiliza un sensor ultrasónico, un sensor de movimiento (el mismo que los drones utilizan para estabilizarse) y un actuador Haptic alimentado por un procesador Bluetooth. El dispositivo va en la muñeca y gentilmente informa a los usuarios de los obstáculos en su camino con vibraciones”, explica Marco Trujillo, CEO de Sunu.

La compañía nació, explica el cofundador, como una simple idea que ha movido a toda la humanidad: un acto de voluntad. “Está en la naturaleza de los humanos luchar contra las limitaciones para alcanzar la grandeza”.

Sunu, que empezó con Marco y Cuahtli Padilla en 2011 como un proyecto de servicio social, tiene sede en las ciudades de Guadalajara y en Boston, Massachussets. Cuenta con un equipo de 10 personas que, en enero de 2017, puso las primeras 200 Sunu Band Beta para venta al público y esperan ampliar la distribución en octubre.

La voluntad también ayudó a la compañía a superar tres retos. El primero, fue desarrollar este dispositivo wearable de manera que fuera útil para la mayoría de sus usuarios. “Hay diferentes tipos y niveles de discapacidad y cada caso es único. Una persona que nació sin poder ver es diferente a una que perdió la vista por accidente o enfermedad”.

El segundo obstáculo fue encontrar financiamiento. “Encontrar a nuestros inversionistas actuales nos llevó casi dos años, por lo que al principio tuvimos que encontrar alternativas, como subsidios, concursos y préstamos”, agrega Marco.

El tercer reto fue demostrar que, efectivamente, su producto es disruptivo. “Todo mundo conoce los perros guías o los bastones para ciegos, pero no hay un producto o concepto referencia para la Sunu Band. Fue difícil explicar a nuestros potenciales clientes cómo funciona el producto y cómo iba a impactar en sus vidas.”

Préstamos para cirugías

El reto más grande para los proveedores de salud en el mundo no es el diagnóstico, sino cómo hacer sus servicios más accesibles para más gente, explica Fernando de Obeso, fundador de SaludFácil, una plataforma que da créditos a personas de bajos recursos que no pueden costearse una cirugía o un tratamiento en un hospital privado.

Desde su inicio, a finales de 2012, hasta ahora, SaludFácil ha dado alrededor de 3,000 préstamos para cirugías, tratamientos, análisis clínicos, prótesis, lentes y hasta trasplantes. El monto más alto que han prestado ha sido de 1.2 millones de pesos.

“Sólo un 6% de la población en México tiene un seguro de gastos médicos privado, por lo que las únicas opciones para muchos es ir al IMSS, al ISSSTE o al Seguro Popular, o tienen que pagar de su bolsillo”, dice Fernando, quien recuerda que en México hay una escasez de infraestructura pública en salud: de cada 100 pesos gastados en esta necesidad, 52 tienen que ponerlos los pacientes y sus familias.

Las tasas de interés de los créditos que da SaludFácil van desde el 10 al 50% anual, dependiendo de cada situación.  “Si a una persona la sobreendeudas, le estás dando un problema más que una solución”, recalca Fernando.

A través de sus años de operación, esta plataforma digital ha hecho alianzas con doctores, con más de 150 hospitales a nivel nacional y fabricantes de equipo médico. Después de analizar la solicitud de crédito y aprobarla, SaludFácil paga directamente al doctor o la institución de salud y el paciente se opera.

Fernando comenta que en México se enfrenta un rezago de 40 años en infraestructura de salud y quiere que surjan más startups enfocadas en este sector para enfrentar el gran problema. “Las startups venimos a cumplir una función porque, a nivel mundial, los sistemas de salud tienen muchos problemas”.

Sólo un 6% de la población en México tiene un seguro de gastos médicos privado.

Entrenador físico en tu celular

Cuando la mayoría de la gente se preocupa por temas de salud y bienestar, en lo primero que piensan es en ir al gimnasio, pero sólo el 3% de la población latinoamericana tiene una suscripción para alguno de estos centros.

“Ahí notamos que hay una clara necesidad de hacer algo con la tecnología y la capacidad de masificarla con un tema de ejercicio, nutrición y educación para darle a las personas una alternativa para tomar decisiones en cuanto a su salud”, cuenta la colombiana Natalia Amaya, quien junto con su socio mexicano Oswaldo Trava, fundó InstaFit en 2013.

En sus inicios, Instafit estaba pensado sólo como un programa en línea de 10 semanas de rutinas de ejercicio, que se pueden hacer sin aparatos, acompañado de un programa de nutrición. Pero algo pasó: Después de ese tiempo, los suscriptores querían más. Natalia cuenta que empezaron a meter más rutinas, yoga, kickboxing, aeróbicos de intervalos de alta intensidad y diferentes niveles, de acuerdo a la necesidad de cada suscriptor. Entre finales de 2015 y principios de 2016, sacaron su primera aplicación como una herramienta de apoyo.

“La gente empezó a usarla bastante, era como tener a su entrenador de bolsillo. La aplicación no estaba optimizada para vender y vendía sin meterle un centavo de marketing. Nos dimos cuenta de que había algo”, cuenta Natalia.

Ahora su aplicación InstaFit Workouts tiene más de 600,000 descargas y 7,000 clientes que ya pagan una suscripción mensual de 9.99 dólares y es la principal fuente de ingresos del emprendimiento. Natalia afirma que no sólo usuarios en Latinoamérica la usan, sino también colombianos que viven en China, mexicanos que están en Alemania y demás latinoamericanos que están a lo largo del orbe.

“Otros emprendedores atacan problemas de salud. Nosotros apostamos a la prevención. En Colombia, Chile y México es grave el problema de la obesidad. Si no lo atacamos de raíz, no podremos avanzar. Enseñando hábitos agradables cambia su forma de pensar, y por eso creemos en el modelo de InstaFit”, asegura Natalia.

Educación para los enfermos

Ignacio Oliveri, de Montevideo, Uruguay, trató de vender los servicios de ViperMed, una startup con videos educativos para pacientes con distintas enfermedades, en varias verticales de la industria de la salud. Este proceso le llevó desde 2012 hasta 2016.

“En el último año, encontramos que en la industria farmacéutica, particularmente los laboratorios, estaban en una época de transformación, de cambio digital, de buscar tecnologías para completar sus estrategias de marketing”, cuenta Ignacio.

ViperMed se dedica a dar educación en salud a pacientes con diabetes, hipertensión, obesidad, asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), pero son las farmacéuticas las que pagan los servicios.

“Ellos nos pagan para brindarle valor agregado a los pacientes que toman sus productos para que reciban educación de alta calidad”, explica Ignacio y agrega que actualmente trabajan con nueve farmacéuticas que operan en Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia, Colombia, Costa Rica y México.

Innovación como ‘medicina’

No sólo México y América Latina enfrentan grandes desafíos en materia de salud. Más gente en todo el mundo tiene mayor esperanza de vida, lo que significa que demandarán por más tiempo productos y servicios para mantenerse sanos.

En 2020, el 29% del gasto global en cuidado de la salud se concentrará en los mercados emergentes, y en 2025 esta proporción crecerá a 35%, de acuerdo con el estudio de PwC “The Digital Healthcare Leap”, publicado en febrero de 2017.

“Por el lado de la demanda, los pacientes y consumidores de los mercados emergentes se están volviendo más exigentes en torno a su propia salud, y la experiencia del cliente se ha convertido en un factor de motivación clave para los proveedores.  Por el lado de la oferta, el sistema de salud en estos países se caracteriza por infraestructura subdesarrollada y enfrenta una escasez aguda de recursos”, agrega el estudio.

Ante esta realidad, el sector de salud digital puede desempeñar “un papel crítico en los países donde el acceso a la atención sanitaria es un problema y aumenta la demanda por sistemas eficientes”, asegura Nikhil Krishnan, analista del sector tecnológico de CB Insights.

La innovación desde los emprendimientos puede aliviar la presión de los sistemas públicos, opina Alejandra Macías, del CIEP. “Creo que la integración de los sectores debería hacer más eficientes los servicios de salud. Definitivamente podrían contribuir a que este derecho sea mejor otorgado a la población.”

Pero los emprendimientos digitales aún enfrentan grandes retos. El primero, y tal vez más complicado, es que la industria de la salud no es conocida por su apertura a la innovación.

“Es lenta en el proceso de incorporar procedimientos y herramientas más sofisticadas. No es 100% efectiva en el proceso de rehabilitación y hay muchas otras áreas que se pueden mejorar”, cuenta Marco Trujillo, de Sunu.

La lenta adopción de tecnología se debe a que, muchas veces, los participantes del sector no saben cómo aplicarla, considera Ignacio Oliveri, de ViperMed. “Pero hay un marco de oportunidades concreto porque con la tecnología puedes ver que hay mucha más facilidad para hacer cosas.”

Otro gran reto para estas startups es transformar la innovación en un producto y comercializarlo. “Tienen la tecnología que puede servir a muchas personas, pero falta que sepan cómo llevarlo a la gente que lo necesita. Es importante el producto, pero también cómo venderlo”, remarca Amanda Jacobson, manager de Village Capital Latinoamérica.

Jacobson, que trabajó con varias startups de salud en un programa de Village Capital para México, dice que también la lenta regulación puede ser otro factor que puede estancar el desarrollo de productos.

Pese a estos desafíos, la salud digital sigue avanzando y aún tiene mucho espacio para más participantes. El secreto está en que el software se vuelva una parte cada vez más grande del proceso de los hospitales, laboratorios y aseguradoras, opina Nikhil Krishnan, de CB Insights.

¿Las startups pueden hacer los servicios de salud sean más eficientes y accesibles para la salud? “Esa es la meta”, dice el analista, quien espera ver más “unicornios” en esta industria.

El precio no es lo único importante. Amanda Jacobson también ve una misión en estas iniciativas enfocadas a la salud: “Que no sean sólo una empresa que pueda curar una tos en una comunidad, sino que ayuden a mejorar el sistema por completo.”

Tus empleados ODIAN las dinámicas de integración