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Consultoría / Vida emprendedora

Por qué debes establecer metas con pasión

Para ser personas más completas, que disfruten el viaje, que aprendan en el camino, que no tengan miedo a equivocarse, que sean perseverantes y resilientes…
Por qué debes establecer metas con pasión
Crédito: Depositphotos.com
7 min read
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

A mediados de año salí de vacaciones con mis hijos. Alejados de la civilización, pasamos varios días en la Sierra Huasteca. Un día tomamos el camino equivocado y nos perdimos. Al principio, mis hijos estaban preocupados porque no sabíamos dónde estábamos. Sin embargo, llegamos a uno de los lugares más increíbles de todo el viaje. La ironía es que encontramos ese maravilloso lugar porque tuvimos la suerte de perdernos en el camino. ¡Si! La suerte de perdernos en el camino, porque así hay que enfrentar las adversidades. Porque si no nos hubiéramos equivocado, no hubiéramos disfrutado esos hermosos paisajes. Y al final del día, encontramos el camino y llegamos al destino que teníamos planeado.

Recordé una conferencia que di unos meses antes y aproveché la oportunidad para compartir las ideas principales con mis hijos. La conferencia trataba sobre la importancia de ponerse objetivos y amar lo que uno hace, tanto en lo personal como en lo profesional.

Establecer objetivos nos da propósito, sentido y dirección a lo que hacemos. Lo asombroso es que, una vez que defines un objetivo, inmediatamente aparecen varios caminos que podemos tomar para llegar a él.

Mis hijos preguntaban si estábamos perdidos, a lo que les respondí que sí. Preocupados me cuestionaban, ¿qué vamos a hacer, Pa? Seguir adelante – les dije - no sabemos en dónde estamos, pero si sabemos a dónde queremos llegar y en qué dirección tenemos que ir. No se preocupen, pronto vamos a llegar a nuestro hotel, les decía para tranquilizarlos.

El miedo de mis hijos se explicaba porque todo era nuevo y grande para ellos, y además no sabían con claridad a dónde íbamos o que tan lejos estábamos de llegar. Si tuviéramos un mapa, ellos no podrían señalar en dónde se encontraban, estaban perdidos. El mundo aún es demasiado grande para ellos. Yo, por el contrario, había preparado el viaje algunos días antes. A pesar de que equivocamos en el camino, sabía, a grandes rasgos, donde me encontraba, el entorno, la extensión del terreno, y la dirección en la que había que seguir avanzando.

Pero el aprendizaje es reconocer que, manteniendo sus respectivas proporciones, hay ocasiones en que el mundo también parece ser demasiado grande para mí. Les confesé a mis hijos que hay momentos en que yo me siento igual que ellos. Al empezar una empresa o un nuevo proyecto, el futuro es incierto y no todas las variables se conocen. Es natural que la incertidumbre nos genere miedo, para que seamos prudentes y cautelosos. Lo desconocido nos da miedo, pero no nos debe detener para seguir avanzando.

De ahí la importancia de establecer un objetivo. Éste nos da el rumbo y la dirección que necesitamos, le da sentido a lo que hacemos, nos motiva para seguir adelante.

Al igual que cuando se navega en un velero, sólo podemos ver hasta dónde llega el horizonte. Nuestro destino puede estar más lejos de lo que se alcanza a ver, y no sabemos cómo serán las aguas más adelante. Sin embargo, seguimos adelante porque cada vez que avanzamos, se nos presenta un nuevo horizonte, y el futuro que era incierto, se aclara. Es posible que el viento no nos deje llegar en línea recta, pero ajustamos nuestro rumbo para acercarnos poco a poco a nuestro destino. Y conforme transcurre el tiempo, cada vez estamos más cerca hasta que eventualmente llegamos a nuestro destino.

Son pocos los momentos que tengo tanto tiempo con mis hijos, y como estábamos de vacaciones, no se podían esconder de mí. Seguí aprovechando la ocasión para preguntarles ¿Y qué nos da fuerza para seguir adelante? ¿Qué nos da valor para enfrentar nuestros miedos y no desistir en el camino? Después de un momento de silencio y al ver sus caras de “¿Whaaat?”, yo mismo respondí: el amor por lo que hacemos. Espero que, en el futuro, ustedes elijan hacer algo que los apasione, porque si aman lo que hacen, nada los podrá detener.

Si amas lo que haces, cualquier problema que se te presente tendrá una solución. El amor es la fuerza que te permite seguir adelante ante cualquier adversidad, y disfrutar con plenitud el camino que tomes.

Así como nos equivocamos en el camino, en la vida se nos presentarán obstáculos y cometeremos errores. Pero si nos apasiona lo que hacemos, encontraremos una solución a cada problema, aprenderemos de nuestros errores, y disfrutaremos del camino que tomemos. Recorreremos caminos intransitados, y a veces tendremos que abrir brecha, pero contaremos con la fortaleza para hacerlo por el amor a lo que hacemos. Disfrutaremos el viaje independientemente de la ruta que tomemos.

No importa que te desvíes, si tienes un objetivo y el amor para alcanzarlo, tarde o tempano llegarás a tu destino. Lo importante es lo que se aprende en el camino

Sin embargo, si no amas lo que haces, cualquier problema será un obstáculo que no podrás resolver, no hallarás puentes en los ríos que tengas que cruzar, y tú mismo encontrarás problemas que no existen. Y si además no tienes un objetivo, no importa que tanto te esfuerces, no llegarás a ningún lado.

Mi hija, de 9 años y la más pequeña de los tres, soportó las largas caminatas. Subiendo la montaña por veredas bastante inclinadas, hubo momentos en que ya no podía más y nos sentábamos a descansar unos minutos. A ella le compartí algo que aprendí de pequeño en Suiza. Puedes llegar más lejos, si avanzas a pasos pequeños, constantes, y con una respiración profunda. Al final del día, todos llegamos a la meta juntos.

En uno de los discursos más inspiradores de la Universidad de Stanford, Steve Jobs les dijo a los estudiantes que “la única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que haces. Si no lo has encontrado, sigue buscando. No te detengas.” Y agregó, “ten el valor de seguir a tu corazón y tu intuición. Pues ellos de alguna manera ya saben en lo que verdaderamente te quieres convertir.”

Espero que estas experiencias les sirvan a mis hijos en el futuro. Para ser personas más completas, que disfruten el viaje, que aprendan en el camino, que no tengan miedo a equivocarse, que sean perseverantes y resilientes. Pero, sobre todo, que siempre elijan hacer las cosas con amor.

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