My Queue

There are no Videos in your queue.

Click on the Add to next to any video to save to your queue.

There are no Articles in your queue.

Click on the Add to next to any article to save to your queue.

There are no Podcasts in your queue.

Click on the Add to next to any podcast episode to save to your queue.

You're not following any authors.

Click the Follow button on any author page to keep up with the latest content from your favorite authors.

Liderazgo

¿Por qué fallamos en nuestros propósitos de Año Nuevo?

A propósito del Año Nuevo Chino, revisemos qué nos falla al momento de fijar metas.
¿Por qué fallamos en nuestros propósitos de Año Nuevo?
Crédito: Depositphotos.com
5 min read

"Voy a dejar de fumar”. A los cinco días el estrés puede contigo y vuelves a hacerlo.

"Voy a aumentar las ventas del negocio un 20% este año”. Seis meses después el negocio ha cerrado.

Seguro que te sientes identificado con estas frases ya sea porque te han sucedido a título personal o porque conoces a otras personas que han visto como sus propósitos de año nuevo se quedan en eso tan solo unos días o semanas después de que nos los hayamos propuesto.

Según Michael Hyatt, gran gurú del liderazgo,  los propósitos de año nuevo son tan viejos como el tiempo. Desafortunadamente para la mayoría de nosotros estos propósitos no duran mucho ¿Por qué?

Para algunos duran tan poco que ya en los primeros días de año los consideran fallidos. Según un estudio de la Universidad de Scranton, en Estados Unidos solo un 8% de las personas logran tener éxito en sus propósitos. Esto es bastante desalentador, sobre todo porque seguro que algunos de vosotros ya habéis dejado de plantearos nuevos propósitos porque pensáis que vais a fallar en conseguirlos. ¡Esa no es la actitud!

A continuación las cinco razones que Michael y Megan Hyatt señalan como las culpables de que fracasemos en nuestros propósitos:

1. Propósitos definidos de una forma vaga

No basta con decir que quieres ser un mejor profesional o que quieres mejorar tu salud. Tu deseo por sí solo no va a cambiar tu vida. Debes definirlo en términos de algo sobre lo que puedas actuar. Un propósito vago no te ayudará a saber por dónde empezar a lograrlo.

Las metas deben ser específicas.  Por ejemplo, si te propones ganar más dinero, deberás fijar una cifra.

2. Propósitos aburridos

Las metas deben ser interesantes, apasionantes y preferiblemente representar un reto. Para poder tener éxito en la consecución de una meta debes tener una motivación intrínseca.

Todo se reduce a que si no entendemos el por qué queremos lograr determinada meta, es bastante probable de que nos perdamos en el camino. Piensa ahora mismo en esos propósitos que te planteaste y valora ¿Qué está en juego? ¿Qué voy a obtener si consigo esta meta o qué perderé si no la consigo?  ¿Te estimula?

3. Propósitos demasiado fáciles

Pues sí, la tercera razón por la que fallamos en nuestros propósitos es porque estos son demasiado fáciles. Aunque pueda parecer contradictorio no lo es. Si bien siempre se nos ha dicho que los objetivos que nos planteemos deben ser realistas, esto no significa que deben ser fácilmente obtenibles. Ser realista no significa ser conformista, dicho de otra forma, apuesta alto y ganarás más.

Las metas deben estar fuera de nuestra zona de confort, tal y como nos dice el experto. Se habla de tres zonas:

  • La primera es la zona de confort que es donde suelen estar las metas realistas. Nos engañamos a nosotros mismos imponiéndonos metas que están muy cerca de nuestra situación actual, pensando en ellas como un mejoramiento de determinada situación, pero si no nos sentimos obligados a hacer un esfuerzo extra para conseguirlas, ni nos motiva, hay muchas posibilidades de terminar fallando esas metas “fáciles de alcanzar”.
  • La segunda es la zona fuera de nuestro confort. Aquí empiezas a sentir miedo, incertidumbre, y dudas si podrás conseguirlo porque nunca antes lo has hecho. Aquí es donde debes intentar fijar tus metas.
  • La última es la zona ilusoria, si nos proponemos algo en esta zona, al ser poco alcanzable, terminamos desmotivándonos y abandonando.

Nuestro cerebro nos empuja a auto-protegernos, fijándonos metas poco ambiciosas simplemente por el hecho de temer fracasar o hacer el ridículo. ¡No se lo permitas!

4. Demasiadas metas o metas demasiado ambiciosas

La cuarta razón por la que fracasamos es que nuestras metas terminan agobiándonos porque son muchas o porque son metas muy ambiciosas. Se debe trabajar a conciencia en la fijación de las metas y definiendo un orden de prioridad para así trabajar más eficientemente.

Michael Hyatt nos habla de la importancia de concentrar esfuerzos, enfocarnos en pocas metas a la vez nos puede hacer mucho más efectivos en su consecución.

5. Fallamos en nuestros propósitos porque los olvidamos

Es importante tener siempre presente las metas para no perder el norte, por eso es recomendable revisarlas periódicamente, lo cual además de servirnos de recordatorio nos ayudará a evaluar si todo va por buen camino o es necesario algún ajuste. 

¿Listo para conseguir tus propósitos?

Cómo ser un líder carismático