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Inversionistas

La razón por la que rechacé 1 millón de dólares de inversionistas

Cuando el dinero viene con condiciones, a veces no vale la pena.
La razón por la que rechacé 1 millón de dólares de inversionistas
Crédito: Depositphotos.com
Guest Writer
Founder and CEO of TerraCycle
5 min read

Las finanzas suelen estar hasta arriba en la lista de obstáculos que enfrentan los emprendedores cuando empiezan un negocio. Cuando empecé TerraCylce estaba en mi primer año de Universidad en Princeton, y mi original modelo de negocios de vermecompostaje (vermicomposting en inglés, que es convertir basura en fertilizante de escremento de gusano) me llegó después de que vi el gran premio de 5 mil dólares que entregaba la Competencia Anual del Plan de Negocios del Club Empresarial. Después de quedar en 4o. lugar (lo suficientemente abajo como para no llevarnos nada de dinero), dedicamos todo el año siguiente a juntar dinero para comprar una trampa de gusanos y poder empezar.

Luego, una entrevista de radio que tuvimos ese verano despertó el interés de nuestro primer inversionista quien, después de conocernos y de observar nuestra trampa de gusanos, nos escribió un cheque. Usamos el dinero para rentar una oficina, para tener un lugar donde trabajar y una cosa llevó a la otra. Inyecciones de capital llegaron de concursos de negocios (incluyendo la competencia de Princenton a la que nos volvimos a inscribir) y de inversionistas, capitalistas de riesgo, y de un compañero que estaba convenciendo a su papá de invertir. Como cualquiera se puede imaginar, esos días andábamos muy cortos de dinero.

Teníamos 500 dólares en el banco cuando nos inscribimos al concurso más grande de todos, el premio mayor era de un millón de dólares. Estuvimos entre los 20 finalistas y presentamos nuestro proyecto a un panel en Nueva York donde, para nuestra sorpresa, nos anunciaron como ganadores. Un socio administrativo de la firma mencionó que debíamos disminuir el énfasis en el tema de la basura, pero en ese momento no le presté demasiada atención… El siguiente lunes TerraCycle se cotizó en la NASDAQ y nos entrevistaron para Power Lunch de la CNBC. Todo era muy emocionante.

Pero en las siguientes semanas, el poco interés que tenían nuestros inversionistas por el tema ambiental de convertir la basura en vermicomposta se mantuvo. Lo que ellos estaban viendo era la oportunidad de hacer fertilizantes orgánicos, y cuando llegó el momento de realmente hacerlo, los planes de inversión se hicieron muy claros: Yo sería la cara pública de la compañía, pero ellos traerían a su propio equipo para reemplazar todo, desde mi staff hasta el tema de la basura en el negocio. Me dijeron que sería rico.

El CEO de una muy conocida compañía de software le dijo a la CNBC en una ocasión: “Básicamente, cuando tomas el dinero de otra persona le debes algo. Ya sea que le debas dinero o una decisión de un negocio que ya no es tan tuyo”. Le di la razón. Como dicen, dinero es dinero, pero algunas opciones de capital pueden ser muy limitantes y venir con condiciones. Les aconsejaría a los emprendedores y negocios jóvenes que consideren esto cuando estén negociando las acciones de sus compañías.

Sobra decirlo pero rechacé el millón de dólares, mantuve a mi staff que había llevado a TerraCycle hasta este punto y trabajé duro en un plan para hacer dinero a la manera tradicional: vendiendo un producto que la gente pagara. Eventualmente conseguimos una inyección de capital, sin condiciones, que nos ayudó a dar ese brinco y expandir nuestra oferta.

Tomar el camino difícil tan temprano nos dejó muchas enseñanzas y nos hizo más creativos, algo que nos funcionó bien a largo plazo. Siendo la necesidad la madre de todos los inventos, recurrimos a botellas de refresco usadas para hacer empaques ya que no teníamos dinero para empaques nuevos. Ahora tenemos todo un producto hecho de basura. Y para garantizarnos el abasto de botellas usadas, creamos la Brigada de Botellas (Bottle Brigade), nuestro primer programa de recolección, que nos dio el modelo para la plataforma de recolección de desperdicio patrocinado, que sigue siendo nuestra mayor y más redituable línea de negocios.

Gracias a los socios de nuestra marca y al apoyo de los consumidores conscientes demostramos que la sustentabilidad sí paga y TerraCycle está disfrutando de su año más lucrativo hasta el momento. Aunque el capital sí es necesario para desarrollar el potencial de nuestras soluciones de reciclaje y desperdicio, así que siempre estamos buscando nuevas formas de crecer. 

Cuando vas empezando, una inversión de capital de riesgo parece un sueño hecho realidad, pero considera si vale la pena mantener el control de tu compañía y hacerla crecer de otra manera. En esos primeros días no podríamos haber previsto que trabajar con desperdicios nos inspiraría a eliminarlos, pero al apegarnos a nuestra visión, TerraCycle mantuvo y continúa manteniendo un modelo de negocio que ha atraído una gran cantidad de apoyos e interés desde el inicio, y que se ha convertido en una compañía lucrativa y de rápida expansión que evolucionó más allá de hacer un producto con basura, pero sigue manteniendo a la basura como su héroe.

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

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