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Columnas

La muerte de las ideas millonarias

Si un empresario cumple la ley, no deberíamos castigarlo por intentar emprender.
La muerte de las ideas millonarias
Crédito: Nosotros los Nobles / Warner Bros.
4 min read

"Gasolineras VIP" era la idea de Javi Noble, un personaje de la película "Nosotros los Nobles", interpretado por Luis Gerardo Méndez. La trama: Javi, un mirrey absoluto, quiere que su padre, un constructor exitoso, invierta en un negocio de gasolina a domicilio. En algún punto se da cuenta que su optimismo desbordado respecto a su extraña idea era alimentado por la adulación de sus amigos lambiscones, quienes solamente buscaban su propio beneficio. Acaba convenciéndose de hacer algo diferente, con un inusual amigo quien fue el único que se atrevió a decirle que su idea era una locura.

Incidentalmente, en abril del año pasado, El Universal publicó una nota sobre la aplicación WeFuel, que precisamente implementó en Estados Unidos la idea de Javi Noble: llevar gasolina a domicilio. A la mejor la idea de Javi no era tan mala, pero aún no le llegaba su tiempo. Es posible que las locuras de la ficción cinematográfica en México sean planes de negocio viables en Estados Unidos, el país de la innovación. No lo sé.  

Siempre que nos lanzamos a una aventura empresarial hay un sesgo de optimismo: "No nos puede ir mal"; "No vamos a fallar"; "Este riesgo no se materializará nunca"; "Si no funciona, siempre puedo refinanciarme". Es el tipo de cosas que nos decimos antes de lanzarnos a un negocio. Quizás si no nos dijéramos este tipo de cosas, no haríamos negocios. Sin embargo, la realidad es testaruda e impredecible, y siempre escapa a la mejor planeación.

Hay cosas que aprendí de un fracaso empresarial que tuve cuando era joven: si una idea tiene riesgo, mejor usa tu propio capital para probar el concepto, no pierdas el dinero de tus accionistas o acreedores.

Es preferible probar el concepto en pequeño y, si funciona, escalar el negocio, no hacerlo nacer grande pensando que la escala nos salvará de cualquier problema.

La productividad lo es todo, pero es difícil ser productivo. Los mercados pueden crear riqueza, pero también destruirla. Por eso, desde el día uno del negocio tienes que tener lista tu estrategia de salida.

Siempre hay que escuchar a quienes piensan que nuestra idea no va a funcionar y entender bien sus argumentos. Tampoco debes enamorarte del negocio porque si lo tienes que cerrar, el proceso será muy difícil.

En Estados Unidos, las reestructuraciones judiciales y quiebras son legalmente factibles y hasta deseables, y están muy bien reguladas. Solamente basta ver los casos de Mexicana de Aviación y de American Airlines. Mientras nuestra primera aerolínea se redujo a despojos que hoy se arrebatan el fisco y los trabajadores, American sigue en el aire. Las empresas en México mueren como nacen: en la informalidad, y negociando la salida con cada uno de los acreedores, con un escueto aviso de suspensión de actividades al SAT y muchas veces enredadas en pleitos de naturaleza penal.

Si un empresario cumple con la ley, no deberíamos castigarlo por intentar emprender. Una idea millonaria en México sería aceptar que hay fracasos, encontrar mecanismos como el capítulo 11 y 13 de Estados Unidos, acabar con la demagogia de que los acreedores fiscales y laborales van primero en cualquier prelación de cobro, y encontrar mecanismos eficientes para que las empresas en insolvencia encuentren rápidamente su camino de vuelta a la rentabilidad bajo la supervisión de un juez. Si eso no se puede, hay que darles muerte de manera rápida y expedita, pero ayudando al emprendedor a ponerse en pie rápidamente, aprender de sus errores y volver a emprender sin cometerlos otra vez.

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

¡Gracias por estos primeros 25 años, querido emprendedor!