My Queue

There are no Videos in your queue.

Click on the Add to next to any video to save to your queue.

There are no Articles in your queue.

Click on the Add to next to any article to save to your queue.

There are no Podcasts in your queue.

Click on the Add to next to any podcast episode to save to your queue.

You're not following any authors.

Click the Follow button on any author page to keep up with the latest content from your favorite authors.

Columnas

¡Evita el síndrome de Peter Pan en tu negocio!

Sin miedo a crecer. México hay muchísimas empresas micro, muchas pequeñas, pocas medianas y muy pocas grandes.
¡Evita el síndrome de Peter Pan en tu negocio!
Crédito: Depositphotos.com
4 min read

El Banco Mundial tiene una base de datos llamada Enterprise Surveys en la que ofrece información comparativa sobre los ecosistemas de negocios en distintos países. Al comparar China y México, llama la atención que en el país asiático hay empresas de todos los tamaños (según el número de trabajadores). En cambio, en México hay muchísimas empresas micro, muchas pequeñas, pocas medianas y muy pocas grandes.

La diferencia es relevante, porque la empresa grande tiene muchas ventajas, entre ellas que los procesos se mejoran continuamente; tiene economías de escala para contratar insumos, capital y trabajo; logran que todos sus activos y trabajadores se especialicen en aquellas cosas que les generan ventajas frente a la competencia. Esto produce utilidades para los accionistas y ahorros para los consumidores.

Además, el tipo de innovaciones que ocurren en las empresas grandes tienen una mayor probabilidad de impactar positivamente a toda la industria y llegar a miles de millones de personas.

La empresa pequeña tiene como desventajas todo lo que tiene la empresa grande como ventajas. Quizás, su fortaleza principal sea la flexibilidad para adaptarse al entorno. Las grandes dificultades que enfrentan hacen que sus socios sean altamente innovadores e inventivos, sin embargo, si la pequeña empresa no crece, sus innovaciones y el talento de sus emprendedores y colaboradores tiene un alcance limitado para el desarrollo del país.

En la psicología, se habla del síndrome de Peter Pan, para referirse a los casos en que las personas no quieren crecer porque temen a las dificultades de la vida adulta. En el sector empresarial mexicano hemos generado una especie de este síndrome. No quiero crecer porque eso implica dejar de ser informal, y mis utilidades dependen de ello. No creceré porque quiero mantener a raya al IMSS, a los sindicatos, al líder gremial, al SAT. No escalaré mi negocio porque si los vecinos se enteran que estoy creciendo, mi seguridad y la de mi familia están en riesgo.

Evolución natural

En la biología evolutiva, hay momentos clave que cambiaron la vida en el planeta. Hace algunas decenas de millones de años, la vida en la Tierra era unicelular, microscópica y aislada. Ocurrieron una serie de cambios que obligaron a algunas de estas bacterias aisladas a unirse con otras, y cooperar para enfrentar el entorno. Así, la vida fue evolucionando hacia organismos más complejos, como nosotros, que somos colonias de microorganismos altamente especializados. Por eso podemos vivir más tiempo que las bacterias: nuestra escala permite que enfrentemos mejor las dificultades del entorno.

El ecosistema de negocio en México tiene que cambiar, de manera que no subsidiemos negocios por ser pequeños. Esa es una manera de perpetuar su enanismo. Tiene que desaparecer la extorsión empresarial, que afecta especialmente a los negocios más pequeños. Los impuestos y el Estado tienen que servir para que las empresas y las familias seamos más productivos. El poder judicial debe funcionar como un árbitro neutral que nos permita resolver disputas entre empresarios y comerciantes de manera amigable y veloz. La ética en los negocios tiene que cambiar, para que la norma sea respetar los contratos, no violarlos.

Para lograr este cambio, necesitamos una disrupción lo suficientemente fuerte que nos obligue a mutar, pero que no nos destruya, que nos cure del síndrome de Peter Pan.  

Amazon acaba de confirmar mi mayor temor sobre las aplicaciones en la nube