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Mompreneurs

La mamá que encontró en sus hijas el negocio de su vida

Betsy Eslava anhelaba que su hija de año y medio pudiera tomar clases de baile, pero no existía alguna escuela que la recibiera a su corta edad, por lo que decidió fundar su propia academia. Hoy, Baby Ballet Marbet cuenta con 75 franquicias en México y nueve en Latinoamérica.
La mamá que encontró en sus hijas el negocio de su vida
Crédito: Depositphotos.com
Entrepreneur Staff
6 min read

Hace 15 años, cuando la primogénita de Betsy Eslava, Natalia, tenía año y medio de edad, mostraba su interés por la música, “cada vez que ella escuchaba algún sonido, su cuerpecito comenzaba a moverse”, recuerda Betsy. Por lo que decidió inculcarle el mismo gusto de ella por la danza.

Inició una búsqueda de escuelas que recibieran a Natalia a su corta edad, sin embargo, Betsy se llevó una gran sorpresa: el único lugar disponible estaba a cuatro horas de distancia de su casa y el costo era muy alto.

La idea de que no existiera un lugar en donde su hija tuviera la oportunidad de disfrutar la danza, frustraba a Betsy. No dejó pasar más tiempo y decidió arrancar “un negocio para mi hija”, afirma. Así, en 2003, surge Baby Ballet Marbet, academia de baile que tiene como objetivo ser un lugar de iniciación a la danza para niños pequeños.

Pero esta mamá emprendedora nunca se imaginó el escenario al que se enfrentaría, pues el arte del ballet estaba lleno de clichés que serían los primeros obstáculos para su negocio.

“Me acerqué a los profesionales del Centro Nacional de las Artes (CNA), pero me tiraban de loca, diciendo que el ballet es una disciplina muy rígida. Me di cuenta que tenía un gran reto por vencer: romper los estereotipos de ese arte”, explica Betsy.

Nadie entendía el concepto de ballet que Betsy tenía en la mente. “Yo buscaba darles la oportunidad a las niñas que decidieran si servían o no para el ballet, y no que las hicieran a un lado por su complexión”, platica la emprendedora.

Después de década y media, hoy Baby Ballet Marbet atiende a 10 mil alumnos cada mes, además, la academia de danza opera bajo el modelo de franquicia, la cual cuenta con 75 sucursales que operan a nivel nacional y nueve en Latinoamérica.

Romper los clichés 

Durante un año desarrolló el proyecto, rodeada de profesionales que ayudaron a consolidar la idea de ofrecer al público un ballet accesible y sin ser tan acartonado, a través de programas de estudios pedagógicos y psicológicos, que constan de dos niveles principales: etapa lúdica: enfocada a niños de un año y medio a tres, con clases de 50 minutos y basada, principalmente, en la imaginación; y la etapa formativa: enfocada en la profesionalización de los pequeños a partir de los tres años en adelante, con sesiones de 1 hora y 20 minutos.

Cada salón cuenta con el equipo necesario para la comodidad de los niños, como barras flexibles y ajustables, duela especial para amortiguar las caídas y decoración que ayude a fomentar la imaginación de los más chiquitos. Además, de clases de baile, la academia imparte clases de Tae Kwon Do (TKD), respaldadas por el registro de la Federación Mexicana de TKD.

“Buscamos que Baby Ballet sea un recorrido para que los niños se enamoren de la cultura, la música y vivan el arte”, dice Betsy.

La familiarización con la música y la danza se da de forma gradual, utilizando los clásicos musicales, así como las versiones instrumentales de las canciones de las películas de Disney, folclóricos y tendencias musicales mundiales.

A más de 10 años de haber emprendido, Betsy venció los obstáculos: el ballet como una disciplina estricta solo para niñas, pues la academia cuenta con 250 alumnos varones que también practican este arte; y los costos altos, pues el pago mensual por especialidad es de 750 pesos, y se eleva de acuerdo a la cantidad de disciplinas que se tomen. Con esto, ella ha vuelto a la cultura más accesible, incluyente y sin clichés.

Un negocio para otras mamás

Betsy es contadora y administradora de empresas, y, además de romper con todos los mitos alrededor del ballet, con su negocio Baby Ballet es una franquicia que puede ser operada por otras mamás para que continúen con su desarrollo profesional y, al mismo tiempo, disfrutar a sus hijos.

Así como lo hizo la emprendedora, pues no solo creció su negocio, sino también lo hizo ella sin descuidar a sus tres hijos: Natalia (14 años), Aranza (12 años) y Mario (10 años)

“La mayoría de mis franquiciatarias cuentan con una carrera y son madres”, explica Betsy. “Quiero que ellas crezcan y vayan de la mano con sus hijos dentro de la cultura empresarial”, comenta.

Las franquicias operan con un horario de clases de 3 pm a 8 pm de lunes a viernes, aunque la atención al cliente se da desde las 12:30 pm, y los sábados de 9 am a 2 pm. En cada sucursal se ofrecen 14 especialidades, entre las que destacan ballet, danza española, hip hop, hawaiano, gimnasia rítmica, entre otras.

Sin embargo, lo que ha hecho crecer de manera significativa Baby Ballet Marbet es la opinión de sus clientes más exigentes: los niños, quienes deciden los bailes que harán como puesta en escena y califican los métodos de enseñanza. Toda la marca atiende a 10 mil alumnos de manera mensual.

Hoy, Betsy cuenta con cinco sucursales propias (Coapa, Hueso, Interlomas, Colonia del Valle en la Ciudad de México y una en el estado de Puebla) y con 70 franquicias vendidas. Además, su negocio traspasó fronteras y cuenta con nueve sucursales internacionales ubicadas en Colombia, Costa Rica y Chile.

Sin embargo, ella sola no hubiera podido llegar tan lejos, el equipo que ha formado han sido pieza clave para alcanzar cada meta propuesta: su esposo, Mario Loaiza, se encarga de la planeación a corto y largo plazo, y los aspectos relevantes de las franquicias; y cuenta con consultores externos y profesionales millennials, entre los que destacan una diseñadora de modas, un ingeniero de producción, mercadólogos, economistas y pedagogos, que son responsables de identificar las tendencias en el mercado.  

Dentro de sus planes a futuro está consolidar el mercado en Sudamérica para conquistar Estados Unidos, Canadá y Europa, y ver a más niños felices a través de la danza.

“Este negocio, que empezó como un hobby, ahora nos mantiene unidos. Mis hijos no son ancla, son motor”.

 

Ellas fueron discriminadas por ser mamás y crearon un festival para emprendedoras