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Vida emprendedora

3 formas de condicionamiento que no te dejan afrontar tu propio destino

Puede que estés ganando cantidades ingentes de dinero o que tengas un estupendo despacho, el cual solo visites de ocho a tres, de lunes a viernes, y aún así te sientas desdichado.
3 formas de condicionamiento que no te dejan afrontar tu propio destino
Crédito: Depositphotos.com
5 min read
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Un padre médico, una madre abogada o formar parte de una saga de maestros. A veces, parece que nuestro destino está escrito en base al camino que recorrieron nuestros padres o lo que se espera de nosotros por nuestros gustos.

Quizá seas amante de los animales y no por eso debes ser veterinario. Créeme, elegir una carrera universitaria o una profesión no es tan fácil. Saber lo que te gusta no siempre es sinónimo de saber cuál es tu camino profesional.

Son muchos los casos, demasiados, de personas que afrontan un camino a pesar de saber que no es el suyo, o aún peor, estudiantes que en el ecuador de su carrera se ven perdidos al ver que no es lo que esperaban.  Esto, solo termina por traducirse en frustración y sufrimiento. Dedicarte algo que no vaya acompañado de la pasión es muy doloroso.

Puede que estés ganando cantidades ingentes de dinero o que tengas un estupendo despacho, el cual solo visites de ocho a tres, de lunes a viernes, y aún así te sientas desdichado.

El problema no es ese sentimiento de frustración o de nula pasión a lo que estás haciendo. Lo realmente preocupante es no saber el motivo por el que te sientes así.

3 formas de condicionamiento que no te dejan afrontar tu propio destino

1.  El destino heredado

Somos lo que somos gracias a nuestra familia y a las personas de nuestro entorno. La figura paterna y materna suele ser el principal referente, pero esto no tiene por qué verse reflejado a la hora de elegir una profesión.

¿Cuántas sagas de médicos conoces? Abuelo médico, madre médica… ¿hijo médico? No tiene por qué. Son muchos los casos de personas que apuestan por seguir el mismo camino que ya siguieron sus padres o sus hermanos, bien sea por comodidad o bien por no decepcionar a las personas de su entorno, pero si ese camino no es tu verdadera pasión a quién vas a decepcionar realmente es a ti mismo, y eso es muy difícil de superar.

Otro caso frecuente, es el de chicos y chicas que se ven obligados a cumplir los sueños fracasados de sus padres. Quizá tu padre quiso ser arquitecto y la situación de su época no lo hizo posible y, por eso, hoy esperan de ti eso que siempre anhelaron.

2.  La nota limitante

¿Qué quieres estudiar? Uy, eso tiene una nota muy alta”, puede que este discurso lo hayas oído cientos de veces y es que se trata de una realidad que se repite cada año entre los estudiantes del último año de instituto. Ver tu destino limitado por una cifra acaba por traducirse en profesiones frustradas. Elegir tu propósito en la vida ya es suficiente complejo como para además contar con limitaciones externas.

De forma similar, existen casos de personas que se ven obligadas a elegir determinadas carreras universitarias por su imagen en la sociedad, siempre un estudiante de Derecho estará mejor visto que un estudiante de Bellas Artes, pero esto no tiene por qué ser así.

3. Emprender como vía de supervivencia

No todo el mundo sirve para emprender. Trabajar para ti mismo, no tener horarios o montar una oficina en tu casa puede parecer muy atractivo, pero, no nos engañemos, emprender es mucho más que trabajar desde el ordenador en pijama.

Emprender es un camino complejo, lleno de contratiempos y responsabilidades y no cualquiera está preparado para hacer frente a un negocio. Sin embargo, cada año sigue creciendo el número de emprendedores, siendo la gran mayoría una forma de supervivencia a los tiempos de crisis.

Por supuesto, existe un gran número de emprendedores que en su negocio encuentra su verdadera misión, sirviendo al mundo a través de su pasión y su trabajo.

Fallar en el camino que eliges es más fácil que acertar a la primera, son muchos los condicionantes en los que todas las personas se ven limitadas a la hora de elegir su destino.

Lo mejor es aceptar la realidad, asumir el fallo y buscar una nueva salida. “Cuando una puerta se cierra, se abre una ventana”, así que no has de dudar en buscar tu propio ventanal y respirar el aire del éxito después de encontrar aquello que despierta tu pasión.

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